Eric Toussaint: “Si no hay una salida anticapitalista a esta crisis, habrá una salida capitalista”

El historiador y economista belga Eric Toussaint nos habla de la crisis que atraviesa Occidente. Este doctor en ciencias políticas, y miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial, explica algunas de las claves para entender la actual crisis económica.

En la presentación de su libro 60 preguntas, 60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, el historiador y economista belga Eric Toussaint nos habla de la crisis que atraviesa Occidente. Este doctor en ciencias políticas, y miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial, explica algunas de las claves para entender la actual crisis económica.

D.: ¿Cómo se explica que, pese a una reducción del salario real desde el año 1982 hasta 2007, el consumo en los países del Norte haya tenido un nivel de crecimiento alto?

ERIC TOUSSAINT: Durante todo ese tiempo, el consumo de masas se ha sostenido gracias al endeudamiento privado. Los que permitieron esto son las empresas capitalistas del sector del crédito que otorgaron líneas de crédito más voluminosas. Lo hicieron a través de un montaje totalmente artificial de instrumentos de deuda e, inesperadamente, la cadena del endeudamiento privado en EE UU se rompió en el eslabón más débil, que era el sector del crédito hipotecario en un segmento del mercado que era el de las hipotecas subprime: los sectores de la población más frágiles que aceptaron endeudarse en condiciones extremas, con tasas de interés bajas los dos primeros años y pasando a 13% de interés anual los siguientes años. Este sistema de endeudamiento funcionaba mientras la burbuja inmobiliaria seguía creciendo, mientras el valor de la vivienda subía. En EE UU era posible refinanciar su deuda cada dos años basándose sobre el nuevo valor de la vivienda que había aumentado. Todo esto era sin contar con una sobreproducción de vivienda en el año 2006 y la caída en 2007 del valor de la vivienda que generó la crisis de las subprime. Para resumir, hemos asistido, con la crisis financiera de los años 2007- 2008, a una crisis de la deuda privada, que se está transformando ahora en una crisis de la deuda pública del Norte porque el Gobierno de EE UU -pero también el Gobierno británico, belga o francés- rescató a la banca privada regalando dinero. Ahí es cuando la deuda privada se transformó en deuda pública. El sector público asumió el coste del rescate.

D.: ¿En qué situación nos hallamos ahora?

E.T.: Llegamos a un círculo vicioso en el cual para rescatar a la banca privada se endeudan los Estados y financian ese endeudamiento pidiendo préstamos a la misma banca. La explosión de la deuda pública obliga a los Gobiernos a disminuir el gasto público, a reducir el gasto en las universidades, reducir las subvenciones a la salud pública, limitar las inversiones en infraestructuras públicas, congelar los salarios de los funcionarios. Por eso hemos vuelto a un discurso de ajuste estructural en los países del Norte y sólo estamos empezando a enfrentarnos a la situación.

D.: ¿Cómo se encuentra el sector inmobiliario?

E.T.: Respecto a la crisis inmobiliaria, sabemos que en el Estado español la vivienda está todavía sobrevalorada en un 50%. En Inglaterra lo está en un 30% y en Irlanda en un 30%. Es decir, la crisis inmobiliaria no ha terminado. Quizás en EE UU haya tocado fondo. Por otro lado, empieza ahora la crisis inmobiliaria del sector comercial con la quiebra en Dubai de un proyecto de edificios comerciales. Sabemos que la deuda contratada por el sector privado en el sector comercial es enorme y que esa crisis del sector comercial va a crecer con la crisis económica. Algunas empresas de servicios van a tener que cerrar oficinas.

D.: ¿Cuáles son las especificidades de la crisis española?

E.T.: En el Estado español no ha habido la misma crisis bancaria que en la mayoría de los países occidentales -como en Inglaterra, EE UU o Bélgica- donde el rescate ha sido masivo. Quizás se produzca en un futuro cercano cuando veamos que el BBVA o el Banco Santander, que hasta ahora no parecían tan afectados, puedan estarlo también.

D.: ¿Se está acabando el sistema capitalista?

E.T.: El sistema capitalista atraviesa una crisis muy grave. En el pasado este mismo sistema ya pasó por crisis muy severas y es importante entender que, si no hay una salida anticapitalista a esta crisis, habrá una salida capitalista. La salida capitalista a la crisis se basa solamente en aumentar la presión sobre el trabajo y pasar la factura a los asalariados. Ha sido siempre la misma solución. Incluso puede haber una salida capitalista neokeynesiana. Lo que llama la atención es que en 2008 la crisis era tan profunda que los Gobiernos de derecha y los ideólogos del capitalismo atravesaron una crisis de confianza. Temieron una salida anticapitalista porque veían que lo que se avecinaba era una auténtica crisis del capitalismo. Ellos lo saben, lo niegan en las grandes entrevistas de televisión, pero, leyendo el Financial Times o The Economist, uno puedo decir que no se equivocaban. Se imaginaron que, desde las bases de la izquierda, surgiría una denuncia del capitalismo, pero no ocurrió. La izquierda tradicional acompañó el rescate de la banca. Sarkozy, que llegó a hablar de refundar el capitalismo en algunas entrevistas, no ha vuelto a hablar del tema porque no encontró una denuncia suficientemente fuerte como para refundarlo. ¿Por qué refundar algo que la gente puede seguir aguantando?

“La crisis de credibilidad de la izquierda”–

ERIC TOUSSAINT: No comparto la idea de que las propuestas ofrecidas por las izquierdas son demasiado radicales y que son rechazadas por ese motivo. El problema fundamental es que la mayoría de los pueblos del Norte afrontan una crisis de confianza en la política. Es una crisis de credibilidad de la izquierda, una crisis del proyecto de la izquierda, pero no porque sea demasiado radical sino porque durante las campañas electorales la izquierda hace promesas de izquierda y, estando en el poder, implementa programas de derecha. La izquierda acaba ejecutando políticas sociales neoliberales y eso provoca frustración y pérdida de confianza. Además, como la izquierda tradicional no ofrece unas críticas claras del sistema, las confusiones se generalizan. Estas confusiones se deben también a la influencia de los medios de comunicación dominantes. El objetivo de estos medios es crear confusiones, maquillar los datos, dar falsas explicaciones, y la izquierda, que antes daba explicaciones claras sobre la crisis, no las está dando, e incluso ha abandonado sus propios diarios. ¿Cuántos diarios de izquierda existen en Europa comparando con hace 30 años? Para mí, el verdadero problema no es que las propuestas sean demasiado radicales. El problema real es la pérdida de credibilidad.