¿Qué se entiende por formación en valores?

P. Gregorio Iriarte o.m.i. - Redaccón Central
19.Ene.2008 :: Opinión

Percibimos el continuo deterioro en la moral pública, la corrupción político-administrativa, el pragmatismo y la falta de compromiso social, el nepotismo, la violencia, la pornografía, la agresividad, el robo, el crimen organizado, la drogadicción, el alcoholismo….etc.

1- Un mundo en rápida y profunda transformación
Estamos viviendo en los albores de una nueva época y los cambios que se están dando son globales, estructurales y personales, ya que afectan a todo el mundo y son estructurales, ya que no se quedan en lo meramente coyuntural. Nacen para quedarse y generar desde ello mismos nuevos cambios. Afecta a todos los pueblos y a todas las personas y en todas las áreas sea la económica, la política, la cultural, la social, la religiosa , la familiar…etc..

Sin embargo, el diagnóstico no es tan sencillo ya que, no pocas veces, estos cambios tienen un carácter contradictorio e ilógico. De ahí que cualquier análisis debe presentarse como algo provisional
Muchos llegan a afirmar que estamos frente a una civilización decadente, escéptica y desencantada, marcada por un individualismo de tipo hedonista impulsada por el ansia insaciable del “tener”. La búsqueda de mayores ingresos se encamina hacia el un consumismo ostentoso, efímero y falaz.
Somos espectadores desconcertados ante un lento atardecer en el se van diluyendo y apagando los grandes valores morales que han sido las grandes luminarias que orientaron a la humanidad a lo largo de los siglos.

2.- La crisis de valores morales
No es que actualmente no haya volares éticos. Lo que realmente acontece es que se ha ido cambiando la escala de esos mismos valores. Unos valores han subido en la estima y en el deseo de poseerlos y otros han ido cayendo en la subestimación y hasta en el olvido:
Los valores técnicos, los científicos, los económicos, los vitales, los estéticos van en continuo ascenso. Aún, en ciertos aspectos, los religiosos…
Sin embargo, la crisis afecta, sobre todo, a los valores morales.
Entendemos por valores morales a un conjunto armónico y jerarquizado de criterios de comportamiento que orientan y regulan nuestra relación con Dios, con la naturaleza, con las personas y con nosotros mismos ” ( J.I.Rey, citado por Rosa Damai. “La búsqueda del Tesoro” p.34)
Los valores morales cuando son asumidos dan sentido a nuestra la vida y a todas nuestras relaciones. Cuando se pierden o se debilitan en forma generalizada, es la sociedad en su totalidad, quien entra en crisis.
A su vez, y como lógica consecuencia, se hacen presentes gran número de antivalores que alteran y deterioran la convivencia de la sociedad. Señalamos la presencia, entre nosotros , de aquellos que consideramos más graves:
Percibimos el continuo deterioro en la moral pública, la corrupción político-administrativa, el pragmatismo y la falta de compromiso social, el nepotismo, la violencia, la pornografía, la agresividad, el robo, el crimen organizado, la drogadicción, el alcoholismo….etc.
En los países desarrollados con altos ingresos económicos los síntomas de la crisis tiene algunas otras manifestaciones muy cuestionadotas como ser: el vacío existencial, la pérdida del sentido de la vida, la depresión y la ansiedad, el “streeess”, el relativismo moral…

