Para los jóvenes paraguayos: barreras y tribunales


Esto significa, que los pobres no estorben ni molesten a los “ciudadanos”, por lo tanto a parte del barranco que divide la ciudad del Bañado, también es necesario una barrera policial para marcar mejor esta diferencia.

“La miseria es olvidada.
Cuando molesta, es militarizada”.

Paí Oliva

Ser joven y pobre es sinónimo de peligro para la sociedad actual, de ahí, que no es extraño el aumento del control policial y militar sobre estas capas de la población.
El Bañado Sur es uno de los barrios periféricos de la ciudad de Asunción, en el que viven unas 7 mil familias, que se dedican a diferentes tareas laborales para poder sobrevivir; el reciclado en las calles y en el basural municipal, ubicado en el mismo barrio, es la principal fuente de trabajo.

El Bañado está ubicado a orillas del rio Paraguay y si alguien intenta ubicar la zona en un mapa de la ciudad no lo logrará porque no figura en él, así como no figura ni existe para muchos de los ciudadanos y ciudadanas paraguayas que desconocen el lugar y a la gente que vive allí. El Bañado esta donde terminan las calles de la parte “alta” de la ciudad, está bajo ella. A sus pobladores comúnmente (y despectivamente) se los llama: “los del bajo”.

A las poblaciones de los Bañados el Estado los codifica como carentes y/o peligrosos. Lo primero se resuelve a través de planes sociales, que los mantiene igual de pobres pero, anestesiados. Anulando posibilidades de manifestaciones por sus demandas sociales o eventuales revueltas que puedan provenir de los de abajo. La peligrosidad, con la política de mano dura desde el Ministerio del interior, con la excusa de seguridad ciudadana todos son sospechosos. Sintetizándolo en una fórmula, quedaría de la siguiente manera:
- Agentes Sociales (educadores, trabajadores sociales, psicólogos, promotores, etc.) Para Pobres Carentes.
- Agentes Policiales Para Pobres Peligrosos.

Ambos agentes responden a la lógica de un Estado, que como bien lo dice Chomsky, de lo que se trata es de “Mantener la chusma a raya”.
Para llegar hasta el Bañado Sur existen tres entradas principales: una de ellas es casi exclusiva para los camiones que transportan basura, luego existen otras dos entradas más. Estas últimas son fuertemente vigiladas por agentes de la policía nacional, la presencia policial controlando la documentación de vehículos y personas de todas las edades, viene con el agregado del abuso contra los y las pobladoras de la zona, especialmente contra los jóvenes. Castigo físico, maltrato verbal y psicológico en plena vía pública son una constante en estas barreras policiales.

Se despliega así una política represiva en contra de los pobres urbanos que viven en los alrededores de la ciudad. Para qué? Podemos arriesgar algunas ideas, más allá de los fundamentos -o mentiras policiales- en los que dicen que pretenden controlar el crimen o la delincuencia. Creo que de fondo existen elementos simbólicos e ideológicos de mayor envergadura que los pronunciados oficiales que intentan legitimar estas acciones policiales, veamos:
1. Los jóvenes pobres, con ropa sucia y rota no dan buena imagen para la ciudad. Lo que no se quiere ver es jóvenes juntando su comida de los basureros de las veredas, eso incomoda.
2. Esto significa, que los pobres no estorben ni molesten a los “ciudadanos”, por lo tanto a parte del barranco que divide la ciudad del Bañado, también es necesario una barrera policial para marcar mejor esta diferencia.

3. Instalar el miedo como forma de control: que los jóvenes tengan temor de ir a la arribada (hasta los barrios altos de la ciudad), mejor que se queden en el bajo. De lo contrario, saben que se exponen a castigos y humillaciones.
4. Dar una apariencia de que se está trabajando por la seguridad ciudadana, es decir que se le tiene bajo control a los delincuentes o sea a los pobres.

Sin embargo a pesar de la instalación de estas barreras policiales el crimen organizado en la zona sigue intacto, la droga sigue paseándose por los pasillos y calles de los alrededores, tanto, que a veces da la sensación que cuentan con respaldo policial para hacer sus “negocios”.
Juzgar conciencia juveniles:
Controlar a la población joven del país, es tener controlada a la mayoría de la población ya que el 60% de las personas que viven en el Paraguay no tienen más de 30 años, de los cuales 3 de cada diez jóvenes viven en extrema pobreza, un total de “1.134.000 jóvenes luchan por vivir en medio de la pobreza y la pobreza extrema”# del total de 6 millones de habitantes. Es esto lo que las élites económicas y políticas quieren esconder y controlar a través de diferentes mecanismos que les ofrece el aparato estatal.

Siguiendo con la correa de sanciones y disciplinamiento juvenil, el Estado paraguayo pretende aplicar la Ley 4013 del Servicio Civil Obligatorio, que entre uno de sus puntos pretende crear un Tribunal de Objeción de Conciencia, ya que desde el reconocimiento del derecho a la objeción, 140 mil jóvenes optaron por hacer uso de ese derecho y no ir a los cuarteles a prestar el Servicio Militar Obligatrio (SMO).

Lo que el Estado pretende hacer con esta Ley y la creación del Tribunal mencionado es: multar a todos los jóvenes que se declararon objetores de conciencia, la multa es por no haber prestado un servicio civil. A partir de la instalación del Tribunal, entendiendo esta palabra como: “lugar donde se pronuncian sentencias”, los jóvenes serán sentenciados a cumplir algunos de los servicios obligatorios que se les impone, ya sea el militar o el civil.

Las conciencias juveniles serán juzgadas y evaluadas por el tribunal, para recuperar la obediencia juvenil a los establecimientos militares, para uniformar a la juventud y operar sobre sus conciencias eliminando todo rasgo de criticidad que en ellas se puedan encontrar, si los jóvenes cumplen con las sentencias establecidas lo que hagan será “útil” para la sociedad, PERO, si no cumplen…?

SERPAJ - Paraguay
Setiembre 2010