Testimonio de arturito con motivo del Día del Niño en Paraguay

Lustrabotas de la Terminal

Cada 16 de agosto en Paraguay se conmemora el día del niño y de la niña, más de un millón doscientos mil niños/as y adolescentes lo harán en situación de pobreza y pobreza extrema

“las autoridades deberían preocuparse más por nosotros”
En la terminal de Ómnibus de Asunción operan más de 115 empresas de transporte, lo que constituye unas 1.350 salidas por día a diferentes partes del país y a las principales ciudades de los países de América del Sur, diariamente se calcula que pasan por esta terminal 25.000 personas.

En medio de todo este gran flujo de personas, varones, mujeres, jóvenes con distintos destinos, motivos, sueños, alegrías y tristezas, en una pequeña y modesta sala ubicada dentro de la terminal de ómnibus se reúnen cada semana un grupo de niños y adolescentes, quienes a través de su trabajo de lustrabotas se vienen organizando como trabajadores, pese a la negativa de organismos internacionales a reconocer el derecho del trabajo para los niños; los lustrabotas de la terminal han entendido la importancia de ser reconocidos como niños trabajadores y por eso conformaron la ONALTOA (organización de niños, adolescentes trabajadores de la terminal de asunción).

A través de la ONALTOA los pequeños lustrabotas de entre 10 y 18 años de edad, que provienen de familias humildes de diferentes barrios del Gran Asunción y Departamento Central, se agrupan para organizar su trabajo: el horario en que lo van a hacer, fijar un precio que ellos consideren justo a su trabajo, organizar los apoyos escolares, lugares y fechas de recreación, además de proyectarse a nivel nacional con otros niños/as y adolescentes trabajadores en la Coordinación Nacional de Niños/as y Adolescentes Trabajadores (CONNATs), que aglutina varias organizaciones de niños/as y adolescentes trabajadores de diferentes partes del país.
Arturo Ovelar tiene 14 años, es uno de los lustrabotas integrantes de la ONALTOA, y trabajaba para colaborar con la economía de su familia, viven en el barrio San Pablo de Asunción y su madre es proveniente del departamento de Concepción, migró hace varios años a la Capital y actualmente trabaja como empleada doméstica, “mi hermana la mayor tiene 25 años, somos 8 hemanos, una de mis hermanas se queda en la casa a cocinar, todos vivimos juntos y 3 sobrinos…” nos comenta Arturito, como le llaman sus compañeros más cercanos.

Arturo nos comenta algunos aspectos relevantes sobre su organización: “Para entrar a la organización si o si tenemos que estar en el colegio, tenemos una chaqueta que usamos como uniforme y en eso se identifica el turno, el de bolsillo color verde es de la tarde y el rojo de la mañana, tenemos varios puntos en nuestro reglamento, por ejemplo: no tapujear, eso signfica no quitarle el cliente al otro”, todo esto lo van construyendo en conjunto y tomando decisiones en los espacios de reuniones semanales o cuando es necesario se convocan en una asamblea.
Le preguntamos a nuestro entrevistado cuando y porqué empezó a trabajar: “Vi un poco de necesidad en mi casa, no tanto, pero muy difícil era la vida y entonces nosotros con mi hermano vendíamos botellas de plástico para nuestras cosas, para tener para nuestro recreo y después entramos acá en la terminal a lustrar y formamos parte de la organización, y así fuimos mejorando… ahora lo que nosotros hacemos, lo que ingresamos es para la comida y de lo que mi mamá gana paga el alquiler y la luz, y lo que mis hermanos le dan junta para nuestro electrodomésticos y para así poco a poco ir progresando”, comenta con sus ojos marrones mirando hacia el cielo.

También nos cuenta que la organización y el hecho de ser reconocidos como trabajadores les posibilita acceder a cierto nivel de protección y trabajar en mejores condiciones “si no teníamos organización no íbamos a poder trabajar nosotros acá en la terminal, íbamos a tener que trabajar en las calles, bajo la lluvia, el calor”, asegura Arturito y a la vez comparte su visión acerca del trabajo infantil: “para mí que está bien que trabajen, que trabaje en hora normal pero que no se le explote, de lo que ganen que dejen un poco para ellos, para que puedan comprar para sus cosas pero que no gasten mucho en jueguitos ni en vicios. Si trabaja va a poder valorar el trabajo de su familia y su estudio”.

Por último quisimos saber su visión sobre la realidad nacional, a la cual se refirió con el siguiente comentario: “en este país estamos muy mal, porque hay poco trabajo, los que trabajos que se ven son solamente para gente que tienen plata y no puede ser así porque los pobres son los que más sufrimos en este país, por la falta de trabajo y los padres tiene que trabajar de otra manera, sin título, de empleada doméstica, ama de casa, de todas esas cosas, tenemos que trabajar para que no pasemos hambre en nuestras familias, las autoridades deberían preocuparse más por nosotros y crear fuentes de trabajo”.

Cada 16 de agosto en Paraguay se conmemora el día del niño y de la niña, más de un millón doscientos mil niños/as y adolescentes lo harán en situación de pobreza y pobreza extrema, pero con fuerza ante esta situación varios de ellos están llevando ensayos importantes de organización y búsqueda de mayor protagonismo como infancia, como es el caso de la ONALTOA que sus miembros cada día van a la terminal no sólo para lustrar, no sólo para buscar unos billetes de ingreso, sino que, a partir de su trabajo y de su organización van en búsqueda de retazos de dignidad que le permitan costurar sueños colectivos y esperanzadores para un presente y futuro mejor.