Empieza con Pi…como Pinochet

Ernesto Tamara
29.Ene.2010 :: Destacados

En pocos días el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera comenzó a dar las pautas de lo que será la orientación de su gobierno, más allá de las declaraciones públicas de que mantendrá y mejorará las políticas sociales de la Concertación. El gabinete que presentará en los primeros días de febrero, tendrá figuras que apoyaron la dictadura de Augusto Pinochet, y ya presentó las intenciones de privatizar parte de la empresa estatal del cobre, achicar el número de funcionarios del aparato del Estado y flexibilizar las leyes laborales.

No hay ninguna duda sobre que sector de la sociedad asumió como propia la victoria de Piñera. Aunque las cámaras de televisión no se dedicaron a mostrarlo, los festejos en los barrios de las clases acomodadas, resucitó Pinochet. Su retrato apareció en los festejos de la noche del pasado 17 de enero.
La futura “primera dama, Cecilia Morel de Piñera, admitió de inmediato que el triunfo electoral de su esposo era de las clases altas. En una entrevista al diario El Mercurio relata que esa noche, apenas revelado los primeros datos que le daban la victoria, salieron a recorrer algunos barrios de la capital, en especial, querían ver otras zonas que no fueran de las clases altas, para ver si se estaba festejando. Es decir daba por sentado quienes iban a ser los primeros en brindar por el nuevo gobierno.
La misma Morel, licenciada en Relaciones Humanas y Orientación Familiar, también dió las pautas de como funciona ideológicamente su marido en una entrevista al diario derechista español, ABC. “Sebastián rompió hace veinte años la barrera entre derecha e izquierda. No estaba a favor de la dictadura, pero con la frente alta reconocía las cosas buenas que había hecho Pinochet. Nunca tuvo dudas”.
Y asumiendo la representación de la derecha, que antes dijo no existe más, añadió: “que no nos endosen el golpe militar. Es un problema histórico en el que la izquierda se lava las manos como si ellos no tuvieran nada que ver, como si Allende fuera un santo inmaculado y mártir, y de repente nos cayó del cielo ese demonio porque la derecha era muy mala… Es increíble”.
Además de su esposa, el propio Piñera se ha presentado como opositor a la dictadura del general Pinochet, aunque muy pocos recuerdan que hizo en ese sentido, más bien, se lo acusa de enriquecerse en ese período. Cuando Pinochet dió el golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1973, Piñera estaba estudiando economía en una universidad norteamericana donde había llegado con una beca Fullbrich. Tres años más tarde, después de haber trabajado con el economista noeliberal Martin Feldstein (fue más tarde asesor económico de los presidentes Ronald Reagan y George W. Bush), regresó a Chile donde emprendió varios negocios. Hoy su fortuna personal está estimada en algo más de 1.000 millones de dólares, aunque podría ser más elevada, ya que muchos de emprendimientos económicos aparecen registrados como propiedades de un fideicomiso.

Un líder para la derecha latinoamericana
La corriente restauradora del neoliberalismo en América Latina ha tenido dificultades a la hora de encontrar una figura a la que presentar como ejemplo. La apuesta a los mexicanos Vicente Fox y Felipe Calderón fracasó ante la pobre imagen de sus gobiernos.
Pero desde que Piñera se puso en carrera como candidato, ha recibido el respaldo de toda la derecha internacional. Cada semana de la campaña electoral recibió en Chile algún líder extranjero que lo respaldaba. El ex presidente del gobierno español, José María Aznar estuvo a la cabeza de esa campaña.
Ahora electo, los elogios de todos los voceros del liberalismo internacional ocupan espacios de prensa. Desde Mario y Alvaro Vargas Llosa, pasando por Aznar y los presidente de Perú Alan García y de Colombia Alvaro Uribe.
Asumiendo ya ese papel de figura de la derecha internacional, en sus primera declaraciones sobre política exterior, Piñera criticó al presidente venezolano Hugo Chávez, anunciando de esa manera cual será su posición respeto al proceso de integración latinoamericano.

¿El pasado pisado?
Al inicio de la campaña electoral de la primera vuelta, y pese a tener como sus principales sostenes políticos a la Unión Demócrata Independiente (UDI) y la Renovación Nacional (RN), agrupaciones fundadas por “neo-pinochetistas”, Piñera y sus asesores descartaban que en su gobierno se incorporaran figuras políticas o militares que colaboraron con el pasado régimen militar.
Sin embargo, ya en las últimas semanas, esa actitud fue cambiando. “El hecho de haber trabajado para un gobierno, incluyendo el gobierno militar, no es pecado, ni es delito” dijo Piñera, y más adelante volvió a insistir: “el gobierno militar terminó hace 20 años, es historia, es pasado, nuestro gobierno va a ser de futuro”.
También su jefe de campaña, y hoy figura clave en la negociación por los cargos en el gobierno, el abogado Rodrigo Hinzpeter aclaró que “no hay ningún juicio de reproche a nadie que haya cumplido funciones de ministro en el gobierno de Pinochet”, pese a que antes, en la campaña electoral, había quien había asegurado que en una eventual administración de Piñera “no habrían figuras de primera, segunda o tercera línea” de la dictadura.
Esa posición habría sido trasmitida por Piñera a unos 700 militares retirados con los que se reunió antes de la segunda vuelta, y a los que además les prometió que trataría de poner fin a los juicios abiertos contra represores y violadores de los derechos humanos durante el régimen de Pinochet.

