Una trampa neoliberal

Fortunato Esquivel
30.Dic.2010 :: América Latina


El 26 de diciembre, en ausencia del primer mandatario, fue aprobado y puesto en vigencia el decreto 748 elevando costos a los carburantes buscando acercarse a los países vecinos que los tienen más elevados, promocionando el contrabando y enriquecimiento de quienes se dedican a esa ilegal actividad.

La subvención estuvo vigente desde los gobierno neoliberales y constituía una trampa dejada por éstos y que el actual descuidó solucionar, por razones que sólo sus ministros deben explicar. La subvención benefició a los sindicatos de transportistas a los gamonales agricultores del oriente y a los poseedores de movilidades particulares.

Un lamentable error de los ministros, quienes debían solucionar ese “legado” neoliberal, pero prefirieron aparecer muy finos ante la primera autoridad postergando el problema, mientras los montos de subvención crecían como bola de nieve, hasta la insostenibilidad.

El decreto 748, significó una elevación de precios superior a cualquier experiencia anterior y por lo tanto fue aprovechado por los opositores y sus medios de comunicación que agrandaron el tema hasta límites de exageración.

¿Pero, esta nivelación de precios es verdaderamente un gasolinazo, como pretenden hacer creer?. No nos parece así. Las autoridades explicaron, que las ganancias logradas por los contrabandistas, serían cortadas para destinarlas a los presupuestos de las gobernaciones. En otras palabras, las ganancias ilícitas del contrabando, pasarán a beneficiar a todos.

Los transportistas se adjudicaron “perjuicios”, pero la Autoridad Técnica de Transportes, explicó adecuadamente que los cálculos efectuados permiten reconocer la posibilidad de un incremento tarifario de hasta 30%, pero éstos insisten en 100%. Claro, en río revuelto, ganancia de pescadores.

La situación propuesta no puede ser comparada con los tiempos neoliberales, pues la economía boliviana se encuentra con superávit, el crecimiento es sostenido, las reservas internaciones casi en 10 mil millones de dólares, la moneda norteamericana estabilizada y la nacional en constante apreciación.

Los únicos perjuicios que sufrirán los colectiveros, consistirán en la menor cantidad de prestes que costearán y menos bailes de morenada y waca waca a los que asistirán, porque el negocio del transporte es lucrativo. Si no fuera así, no se crearían nuevas líneas cada día.

A propósito es hora de retirar los minibuses para reemplazarlos por buses y microbuses que tienen más capacidad de transporte.

Los municipios, tienen obligación de negociar tarifas, licitar líneas y sancionar especuladores, pero desgraciadamente, los más importantes están en manos de la oposición desinteresada en soluciones y presta para provocar más descontento.

¿Ejemplos?, el de Santa Cruz, no dijo nada, mientras los colectiveros rebasaron los cálculos de 30% y cobran 2.50 bolivianos. En La Paz, hay piedra libre, los transportistas imponen tarifas arbitrarias con aumentos de hasta 100%. Las vendedoras de mercados reimpusieron la libra y la romana para “robar” algunos gramos a la clientela.

Los movimientos sociales

El actual gobierno, respaldado por el pueblo cansado de los neoliberales, acaba de recibir una demostración de los “movimientos sociales”. Éstos eran presuntamente sustento de sus políticas, pero la realidad demostró que apenas son “movimientos prebendalistas”, desinteresados en el cambio con sacrificios y en su lugar sólo buscan beneficios inmediatos.

Los movimientos sociales, no tienen partido, ni ideología y están muy parecidos a “rebaños desconcertados”, dispuestos a seguir al primer agorero que se ponga a la cabeza. La Central Obrera Boliviana, mostró tener problemas de “identidad”. El actual régimen, es supuestamente de campesinos y obreros, pero éstos acaban de ponerse al frente con medidas francamente subversivas.

Al finalizar el año, debe también culminar la gestión de los descuidados e ineficientes funcionarios que fueron un adorno, en lugar de previsores de situaciones como las que vive Bolivia, para beneficio de los expulsados en diciembre de 2005. Los funcionarios del Palacio Quemado, no tienen que mirar para afuera. La oposición se encuentra dentro del gobierno con disfraz de socialdemocracia.