Brasil: Tecnologías de información y comunicación

Al mismo tiempo que el gobierno de Lula intenta democratizar el acceso a Internet en banda ancha en las escuelas tupinicas, el Brasil ocupa la modesta posición No.61 entre los países que fueron evaluados por su desarrollo en las tecnologías de información y comunicación (TIC).

El informe del Foro Económico Mundial (WEF, sus siglas en inglés) conjuntamente con el INSEAD (escuela de negocios) consideró a 133 países a fin de evaluar el impacto de las nuevas tecnologías en el desarrollo y competitividad de las naciones.

Según el informe el papel central de las TIC es promover la sustentabilidad ambiental, económica y social. Los promotores de estas herramientas y recursos justifican que el mundo está interrelacionado por las TIC y por lo tanto es preciso comprender las redes y desarrollarlas.

Este informe de desarrollo económico basado en las TIC se elabora anualmente desde 2001 y asume criterios que pasan a ser relevantes en un mundo interconectado. Podríamos situar el debate no tanto en las inversiones tecnológicas sectoriales, sino en la manera en como se aprovechan estas herramientas y recursos en América Latina.

El triunfo cronometrado de la televisión digital sobre la analógica en Brasil convive con el embrutecimiento del pueblo a través de la baja calidad de los programas comerciales que, entre otras apelaciones pretendidamente democráticas, convocan a la participación a través de llamadas telefónicas o ingreso a sitios en Internet.

Algunas emisoras de televisión desperdician el poder colosal que tienen a partir de una programación mediocre y comercial. Nos hacen confundirlas con las instituciones que ofrecen legítimamente informaciones y servicios de interés público, como cuando la Red Globo convoca a la población a vacunarse contra la gripe porcina H1N1.

Los países latinoamericanos obtuvieron muy pobres posiciones en este ranking mundial de TIC. Mientras Bolivia tuvo el peor desempeño, los mejores fueron, en este orden, Chile, Puerto Rico y Costa Rica.

Aunque la tenencia de teléfonos celulares en Brasil sea elevada, y el número de usuarios de Internet esté entre los mayores del mundo, la tendencia mundial de inversión en TIC es mucho mayor que nuestra ilusión de que somos parte de las principales evoluciones tecnológicas.

Los diez primeros países colocados en el informe fueron: Suecia (1º), Singapur, Dinamarca, Suiza, Estados Unidos, Finlandia, Canadá, Hong Kong, Holanda y Noruega.

Es preciso aprender a usar las herramientas informativas y comunicacionales que se nos ofrecen. Esta precaución es válida mientras no caigamos en el riesgo de querer tener televisor de última generación mientras falta la comida en el plato de las familias alienadas por los medios masivos.

El índice más negativo se proyecta desde quien tiene pero no sabe usar. Se ignora la presencia constante de los monopolios y el poderío de las pocas empresas que tienen la capacidad de invertir en infraestructura comunicacional e informativa. Los tecnólogos de la información son capaces de colocar quince corresponsales en Washington a fin de que no se nos escape ninguna noticia estadounidense, pero no tener ninguno en los países vecinos. O de exhibir las conquistas del Norte y las tragedias del Sur.

Las llamadas de teléfonos móviles son absurdamente caras, las radios comunitarias sufren grandes inconvenientes para su legalización, la televisión digital marginaliza a las pequeñas emisoras, las piezas de los computadores son mayoritariamente importadas.

Poco se dice que el parto de las principales TIC se hace desde los países centrales en un mundo que todavía tiene una periferia dependiente y con tecnologías menos valiosas para ofrecer como intercambio en el desigual comercio internacional.

La mentalidad de los gobernantes tupinicas es tan mezquina y envilecida que se complacen con la venta de empresas, como la ensambladora surcoreana Hyundai, a países que hace pocas décadas tenían recursos proporcionales a los de Brasil. Al contrario, nuestras empresas medianas deberían recibir incentivos para abrir filiales en otros países.

¿No nos cansamos de ser engañados? Brasil sigue con las piernas abiertas debido a los políticos clientelistas e inescrupulosos. El parto acaba siendo doloroso para los ciudadanos de bien. Merézcase un país mejor. Batalle también por la unión de los pueblos latinoamericanos.

Sea un ciudadano bien informado y comunique con prudencia