Un poco más de liberalismo
Pese a que el candidato derechista aseguró que mantendría los programas sociales del gobierno de la Concertación, durante la campaña electoral amenazó con reducir el aparato del Estado y acusó a muchos funcionarios públicos de hacer campaña proselitista para el gobierno, y les aseguró que tenían sus días contados en la administración pública.
La prensa chilena estimó que unos 80.000 funcionarios públicos podrían perder sus puestos de trabajo. El senador ultraderechista Andrés Chadwick, primo del presidente electo, trató de tranquilizar a estos empleados públicos amenzados, aclarando que sólo aquellos que estaban cumpliendo tareas proselitistas dentro de la administración tienen que preocuparse, “pero aquellos que están cumpliendo sus labores y lo han hecho bien, ningún temor y tranquilidad absoluta”, dijo.
De todas maneras, la preocupación quedó instalada, ya que siempre se trata de una cuestión de perspectiva e interpretación de la función que ejerce cada funcionario.
Más claro quedó la posición de Piñera con respeto al empleo en general y la legislación laboral.
Dos días después de ser electo, Piñera se reunió con la Cámara Nacional de Comercio. Los empresarios declararon tras la reunión que ahora existía la posibilidad de realizar un “ajuste” al salario mínimo, que reduciría el ingreso para los trabajadores jóvenes entre 18 y 21 años. Asimismo dejaron trascender que el mandatario electo estaría de acuerdo con una de las exigencias del sector, reducir las indemnizaciones a los empleados despedidos.
Pese al debate abierto entre empresarios y sindicatos por esta perspectiva, el presidente electo guardó silencio.
Piñera tampoco esperó demasiado para presentar una idea que no había mencionado en la campaña electoral, privatizar parte de la empresa nacional del cobre, Codelco.
Ya en su primer día como presidente electo, afirmó que Codelco necesitaba nuevos capitales, abriendo la puerta a la incorporación de capitales privados. El anuncio fue rechazado por el todavía ministro de Minería, Santiago González, y por el presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre (FTC), Raimundo Espinoza.

Prohibido preguntar
Una de las primeras ruedas de prensa del presidente electo provocó preocupación entre los periodistas sobre las formas que tendrá el relacionamiento del nuevo gobierno con los periodistas, cuando se anunció que no se le podía preguntar sobre sus negocios particulares.
El preiodista Iván Nuñez, antes de la entrevista, fue informado de que no tenía permiso de preguntarle sobre la venta prometida de las acciones de la Aerolínea LAN. El periodista se molestó y se negó a hacer la entrevista, aunque sus colegas si aceptaron la limitación.
El hecho encendió las alarmas del Colegio de Periodistas, que a través de su presidente, Abraham Santibáñez, manifestó su “preocupación por la situación de la concentración de la propiedad de medios y en el caso concreto de Piñera que tenga un canal de televisión (Chilevisión)”.
Piñera, que recoge el apoyo incondicional de diarios como El Mercurio y La Tercera, además de los canales privados, podría llegar a cerrar el diario La Nación, que pertenece al gobierno, según se especula en Santiago. De esa manera, el empresario que posee un canal de televisión, se quedaría sin prensa opositora, más allá de los medios alternativos. De alli que muchos lo comparan con el primer ministro italiano Silvio Berlusconi.

