El mesiánico Obama cae estrepitosamente en las encuestas


Al cumplirse un poco más de un año del comienzo de la gestión presidencial de Barack Obama, este se ve enfrentado a un deterioro gradual de su popularidad, y junto con ello también se viene produciendo un desencanto paulatino con su gobierno, así al menos lo vienen indicando las últimas encuestas y investigaciones que se han realizado en su país.

La última de ellas y muy poco destacable en los medios de prensa de centro derecha iberoamericanos, nos indican que el gobierno encabezado por el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha perdido la confianza del 80% del electorado. Solo un 19% se siente satisfecho con su gestión y un 22% aún mantiene cierta esperanza de que las cosas vayan a mejorar en su beneficio.

Barack Obama que para poder llegar a la primera magistratura de la nación, en un país donde solo dos partidos únicos pueden acceder al poder, lo hizo con un discurso “maravillosamente demagógico”, con el cual logro encantar al pueblo norteamericano, ante la eventualidad de un presunto cambio.

La decepción y desencanto con el gobierno de Obama, esta determinada por la crisis económica generada de forma premeditada por las mafias del sistema bancario y financiero de los Estados Unidos, cuyos gestores principales se encuentran o provienen de Wall Street.

Ahora la crisis económica de los Estados Unidos sigue profundamente debilitada, no se observa una recuperación clara y efectiva de esta, encontrándose además expuesta de formas permanente a futuras tormentas y huracanes, mientras que la ciudadanía espera que se den pasos efectivos y reales en la solución de sus problemas. Recordemos que en los Estados Unidos las cifras oficiales de desempleo rondan ya el 11 % y este sigue creciendo gradualmente.

La encuesta publicada por el Centro de Investigación Pew, nos señala además la existencia de un gran descontento popular con la oligarquía política que cogobierna el país. Repudio popular que alcanza al Congreso de los Estados Unidos y a los líderes políticos más destacados.

Ahora de acuerdo a lo expresado en su informe por el Centro Pew, este señala que los demócratas pueden consolarse con el hecho de que, en realidad, ninguno de los dos partidos puede confiarse de que lleva la delantera entre un electorado “desilusionado”, porque las dos agrupaciones “han sufrido una caída de popularidad”, al igual que los congresistas.

Luego el Centro de Investigación Pew agrega que la hostilidad de la opinión pública hacia el Gobierno “parece que será un asunto electoral importante que favorece a los republicanos” de cara a los comicios legislativos del próximo 2 de noviembre.

Hoy la realidad del Imperio nos indica que ya Obama y su gobierno no interesan, Obama gano porque el capitalismo necesitaba un antídoto para que la gente tuviera fe, cierta esperanza, mas en un momento de crisis económica aguda, y por cierto que ese antídoto fue Barak Obama.

Pero Obama y su gobierno, así como los partidos Demócrata y Republicanos, comienzan a sentir el repudio de los electores los cuales se sienten frustrados, decepcionados y desencantado con la casta política que cogobierna el país. Fenómeno que no solo ocurre en los Estados Unidos, también comienza a manifestarse en la Unión Europea, o en países latinoamericanos como Chile donde el 48% de la población no quiere saber absolutamente nada con las elites políticas existentes, independientemente del color que representen.

Esta situación viene a reflejar claramente que cuando no se responde a las expectativas de los electores, la correlación de fuerzas y el apoyo popular se deteriora ostensiblemente. En el caso de Obama y su gobierno esto esta determinado por la crisis económica gatillada desde el corazón mismo del Imperio, el creciente desempleo, el deterioro de las condiciones de vida del pueblo americano, el escandaloso endeudamiento externo en que se encuentra sumido el país, las pésimas condiciones del sistema de salud y el deterioro de la calidad de la educación, son algunos de los aspecto que refleja la perdida de confianza hacia la clase política del país.

Por otro lado las investigaciones del Centro Pew, no solo muestran lo deteriorada que esta la popularidad de Obama, de su gobierno y de la casta política oligárquica que cogobierna el país. También el estudio refleja que las mafias bancarias y financieras son condenadas de forma rotunda por los estadounidenses (69%), que tienen una pésima imagen de estas entidades. De igual forma ocurre con las grandes empresas del país cuya imagen ante la ciudadanía es en un 64% ampliamente negativa.

