“Gobiernos hondureños cambian la democracia por la cleptocracia”

La cleptocracia es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados.

“La incipiente democracia que tenemos, está siendo sustituida por otra forma aún más peligrosa: la cleptocracia pública, entendida ésta como el gobierno en manos de los ladrones”, señala el informe denominado La Gestión del Dinero Público Hondureño y la Obtención del Bien Colectivo, presentado recientemente por el medio de prensa Revistazo.com y la Asociación para una sociedad más Justa (ASJ).

La cleptocracia es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados. Honduras ha cambiado la democracia, en el proceso democratizador, por la Cleptocracia en opinión de Magda Cálix, consultora que dio a conocer en conferencia de prensa, situaciones anómalas en relación con el manejo de fondos que se ocultan ante la opinión pública, dentro del presupuesto General de Ingresos y Egresos de Honduras.

Costos de la corrupción

Estadísticas oficiales reflejan que la corrupción en Honduras alcanza cifras de costos reales anualmente, de 100 millones de dólares del Producto Interno Bruto (PIB); 140 del gasto público y 30 de la inversión. No obstante, se ha demostrado que la corrupción es mucho mayor.

El Presupuesto de General de la Republica contempla considerables cantidades de dinero destinadas al control del gasto público y son muchas las instituciones que presuntamente trabajan en el combate de la corrupción. Sin embargo, acompañada de la deficiencia cómplice o no de los órganos contralores, el flagelo avanza a pasos agigantados y no se vislumbra voluntad política, ética y moral para combatirlo.

El informe de Cálix, indica que el Estado solo en el 2010 gastó en las instituciones de control del gasto público, 345.6 millones de Lempiras, sin logro alguno, esto sin tomar en cuenta las erogaciones que por este mismo concepto se gastan en el mantenimiento de las unidades de Transparencia y Acceso a la información pública de los entes descentralizados.

Instituciones como el Sistema de Administración Financiera Integrada (SIAFI), Tribunal Superior de Cuentas (TSC), Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Instituto Acceso a la Información Pública (IAIP) y la Comisión Interinstitucional de Medicamentos (CIM), son parte de los organismos del estado que teóricamente realizan funciones de “control del gasto público”, con propósitos de combatir la corrupción.

No hay batallas ganadas

Aunque la población ha dejado de creer en la institucionalidad del país, en Honduras no existen métodos para revocar la gestión de los funcionarios que no cumplen con su deber y hasta hoy, aunque son muchas las batallas libradas, el pueblo no ha podido ganar una la guerra contra la corrupción.

“Lo más grave y preocupante es que no hay indicios racionales que nos indiquen que esta guerra pueda ser ganada, ya que el enemigo actúa desde dentro, además de encontrarse bien posicionado y protegido por el manto de la impunidad judicial”, dice Cálix en su investigación.

Institucionalidad corrupta

La reflexión de la investigadora, recuerda la lucha que libraron en abril de 2008 varios fiscales honestos del Ministerio Público, que con una huelga de hambre exigían que los entonces fiscales generales, Leónidas Rosa Bautista y Omar Cerna, desengavetaran casos de corrupción abiertos contra ex presidentes de la república, empresarios, funcionarios y ex funcionarios de gobierno.

A la huelga que se prolongó por 39 días y que había sido iniciada por cuatro fiscales se unieron 20 personas más, aunado a un pueblo que en las calles les acompañaba y exigía justicia. Los hondureños exigieron al Congreso Nacional, la suspensión del Fiscal General y Fiscal Adjunto, mientras se hacía una investigación. Mostrando prepotencia y evidenciando estar coludido, el Poder legislativo, dirigido en ese momento por Roberto Micheletti, dejó a un lado el clamor popular y permitió que una buena cantidad de delitos, continúen impunes.

Cabe destacar que en Honduras las luchas populares siempre han sido vistas con matiz ideológico por quienes nos gobiernan y por la empresa privada que mantiene a su servicio poderosos medios de comunicación que levantan campañas, sobre todo cuando les afectan.