Suecia calificado como el mejor país para los refugiados

La trampa de la política migratoria

Jaime Padilla
18.Mar.2011 :: Europa


“Suecia es el primer país que mejor acoge a los refugiados”, reza el titulo de un reportaje de Riksdag & Departements, medio de prensa adscrita al parlamento sueco. “Estonia, Letonia y Rumania lo peor”, subraya seguidamente.

La mencionada publicación, destaca que Suecia atiende satisfactoriamente sus políticas de integración de los solicitantes de asilo que llegan al país desde distintos puntos del mundo e indica también, que ello es el reflejo de un resultado hecho público recientemente por el Índice de Políticas de Integración de Inmigrantes (MIPEX), que calificara a Suecia con 83 puntos de 100. Este informe, presentado en febrero por la Comisión Europea en Bruselas, comprende a 31 países de Europa y América del Norte, teniendo en cuenta 148 indicadores analizados por especialistas e instituciones independientes.

Portugal, seguido por Canadá, Finlandia y Noruega, se sitúa en segundo lugar en la integración de los inmigrantes en el mercado de trabajo y en cuarto lugar en el acceso de los inmigrantes a la educación, que también lidera Suecia.

En la parte inferior de la lista, incluye a todos los países de la UE y Suiza, entre otros, EE.UU. y Canadá, Chipre, Eslovaquia y Grecia. Con la peor calificación en políticas de integración, figuran Estonia, Letonia y Rumania con 31 puntos.
¡Salta a la vista Suecia se lleva todas las flores!

No todas las publicaciones que escriben de las bondades del exilio sueco, explican los alcances de los mecanismos generales acerca de cómo funciona la relación entre el inmigrante, el Estado y la sociedad suecas.

Doble moralidad
Pese a los grandes elogios sobre la política de integración, los jóvenes inmigrantes, son los grandes perdedores: involucrados en actos de violencia, delincuencia, prostitución. Sólo cuando son sobresalientes en las lides deportivas resultan abanderados con los colores de Suecia. Son detalles que se advierten en la prensa local.

El 7 de marzo reciente Ulrik Åshuvud, asesor especial en el Consejo de Migración, en la misma edición del Riksdag & Departements, donde se alaba la eficacia y solidaridad suecas con los refugiados, trata, con su ofrecimiento, seducir a los niños y adolecentes solicitantes de asilo que voluntariamente opten por el retorno a sus países de origen, el Estado sueco les otorgará un obsequio de 30.000 coronas (unos 3000 euros). En la actualidad es de 15 000 coronas. Las 30.000 coronas es monto que se benefician, en los mismos casos, los solicitantes de asilo adultos. “Lo importante es para ellos crear mejores condiciones económicas para su retorno”, dice el funcionario sueco.

Las autoridades suecas asumen esta decisión lograr - a largo plazo- un ahorro. ” A la larga conducirá a un ahorro en el presupuesto estatal”, dice a su vez Dan Eliasson, director general del Consejo de Migración.

Está claro. Al Estado sueco, más le preocupa hoy frenar el flujo de refugiados, mucho más ahora, le urge por los recientes conflictos en el Medio Oriente. Así lo expresó el Ministro de Relaciones Exteriores Carl Bildt.

Según fuentes fidedignas el año pasado 31.819 personas solicitaron asilo en Suecia. Hubo un aumento del 32 por ciento en comparación con 2009. Para este año, se estima que unos 30.000 solicitantes de asilo llegaran a Suecia. En 2012, el número podría ser más elevado aún.
Un otro dato señala en 2.393 niños no acompañados solicitaron asilo en Suecia el año pasado. El pronóstico para el próximo año se calcula igualmente un incremento. Según el Servicio de Inmigración la mayor parte de los solicitantes de asilo proceden de Colombia, Irak, Costa de Marfil, India, Somalia, República Democrática del Congo, Sudán o Sri Lanka.

Con el aumento de los flujos migratorios, llegan cada vez más niños ex soldado a Suecia y a otros países de la Unión Europea tratando de huir de los conflictos armados en sus naciones.
Por ello el gobierno del Primer Ministro Fredrik Reinfeldt, del Partido Moderado, busca armonizar sus políticas de asilo con la Unión Europea, que cuenta con nuevas normas de extranjería. Estamos ante lo que se ha dado en llamar la “Europa fortaleza”, cerrada cada vez más ante la posibilidad de acoger a extranjeros. Sin embargo los Estados miembros decidan, el número de nacionales de terceros países podrán entrar y residir en el país elegido.