La opinión publica estadounidense esta más que irritada con la ayuda estatal a las mafias del sistema económico y financiero del país, desaprobándolo rotundamente. Ahora los intentos de Obama por regular el sistema financiero, no pasa de ser un nuevo “volador de luces”, pues la suerte que vaya a correr Obama depende en gran parte de estas mafias.

De allí que se suele decir en los Estados Unidos, que el actual mandatario es rehén de los poderes fácticos y del gobierno en la sombras que dirige Dick Cheney, que por cierto representa a la clase económicamente dominante del país. Lo cierto es que Barack Obama en el terreno de los interese económicos y militares, no decide absolutamente nada y suele estar sometido además a los dictados de la oligarquía económica y financiera del país.

Ahora en el caso de la política exterior estadounidense, esta no pasa de ser la continuadora de la política establecida anteriormente por el criminal de guerra G.W Bush, la que ha generado una gran decepción en el mundo entero. Lo cierto es que la base militar de Guantánamo sigue cobijando presos de guerra o personas acusadas falsamente de terroristas, y las posibilidades de que esta sea cerrada definitivamente son efímeras pues el Pentágono yanqui no esta de acuerdo con ello y punto. De allí que sus promesas de cerrar este enclave donde se violan los derechos humanos de forma sistemática, no pasa de ser una nueva gran mentira de Obama y del Imperio.

Los intentos del gobierno de Obama y de las grandes corporaciones estadounidenses por imponer su propia agenda al resto de los países del mundo en materias que están relacionada con el cambio climático y el equilibrio ecológico del planeta, han terminado por decepcionar a gran parte de los países que estuvieron presentes en la cumbre de Copenhague.

Los escandalosos gastos militares del país, sus incursiones militares neofascistas y aventureras en Irak y Afganistán, los genocidios desatados contra esos pueblos junto a sus aliados de la OTAN, están erosionando cada vez más la propia economía estadounidense , ya en crisis permanente, y que la opinión pública de este país condena de forma reiterada.

Las incursiones abiertas y encubiertas de los Estados Unidos por poner fin a la revolución cubana, al proceso de cambios que se vive en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, el acoso permanente a Irán, no hacen otra cosa que decepcionar al propio pueblo norteamericano por estas criminales intervenciones, que solo son avaladas por las oligarquías locales de cada país y de los medios de prensa que se encuentra a su disposición.

También el pueblo norteamericano suele condenar la política de “doble rasero” de Obama y los Estados Unidos en materia de derechos humanos, cuando en sus propias cárceles aún existen presos políticos de organizaciones como los Panteras Negras, los luchadores independentista de Puerto Rico, los cincos patriotas cubanos acusados de presunto espionaje y las violaciones permanente y sistemática a los derechos humanos de los presos de la base militar de Guantánamo y los crímenes cometidos por sus militares en territorio iraquí y afgano.

Analistas políticos y económicos del propio Imperio, suelen manifestar el gran descontento existente desde los estratos económicos medios hacia abajo, ante la inexistencia de la recuperación económica del país, en donde solo se observa como las grandes empresas y las mafias financieras, son las únicas que obtienen jugosas ganancias al tenor de la crisis económica, mientras que el pueblo norteamericano lo único que observa y vive es el empobrecimiento paulatino a que los ha llevado el sistema capitalista de su país.

Finalmente cabe destacar que el Centro de Investigación Pew, viene desarrollando sus estudios y consultas a la opinión publica estadounidense desde hace décadas y cuenta con una credibilidad y prestigio que no tienen otras consultoras y que están más motivadas por interese económicos, políticos y militares, que por bosquejar la verdadera realidad que vive el país en sus más diversas áreas. De allí la caída de Obama y su gobierno en las encuestas y el desprestigio permanente en que se encuentra la elite política estadounidense, independientemente de sin son Demócratas o Republicanos.