3- Nos hallamos ante una distinta escala de valores
Los valores son patrimonio de la propia cultura y son ellos quienes orientan todas nuestras relaciones.
Algunas culturas, como la aymara, se muestran muy compactas y refractarias al cambio, otras, sin embargo son muy abiertas hacia todo lo nuevo.
En primer lugar constatamos en nuestro ambiente la pérdida progresiva del valor normativo de la ética como medio para regular los comportamientos de las personas y de los grupos sociales.
Constamos que existe una escala de valores cada vez más diferenciada entre los padres de familia y sus hijos, así como entre los educadores y sus alumnos.
Lo que a los padres o a los educadores les parece mal, a los jóvenes les parece bien, y, a la inversa, lo que les encanta a la juventud, los adultos lo ven con suspicacia y hasta con rechazo.
De ahí que se ha vuelto más difícil para todos, pero sobre todo para los educadores, la distinción entre lo conveniente y lo inconveniente, lo bueno y lo malo, lo moral y lo inmoral, justo y lo injusto, lo positivo y lo negativo….Lo normativo se ha ido diluyendo, los criterios de juicio se han diversificado y el discernimiento ético se ha vuelto cada vez más difícil y problemático.
Veamos algunos temas en concreto : El valor de la obediencia y el concepto de autoridad se han ido debilitando con suma rapidez y hasta con radicalidad. Lo mismo podríamos decir de la disciplina, de la valoración del tiempo, del sentido del ahorro, de la austeridad en el gasto, del autodominio de las pasiones y los sentimientos…. Por otro lado vemos la perdida de identidad, la vigencia de falsos modelos de conducta, la baja autoestima, el culto a la apariencia. El “tener” vale más que el “ser”, la exterioridad vale más que la interioridad, lo desechable vale más que lo permanente, el cuerpo vale más que el espíritu y la mediocridad vale más que la excelencia!!!!!

4-. Presencia de nuevos valores
Sin embargo, vemos también que están presentes en nuestro ambiente nuevos valores y que gran parte de los valores tradicionales son aceptados pero desde una perspectiva distinta.
Constatamos que nuestra juventud tiene una alta estima del cuerpo y de todo lo que a él se refiere: salud, juventud, belleza, deporte, modas, fisioterapia… También percibimos que en nuestros jóvenes se da una mayor valoración de lo cotidiano, de lo concreto, de lo cercano, de lo “vivo y directo”… Se ha desarrollado en su psicología de una menara especial todo lo que guarda relación con la amistad, con la afectividad, con los sentimientos y con la libertad personal….. Su espíritu está más abierto que el de nuestros mayores, a la tolerancia, a la universalidad, a la apertura hacia otras culturas, a la defensa de la naturaleza… Viven con intensidad todo lo relacionado con la cultura de la imagen, de la másica, de lo gráfico, de lo cromático… Su espíritu está abierto, quizás demasiado abierto, hacia todo lo nuevo, hacia todo lo relacionado con el cambio, sobre todo, en el área tecnológica.

5-. Hay que construir y reconstruir la propia identidad
El balance, entre los nuevos valores que aporta la post-modernidad y los valores tradicionales que hemos perdido, es profundamente negativo para nuestra sociedad. Es más lo que hemos perdido que lo que hemos ganado.
No obstante, lo nuevo que nos llega no puede constituirse en enemigo de lo tradicional. Debe llegarse a una complementariedad y a una articulación entre lo de ahora y lo de siempre, entre la modernidad y la tradición.
Es de absoluta necesidad, por lo tanto, una reacción desde todos los sectores de la sociedad para encontrar esa urgente integración como respuesta a la crisis de valores que nos afecta:
- Debemos reconocer que en las culturas ancestrales de América Latina todavía subyacen profundas e importantes reservas morales. Es urgente el valorarlas y revitalizarlas a través de todos los medios a nuestra disposición.
- Se debe desarrollar la autoestima, tanto en lo cultural, como personal.
- Hay que reaccionar contra la alienación de nuestra juventud, sobre todo,frente a los medios de comunicación social .
- El sistema educativo debe constituirse en el principal instrumento para construir la propia identidad personal y social de nuestra juventud.
Lamentablemente, no pocas veces, ha sido un eficaz instrumento de alienación.
- Es evidente que la crisis de valores afecta directamente a la esencia misma de la nacionalidad ya que se pierde el sentido de patria y el de pertenencia a ella. Por lo tanto, tiene que abordarse desde el propio Gobierno y todos los partidos ya que afecta a su misma praxis política.
- Tiene que darse una respuesta alternativa a este desafío desde toda la sociedad en su conjunto. en toda nuestra sociedad. Hay que desarrollar la capacidad de respuesta, fortaleciendo lo local, lo propio y todo lo nuestro.
- La deben elaborar programas escolares a nivel nacional que se constituyan como tema esencial de la asignatura denominada “Educación Cívica”.

P. Gregorio Iriarte o.m.i. es sacerdote oblato en Bolivia