EE.UU aliado con ejércitos corruptos y asesinos

Ernesto Tamara
30.Dic.2010 :: América Latina


Estados Unidos tiene la capacidad de aliarse y proporcionar ayuda militar y económica a los ejércitos más corruptos y violadores de los derechos humanos. Esta capacidad se manifiesta directamente en América Latina donde respalda a los ejércitos de Colombia (Plan Colombia), México (Plan Mérida) y Perú bajo la extensión del mismo plan destinado al país azteca.

Los documentos de Wikileaks sobre América Latina
EE.UU aliado con ejércitos corruptos y asesinos

Estados Unidos tiene la capacidad de aliarse y proporcionar ayuda militar y económica a los ejércitos más corruptos y violadores de los derechos humanos. Esta capacidad se manifiesta directamente en América Latina donde respalda a los ejércitos de Colombia (Plan Colombia), México (Plan Mérida) y Perú bajo la extensión del mismo plan destinado al país azteca.

Ejército colombiano asesina civiles

La Embajada norteamericana en Bogotá admite que el ejército colombiano asesinaba a civiles para presentarlos como muertos en combates. Pese a las evidencias de los crímenes de los militares colombianos, Estados Unidos prosiguió con el envío de la enorme ayuda militar y buscó ampliar la presencia de asesores y tropas de ese país en bases militares en territorio colombiano.

Un cable de la Embajada norteamericana, entonces a cargo William Brownfield, admite que las ejecuciones extrajudiciales de civiles que luego el ejército presentaba como guerrilleros muertos en combate, en los casos conocidos como “falsos positivos”, no eran un crimen aislado y puntual, sino un “fenómeno generalizado”.

En un despacho diplomático titulado Iniciativas de derechos humanos encuentran resistencia en militares, Brownfield comenta lo que le ha contado el general de división Carlos Suárez, nombrado inspector general por el entonces ministro de Defensa y hoy presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para investigar esos crímenes.

De acuerdo con el relato del embajador, Suárez no duda en calificar las ejecuciones extrajudiciales de “fenómeno generalizado” y subraya que el entonces comandante del Ejército, el general Óscar González, se opone a su investigación y ha “tratado de intimidar a testigos para que no declaren”.

El escándalo de los “falsos positivos” -algunos estiman en más de dos mil los jóvenes asesinados- comenzó cuando 15 jóvenes de la localidad de Soacha, en las afueras de Bogotá, desaparecieron tras ser convocados a un trabajo en otro departamento del país. Tiempo después sus cadáveres fueron mostrados en la prensa como guerrilleros muertos en combates. El reclamo de sus familiares logró abrir la investigación que encontró que el fenómeno existía en otras regiones: jóvenes en paro, indigentes o discapacitados mentales desaparecían para pasar a engrosar luego las listas de supuestos “guerrilleros” abatidos por el ejército.

El militar que se confiesa a la Embajada norteamericana comenta que el presidente Alvaro Uribe, “continúa midiendo el éxito militar en términos de muertos”, y cree que esa es la causa por la que algunos mandos militares recurren a los “falsos positivos” para mostrar avances y obtener recompensas.

El general Suárez explicó al embajador que los falsos positivos de Soacha tuvieron su origen en la Brigada 4ª, en Medellín, que estaban bajo el mando del ex comandante del Ejército Mario Montoya y del entonces comandante, Óscar González. La práctica se extendió posteriormente a otras brigadas y comandos. Suárez dice tener el apoyo del entonces ministro Juan Manuel Santos para sus investigaciones, así como el del comandante de las Fuerzas Armadas, Freddy Padilla, pero no el de otros altos mandos militares, y revela que le ponen trabas y su familia recibía amenazas.

Como inspector general, Suárez tenía una potestad administrativa, no penal ni disciplinaria, y tan sólo podía hacer recomendaciones al comandante del Ejército o al ministro de Defensa.

México pierde la guerra contra el narcotráfico
Sin dejar de enviar dinero, asesores, y material militar -incluso helicópteros- Estados Unidos tiene una muy mala imagen del ejército mexicano, al que considera con una corrupción generalizada entre su oficialidad. Aunque quiere rescatar la figura del presidente Felipe Calderón, los informes de la Embajada norteamericana lo tachan de “lento” y con “aversión al riesgo”.

Un informe escrito por el embajador Carlos Pascual el 17 de diciembre de 2009, solo un día después de la caída del narcotraficante Arturo Beltrán Leyva por la Marina mexicana, asegura que la operación fue posible gracias a la información proporcionada por la legación de Estados Unidos sobre la ubicación del capo. En su informe sobre la captura de Beltrán, el embajador recuerda que el grupo de la marina mexicana actuante había sido entrenado “extensamente por el Comando Norte hace varios años”.

El embajador es muy crítico con la falta de coordinación y competencia de las fuerzas armadas mexicanas. “Las instituciones de seguridad de México están a menudo presas de una competición de suma cero en la que un éxito de un organismo se ve como el fracaso del otro. La información se guarda celosamente y las operaciones conjuntas son casi desconocidas. La corrupción oficial es generalizada (…). Las ratios de acusación de delitos son tristes: el 2% de los detenidos son llevados a juicio, solo el 2% de los detenidos en Ciudad Juárez han sido responsabilizados de un crimen”.

Pese a la enorme ayuda norteamericana y el compromiso del presidente mexicano con Estados Unidos para combatir el narcotráfico, esos grupos ilegales han aumentado su nivel de violencia y controlan territorios.

Un cable detalla que en una reunión en octubre de 2009, realizada en la Embajada, el entonces subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Jerónimo Gutiérrez, comentó ante altos funcionarios de la Fiscalía General de EE.UU, que el gobierno mexicano ya ha perdido el control sobre ciertas zonas del país.
El informe señala que Gutiérrez expresó que esa pérdida de control de regiones, “está dañando la reputación internacional de México, hiriendo las inversiones extranjeras, y llevando a una sensación de gobierno impotente”.

El intercambio de cables entre la Embajada en México y Washington revelan también preocupación sobre la capacidad del presidente mexicano y su reacción ante los fracasos.

Calderón denuncia a Chávez

El presidente Felipe Calderón no tiene problemas en acusar a su par venezolano, Hugo Chávez, de inmiscuirse en los asuntos internos mexicanos, sin pruebas, en una reunión que mantuvo con Dennis Blair, director Nacional de Inteligencia (DNI).

Un informe de la Embajada dice que Calderón no descarta que Chávez pudiera haber financiado la campaña del PRD durante las presidenciales de 2006 y se mostró especialmente preocupado por las relaciones entre Venezuela e Irán. “La creciente influencia de Irán en Latinoamérica debería preocupar a Estados Unidos”, sostuvo Calderón.
La manía antichavista y anticubana del gobierno mexicano y de la Embajada norteamericana se extiende a la “Operación Milagros”, el programa cubano-venezolano de operar de la vista a personas sin recursos de América Latina.

Según algunos informes, tanto los organismos de seguridad mexicanos como la Embajada norteamericana, estaban preocupados porque los pacientes mexicanos, operados de la vista en Cuba o Caracas, podían transformarse en difusores de las políticas bolivarianas, como si con la operación de ojos pudiera haber contrabandeado un virus chavista.
Los informantes de la Embajada se extrañaban que los operados hablaran bien del programa y la atención recibida.