Los representantes del bloque parlamentario sueco de la coalición rojo-verde (Partido Verde - Partido Socialdemócrata ), han advertido al gobierno de los riesgos que implicaría en el país la aplicación de medidas restrictivas de la política común de asilo en Europa.

El ministro de Educación y alto dirigente del Partido Popular Liberal, Jan Björklund, se congratuló -en el blog oficial de su partido- por un acuerdo alcanzado entre el gobierno y el Partido Verde sobre la política de refugiados y la migración laboral. “Vamos a mejorar la situación de los niños refugiados. Vamos a revisar también si hay alguna manera de ayudar a los que tienen derecho a la reunificación familiar”, dice a la misma vez que anuncia la creación de un tribunal de migración con el fin de acortar los plazos de tramitación y aumentar la seguridad jurídica del refugiado.

Sin embargo en la práctica, los resultados siempre son los mismos, es decir las consecuencias que sufren los grupos minoritarios son cada vez más complejas y delicadas, que las buenas intenciones. Por ejemplo el desempleo, un factor gravitante en la sociedad sueca, pero castiga más a los jóvenes de origen extranjero.
Según los datos - generales -publicados por la agencia oficial, Estadísticas de Suecia, la tasa de desempleo en octubre de 2010 alcanzó un 7,5%. En el mismo mes del 2009, la tasa era del 8,10%.

Este parámetro hoy no disminuye, no obstante las autoridades encargadas de llevar adelante las políticas de integración, trabajo, educación y otras de servicios sociales, siguen empeñadas en elaboran sus programas, en un marco de banquetes y sesiones especiales del parlamento, la policía hace también su trabajo.

El Servicio de Inmigración y la Corte de Migración, encargan a la policía la detención de todo aquel refugiado que reciba la negativa para quedarse en el país, para su posterior expulsión. Los indocumentados es -así lo admiten - otro dolor de cabeza en Estocolmo, Gotemburgo y Malmö, para las autoridades suecas. Más de 3000 de estas personas, según denuncias son detenidas al año por la policía. Varias fuentes oficiales estiman 100.000 residentes ilegales en el país. “No tienen motivos de asilo y se le negó por lo tanto un permiso de residencia, pero se niegan a abandonar el país”, explican las autoridades, cuando salen a las calles las manifestaciones de protesta por las medidas de expulsión o conminación a hacer abandono del país.

En 2010 más de cincuenta gitanos procedentes de otros países de la UE fueron deportados de Suecia, una medida parecida a la que está intentando imponer el presidente francés, Nicolás Sarkozy, para erradicar a los gitanos de su país.

Frente a todo esta situación, no es dificil advertir que Suecia actúa con doble moral. Ha recibido la crítica internacional por su acción encubierta en la deportación de muchos refugiados y la detención de otros.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU expresó, y no es la primera vez sobre esa práctica, su preocupación por la expulsión de solicitantes de asilo. El Comité de los Derechos del Niño, de la ONU, igualmente a manifestado al gobierno sueco su preocupación por el gran número de niños y niñas no acompañados (solicitantes de asilo), expulsados sin una previa evaluación de los casos.

Entonces el razonamiento que algunos medios esgrimen en sentido que “Suecia es el primer país que mejor acoge a los refugiados”, se convierte en un triste epígrafe. Por descontado no tengo soluciones para sugerir alternativas de soluciones. No es mi propósito. Pero la palabra integración es una clave comúnmente aceptada, así como incluimos la paz… abstracta y vacía en la praxis de algunos gobernantes del mundo.

Se calcula que hoy en día Suecia cuenta con algo más de 9 millones de habitantes y de éstos cerca de un 18 por ciento son inmigrantes o tienen por lo menos uno de los padres nacido en otro país, incluidos los nórdicos. Cerca de 700 mil inmigrantes de la primera o segunda generación optaron por la nacionalidad sueca.

La migración ha convertido a Suecia en un país más internacional y multicultural, pero también ha dado lugar a diversas dificultades, como la segregación cultural y de vivienda, el desempleo entre ciertos grupos de inmigrantes, así como fricciones culturales. La xenofobia en Suecia es otro de los problemas serios que repercute, al igual que en los demás países europeos, con -hasta ahora- algunos rasgos de violencia étnica y la aparición de “Los Demócratas de Suecia”, partido político (xenófobo) representado en el parlamento, que en las elecciones del 2010 han logrado un 5,7% de los votos.

Fuente:
- Servicio de Inmigración
- Comité de los Derechos del Niño ONU
- Riksdag & Departement / Prensa sueca