Bolivia: Salieron para armar “quilombo”

Fortunato Esquivel
31.Dic.2010 :: América Latina


Los colectiveros, principales “adjudicatarios” de supuestos perjuicios por la igualación de precios de los carburantes con los vigentes en países vecinos, los empleados de la alcaldía paceña y las juntas vecinales paceñas salieron este jueves a las calles con la intención de crear caos e inseguridad, bajo la consigna de ¡gasolinazo!.

Las explicaciones del presidente del Estado y sus ministros fue contundente, pero las manifestaciones organizadas por transportistas, empleados municipales y dirigentes vecinales, fue claramente una situación política manipulada para crear quilombo en las calles y exigir la renuncia de las autoridades de la cúpula.

Fracasaron una vez más. Aislados grupos de minibuseros deambularon por algunos barrios cometiendo tropelías contra conductores particulares cuyas movilidades sarandearon y desinflaron llantas, atenidos a su número que les garantizaba delincuencial impunidad.

En vez de estar controlando el agio y la especulación, los empleados municipales, fueron obligados a protestar contra el gobierno, junto a las corruptas dirigencias vecinales. La intencionalidad de armar quilombo, intentando asaltar tiendas comerciales y oficinas de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), no les surtió efecto.

El socialdemócrata ex alcalde de La Paz, destacó en la ocasión, aprovechando para lanzarse como precandidato en base al presunto “gasolinazo”. Este saltimbanqui político, sueña con llegar a ser el líder que busca la oposición neoliberal, pero justamente ese su pasado, no le permitirá derrotar el proceso de cambio avalado por los campesinos.

Quienes intentaron mostrar la ausencia de Estado, fracasaron. Las mayorías de este país representadas por los campesinos, acaban de respaldar a su gobierno y anunciaron que lo defenderán con el sacrificio que requieren medidas como las adoptadas para derrotar a los contrabandistas enriquecidos con más de 150 millones de dólares cada año.

Grupos minoritarios de los que salieron a las calles en La Paz y El Alto, intentaron dar comienzo a saqueos con pedradas. Es casi seguro que las cámaras de seguridad instaladas en lugares estratégicos, captaron las imágenes de los líderes de los desmanes. Es preciso procesarlos, si se reúnen suficientes pruebas para ello.

No está prohibido el derecho a peticionar y el gobierno prefirió no salir a reprimir, pero ni duda cabe que existen intereses políticos y económicos insistiendo en promocionar el quilombo con la clara intención de crear caos e inseguridad, aspecto que obedece a otros propósitos. Como los del ex alcalde que pretende convertirse en líder político de oposición.

La jugada que pretendía ser funcional a las aspiraciones del precandidato “sin miedo”, intentó reproducir las condiciones de octubre de 2003, pues no faltaron quienes gritaron a favor de la renuncia del presidente indígena. Fracasaron otra vez. La sensación de desorden, de anarquía, de ausencia de poder y de Estado incapaz, no existe.

El tándem colectiveros-empleados municipales-juntas vecinales, no logró embaucar al grueso de la población que, día que pasa, se convence sobre la necesidad de cortarle las uñas a los contrabandistas, para entregar esos dineros rescatados a los sectores menos favorecidos.

El presidente Morales dio a entender que no retrocederá en su intención de luchar contra el contrabando y contra la subvención que sólo favoreció a las pequeñas burguesías de transportistas y gamonales agropecuarios del oriente boliviano.

No cabe duda que la lucha del gobierno para anular ese “caballito de Troya” dejado por el neoliberalismo, es decir, la subvención a los carburantes, será una lucha dura, pero es de esperar que los intereses de los campesinos y las capas menos favorecidas, finalmente triunfarán con sacrificios cuyos positivos resultados se verán a plazo muy corto.