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La derecha argentina no descansa

La orden de Mauricio Macri: “Rompé Pepe…!”

Redacción Argentina :: 09.09.20

Tras su lamentable paso por la presidencia entre 2015-2019, Mauricio Macri busca retomar protagonismo. Inmediatamente de dejar la presidencia aplicó el ‘dedazo’ y “eligió” a Patricia Bullrich para que presidiera el PRO.

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) Tras su lamentable paso por la presidencia entre 2015-2019, Mauricio Macri busca retomar protagonismo. Inmediatamente de dejar la presidencia aplicó el ‘dedazo’ y “eligió” a Patricia Bullrich para que presidiera el PRO.

Un claro mensaje y decisión rupturista, anti-dialoguista y desestabilizadora para con el gobierno de Alberto Fernández. En ese sentido, su ladera se encargó de cumplir dicha tarea todoterreno.

Desde que asumió el gobierno peronista, el PRO ha sido una constante de destrucción, trabas, maniobras, manipulaciones y todo lo que tuvieran a mano –junto a sus socios políticos y los medios hegemónicos-.

Son los máximos responsables de impulsar la “lucha” contra las medidas de cuidado ante la pandemia, que se pagan con contagios, gastos en salud, agotamiento del personal sanitario, y muertes.

Un programa televisivo de Marcelo Tinelli solía mostrar años atrás, a un personaje que gritaba “Rompé Pepe…”. Causaba sonrisas, y esa expresión se transformó en un latiguillo popular (lo interpretaba el fallecido actor Leo Rosenwasser). Ahora, con el paso de los años, el encargado de imitar dicha expresión es Macri.

Porque ha insistido ante sus allegados en la necesidad de “romper” toda posibilidad de contacto o diálogo con el gobierno. El dueto Macri-Bullrich es la cara más visible de lo que dicen que es el ala ‘dura’, que conduce el partido (y la oposición en general); eso incluye a un sector del propio partido, que busca mostrarse como ‘dialoguista’ o ala ‘blanda’, que tiene a Horacio Rodríguez Larreta y Maria Eugenia Vidal como sus máximos exponentes.

En el fondo son lo mismo, ideológicamente hablando. El hecho es que Rodríguez Larreta debe administrar la ciudad de Buenos Aires y busca aparecer como un ‘preocupado’ gobernante en medio de la pandemia. Su –ahora- socia política, Vidal, está en el mismo camino ante la necesidad de auto-construirse con vistas al 2023.

Está demostrado que el macrismo ha perdido la iniciativa política. Por ello se desespera con montajes de shows o de declaraciones. Perdieron las elecciones y pretenden seguir manejándose como si fueran mayoría; se debe hacer lo que ellos dicen, bajo excusa que si no se hace, se ‘atenta contra la democracia’.

El macrismo le exige a Rodríguez Larreta que ‘rompa’ con el gobierno nacional. Que de por finalizado el “noviazgo” y gobierne con total independencia. Cosa que ya está haciendo desde hace semanas. Los contagios y muertes en la capital argentina son la mejor muestra del relajamiento en cuanto a cumplimiento de las medidas que propone y reclama el gobierno nacional contra el coronavirus.

Pero a Macri-Bullrich no le alcanza con ello. Quiere, exige, plantea la ruptura total y de forma manifiesta. Necesita la confrontación social, sin importarle cuantos muertos ello genera. Es así que todo lo que proponga el gobierno nacional es bombardeado por el macrismo; mientras que ‘los blandos’ apuestan a su clásica hipocresía.

Como sucedió durante los 4 años que gobernó, el PRO y sus dirigentes (y aliados) siempre ofician de opinadores. No se hacen cargo de nada.

El gobierno nacional mantiene una muy buena relación con los gobernadores. Lo mismo sucede desde el Ministerio del Interior y desde Salud con municipios y comunas. Inclusive opositores como son los gobernadores Gerardo Morales, Rodolfo Suárez y Gustavo Valdés asistieron a la Quinta de Olivos cuando el presidente informó sobre el acuerdo con los acreedores por la deuda (que en gran parte generó Macri).

La relación del gobernador Axel Kicillof con los intendentes del PRO, es buena. Tanto es así que ellos asistieron al lanzamiento del plan de seguridad bonaerense.

El problema pasa ante los medios de comunicación y la Cámara de Diputados. Pareciera que la vida de los argentinos estuviera marcada por estas dos instancias; lo cual no es real. Es parcial.

Todo radica en que esos sectores de la sociedad creen que ello es lo que realmente sucede en el país (y el mundo); en consecuencia aceptan y toman como real ese discurso y se manejan en consecuencia. Se puede comprender porque creen que el peronismo quiere ‘imponer’ una reforma judicial, cuando en verdad es un ordenamiento en el fuero Federal, que responde a las realidades de cada provincia y a la necesidad nacional. Lo mismo con las medidas de cuidado ante el coronavirus.

Inclusive estos diputados opositores que reclaman “integrar Argentina al mundo”, se olvidan que estamos en el siglo 21, y… se niegan a trabajar (sesionar) de manera virtual en plena pandemia y con los contagios aumentando

Pero además se produjo un hecho que muestra de manera contundente cuál es la decisión de Macri. Porque tras la tozudez del PRO (para sesionar en forma presencial), hizo que finalmente Sergio Massa (titular de Diputados) ofreciera hacer una sesión presencial en otro sitio, lo que fue aceptado por diputados del PRO y el radicalismo. Sin embargo, momentos después –tras llegar alguna orden de algún lado…- ello fue rechazado (¡).

Lo que demuestra que los duros y los blandos de la oposición macrista (PRO, UCR, CC…), son todo lo mismo.

Lo que está en discusión no es dónde y cómo sesionar. Lo que exige el macrismo es que el gobierno nacional ‘baje’ el proyecto de reforma en la justicia Federal. Pero también que abandone la movilidad jubilatoria y que se ‘retoque’ el Presupuesto 2021.

En otras palabras: el macrismo y aliados quiere imponer su política; sin aceptar que es minoría, que perdió en el 2019 las elecciones.

Todo indica que esta es la situación política, donde la sociedad –en plena pandemia- mira todo sin entender, y desinteresadamente, pero que –lamentablemente- repite (y cree) lo que instalan los medios asociados a los representantes del establishment.

Esta realidad argentina, no es la que ellos piensan (y hasta creen). Para ello es necesario que Macri siga pidiendo: “Rompé Pepe…”.


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