500 millones más al ganars las elecciones
Sebastián Piñera, con una fortuna superior a los mil millones de dólares, es propietario, a través de fidusiarias, del canal de televisión Chilevisión, el 19% de la Aerolíneas LAN, y otros emprendimientos. Al inicio de la campaña electoral, Piñera dijo que iba a vender sus acciones en LAN para evitar que al llegar a la presidencia fuera acusado de tomar decisiones en favor de sus empresas.
Sin embargo, Piñera no vendió esas acciones, y como rebote, las mismas subieron un significativamente al ganar las elecciones, con lo que obtuvo una ganancia que se estima de entre 400 y 500 millones de dólares.
Varias figuras políticas criticaron al presidente electo por no haber vendido su participación en LAN antes de su triunfo en las urnas. Uno de ellos fue el ministro de Hacienda Andrés Velasco.
Cuando Velasco se presentó en el Senado el senador derechista, Andrés Allamand lo increpó duramente. El senador de la Democracia Cristiana Mariano Ruiz Ezquide relató el incidente: “no se había producido en años una agresión de esta naturaleza, toda la parentela del ministro salió a cuenta con palabrotas de uso común, pero que no son usuales en nuestro Senado”.
Piñera controla el 19,03% de las acciones de LAN a través de la sociedad “Axxion” que después de las elecciones subió su cotización en la Bolsa . La sociedad volvió a subir el pasado viernes 22, y la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) suspendió por tercera vez en cinco días, las transacciones de acciones de esa empresa en la Bolsa de Valores de Santiago.
Fernando Barros, abogado de Piñera, explicó que los 1.500 millones de dólares que recibirá el electo presidente luego de la venta de su posición controladora de LAN, tendrán como destino un nuevo fideicomiso ciego o entrarán al ya existente.
“El compromiso de Piñera no fue quedar inhibido de administrar todo su patrimonio”, declaró Barros.
Sin embargo algunos recordaron que desde julio de 2008, Piñera viene anunciando que se desprenderá de sus acciones en las empresas. Ese mes dijo “Para entrar a La Moneda, mi fortuna no ayuda ni perjudica (…) cuando esté proclamado como candidato, espero estar desligado de todas las empresas”.
Cuando ya era candidato, en noviembre de ese año, sostuvo “aspiro a ser un muy buen presidente de Chile para todos los chilenos y en el logro de ese objetivo estoy absolutamente decidido a desprenderme de todas las empresas que pudieran significar cualquier dificultad, conflicto o distracción del objetivo”.
Todavía no lo ha logrado.

¿Gobierno de unidad?

Durante la campaña electoral Piñera ofreció hacer un gobierno de unidad nacional que incluyera a figuras del saliente oficialismo. Sus asesores han reafirmado que espera hacer un “gobierno de transición” y equiparan este proceso de cambio de gobierno con los procesos encabezados por José María Aznar en España, Vicente Fox en México, y el primer gobierno de la Concertación en Chile, a la salida de la dictadura, encabezado por Patricio Aylwin.
Sin embargo en sus primeras declaraciones con presidente electo, Piñera relativizó la posibilidad de que figuras de la Concertación integren su gabinete. El mandatario electo dijo que le parece dificil que acepten y aseguró que cuatro o cinco figuras a las que les ofreció un lugar, declinaron la oferta.
Quienes si están presionando por los cargos son sus aliados en la Coalición por el Cambio, del partido Unión Demócrata Independiente (UDI), vinculado a la dictadura del general Pinochet. La UDI fue el partido más votado en la coalición que encabezó Piñera, con el 23%, por encima del partido del presidente, Renovación Nacional, que obtuvo en 17%.
“Nos sentimos absolutamente parte del nuevo gobierno, con el partido más grande y la bancada más numerosa”, dijo el secretario general de la UDI, Víctor Pérez, marcando la cancha.
Concretamente, la UDI aspiraría a tener por lo menos cuatro carteras, entre ellas alguna de los ministerios “políticos”, como las carteras de Interior, la Secretaría General de Gobierno, Relaciones Exteriores o Defensa. Entre los dirigentes que esperan integrar el gabinete figuran notorios pinochetistas, como Joaquín Lavín, Pablo Longueira y Jovino Novoa, entre otros.
El presidente electo anunció que espera presentar su gabinete los primeros días de febrero, y ya ha solicitado nombre para los 22 ministerios, 27 subsecretarias, 100 embajadas, 1.306 cargos de exclusiva confianza, 851 funcionarios de la alta dirección pública que deberá designar, mantener o remover.
Por lo pronto ya están trabajando en las propuestas un núcleo reducido de colaboradores, entre los que destacan los directores de los Institutos Libertad, Libertad y Desarrollo, María Luisa Brahm y Cristián Larroulet (ex funcionario del gobierno de Pinochet), además del director de la Fundación Jaime Guzmán, Miguel Flores.
Según la prensa, Larroulet sería secretario general de la Presidencia, un cargo con rango ministerial fundamental, ya que es quien negocia con los bloques legislativos.
Además se especula con que el ministro de Hacienda será Felipe Larraín, un economista que fue alumno de Piñera. En tanto, Rodrigo Hinzpeter, jefe de campaña suena fuerte para el Ministerio del Interior.
Otros de los nombres que suenan son: Fernando Coloma en Trabajo, Felipe Morandé en Obras Públicas, Harald Beyer en Educación y Felipe Bulnes en Justicia.
Ena Von Baer, la derrotada candidata a senadora por la Novena Región sur y ex vocera del comando de Sebastián Piñera, suena como una de las posibles ministrasy el ex almirante Jorge Arancibia, aspira a ser ministro de Defensa.