Lula deja la Presidencia de Brasil proclamado como el “Pelé de la Política” y una popularidad del 87%

Adalid Cabrera Lemuz
31.Dic.2010 :: América Latina

Tras dos mandatos consecutivos que lo mantuvieron en el poder ocho años desde 2003, el líder sindical Luiz Inácio Lula da Silva deja el sábado la Presidencia de Brasil proclamado como el “Pelé de la política brasileña” y con una popularidad del 87 por ciento, envidiada por propios y extraños.

El ya legendario político y sindicalista brasileño entrega el poder a la presidenta electa Dilma Rousseff, su ex ministra del Gabinete Civil, considerada como la “?Dama de mano de Hierro” por la energía de sus decisiones.

La Constitución brasileña le impide postularse para un tercer mandato consecutivo. Muchos creen que si lo haría con la Carta Magna bajo el brazo ganaría de lejos a sus oponentes.

El Mandatario, de 65 años, quien nació en Vargem Grande, actual Caetés, en el nordestino Estado de Pernambuco, el 27 de octubre de 1945, se ha dado el lujo de designar a la ex guerrillera Dilma Rousseff como su sucesora, quien asumirá la Presidencia confiada en que su mentor la ayudará desde detrás del escenario a llevar adelante una buena gestión.

Este destacado dirigente sindical del poderoso sector metalúrgico de Sao Paulo es originario de una de las zonas más afectadas por la pobreza en Brasil, el nordeste brasileño.

De preadolescente, a los 12 años, se trasladó con su familia a Sao Paulo en 1952 para huir del hambre y construir su futuro. Comenzó a trabajar como lustrabotas, ayudante en una tintorería y después ingresó a una empresa metalúrgica, donde aprendió la tornería mecánica.

En 1975 y 1978 fue elegido presidente del sindicato metalúrgico y lideró varias huelgas contra la dictadura. En 1980 encabezó un paro de 41 días en el que participaron 270.000 mil trabajadores paulistas, fue detenido y arrestado un mes.

Junto a varios sindicalistas e intelectuales fundó en 1986 el Partidos dos Trabalhadores (PT), el carro jefe que lo condujo al poder político.

Si bien su nombre es Luiz Inácio Da Silva, decidió iniciar un juicio para que sea incluido su apodo en su apellido, Lula, que es un fruto de mar que abunda en las playas de Pernambuco. Desde entonces quedó como Lula para Brasil y el mundo.

La lucha de este dirigente por la democracia frente a las dictaduras fue denodada bajo la consigna ¡Democracia Já!, lo que promovió su crecimiento como líder de la Central Única de Trabajadores (CUT), desde donde saltó para la candidatura Presidencial tras fundar con sindicalistas e intelectuales de izquierda el Partido dos Trabaladores (PT) en 1988.

Lula intentó tres veces llegar a la Presidencia, pero finalmente ganó en las elecciones de 2003, al derrotar al partido del entonces presidente y destacado economista y politólogo Fernando Henrique Cardoso, del Partido Social Demócrata de Brasil (PSDB), el eterno rival de los “petistas” en las justas electorales federales, estaduales, prefecturales y municipales de Brasil, una nación que alberga a 170 millones de habitantes.

Participó por primera vez como candidato Presidencial en 1989, en las que obtuvo el segundo lugar detrás de Fernando Collor de Mello, quien renunció en diciembre de 1992 bajo graves acusaciones de corrupción.

En 1994, Lula se presentó por segunda vez como candidato a presidente y volvió a perder, esta vez a cuenta de Fernando Henrique Cardoso, del Partido Social Demócrata de Brasil (PSDB).

Incansable e impertérrito en su lucha política, Lula participó por tercera vez como candidato Presidencial en las elecciones de 1998, en las que logró el 32 por ciento de los votos frente a Cardoso que fue reelecto.

Finalmente, en las elecciones del año 2000, el PT de Lula abrió el paso a su elección Presidencial para que asuma el mando en 2003, en un giro histórico para la política del país debido a que era la primera vez que un líder sindical asumía esa responsabilidad, tras ganar con el 52,4 por ciento de los votos.

Cuentan los dirigentes del PT que Lula no estaba dispuesto a perder una cuarta elección, por lo que introdujo un cambio de su imagen al vestir traje y corbata para ser más accesible a todos los sectores de la población.

A pesar de su cambio de imagen mantuvo lo esencial del discurso crítico de izquierdas, pero aseguró a los empresarios nacionales e inversionistas extranjeros que no se preocuparan porque él iba a darles plenas garantías, siempre y cuando respeten las leyes de Brasil.

Después de arrasar en las elecciones, Lula invitó a los empresarios, sindicalistas e intelectuales, a construir “una sociedad más justa, fraterna y solidaria” con la conformación de un gobierno de coalición abierto a los mejores y un pacto nacional contra la pobreza, la corrupción y la inflación.

En su último día como Presidente Lula quebró por milésima el protocolo de la Cancillería de Itamaraty al dejar la formalidad, dejando la “gravata”, o corbata a un lado, y el traje para vestir una camisa guayabera antes de posar en fotos con los funcionarios que lo acompañaron en su gestión.

Su eterno asesor de Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, un viejo conocido de los bolivianos, estaba emocionado al lado del líder político, de quien muchos esperan que en cuatro años vuelva a postularse a la Presidencia.

Sus asesores comentaron la manifiesta emotividad del Presidente los últimos días mostrada en sus discursos que a momentos no los puede articular porque se le quiebra la voz.

Antes de irse, Lula firmó, la resolución que aumenta el salario mínimo de los brasileños de 510 a 540 (de 300 a 318 dólares) reales al mes desde enero de 2011.

fuente: La Paz, 31 dic (ABI).-