¿La Culpa es de Rafael Correa?

Los sectores de poder siempre han culpado a los pobres o a las organizaciones de los pobres o a quienes defienden a los pobres o a los gobiernos que hacen una opción preferencial por los pobres; de su propia ineptitud para administrar el Estado, de las consecuencias provocadas por haberse servido del Estado en provecho propio, de su incapacidad para prevenir los problemas de futuro del país, de su falta de solidaridad para colocar el bien común por encima de sus propios intereses.

Siempre la culpa es de los otros, nunca de ellos, porque la culpa de los otros es necesaria para defender sus intereses, para mantener sus intereses. Los culpables siempre son más vulnerables, más manejables, por eso es necesario intentar colocar en el imaginario de la población que los enemigos de sus intereses son los culpables de todo lo que afecte o pueda afectar al país.

Entonces ellos, los sectores de poder que han manejado el país, no son los culpables de no haber hecho en treinta años lo necesario para construir la soberanía energética, para diversificar las fuentes de energía, para no llegar a los apagones. Ellos manejaron los hilos del poder, pero no son culpables. Ellos manejaron las barcazas eléctricas, pero no son los culpables. Ellos manejaron los réditos del petróleo pero no son culpables. Ellos provocaron la quiebra y posterior salvataje bancario pero no son culpables.

La culpa de todo lo que esos sectores de poder no hicieron, y de lo que hicieron, es del Presidente Rafael Correa. El es el culpable de la falta de previsión, de la falta de inversión, del gasto superfluo e interesado, de los negocios y de la falta de una actitud soberana en las décadas que precedieron a su gobierno.

Seguramente el Presidente y el gobierno, tengan muchas culpas y, también, sin duda, se cometieron muchos errores en diversas áreas, incluida la energética, pero ni las culpas ni los errores han sido por defender sus propios intereses.

Quienes hoy pretenden responsabilizar al gobierno de sus propias culpas: ¿En qué proyecto de país estuvieron ubicados en estos últimos treinta años? ¿Qué hicieron por prevenir una crisis energética que todos veíamos venir ya hace 17 años, 16 años, 15 años…? ¿Piensan que se puede olvidar la realidad que ellos mismos construyeron? ¿Quién les dio el derecho de otorgar título de culpabilidad o de inocencia?

Bienvenida la crítica siempre, porque da la posibilidad de enmendar errores, de modificar conductas, de equivocarse un poco menos en el camino, la crítica sana y constructiva. Pero la crítica disfrazada que solo intenta crear culpables para ocultar los errores propios o sacar réditos en el intento de golpear al gobierno, solo busca ir, poco a poco, creando las bases para una futura desestabilización…