Paraguay inaugura policía comunitara

Abel Irala    22.Sep.2011    Destacados

Al asumir el nuevo ministro del interior Carlos Filizzola , en sus discursos iniciales puso énfasis en que la política de seguridad sería preventiva, este enfoque preventivo al que se refería el nuevo ministro se ha concretado días después en el lanzamiento de un proyecto de carácter internacional denominado: “Policía Comunitaria”, originado en los Estados Unidos en 1970 y que paulatinamente se fue expandiendo hacia otros países del mundo y que cobra singular destaque en América Latina a finales de la década del 90 e inicios del año 2000.

Algunos lugares de mayor referencia, donde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) analiza sus impactos y logros son las experiencias de Brasil, Guatemala y Colombia. Otras experiencias se desarrollan en Perú, Uruguay y Chile, algunas de las justificaciones para el desarrollo de este proyecto tiene que ver con: “el proceso de democratización que ha vivido la región en años recientes y que ha fortalecido las demandas por cambios institucionales que reduzcan los niveles de violencia policiales y que creen canales de comunicación y servicio hacia la comunidad; el incremento del crimen que ha presionado para buscar una mayor profesionalización del personal y de las estrategias policiales, y finalmente, la difusión de modelos de gerencia y administración pública que enfatizan la búsqueda de la flexibilidad en las respuestas que entregan las instituciones públicas” .
El proyecto es claro, acercar a los policías hasta las comunidades, intentar generar una mejor imagen institucional, ganar mayor aceptación y confianza por parte de los vecinos/as, tarea que no será fácil porque en general en la mayoría de los países del continente las personas no confían en la institución policial, las denuncias se realizan pero quedan encajonadas, muchos de los agentes policiales a menudo se ven involucrados en hechos delictivos de mayor o menor grado, alto nivel de corrupción, además de la violencia con que actúan hacia la población, en el caso Paraguayo registrándose incluso casos de torturas:
“Un factor que contribuye fuertemente al desarrollo del modelo de policía comunitaria es la percepción de las minorías y los grupos marginados urbanos de que la policía usaba fuerza excesiva en su contra y que los discriminaba. La policía comunitaria se presenta entonces como una estrategia que pone énfasis en el trato al público y la reducción de la violencia policial” .

Según este modelo de intervención policial en las comunidades, la Policía Comunitaria busca al menos tres funciones: “sirven para que la policía conozca los intereses y las necesidades locales, que a veces no coinciden con sus percepciones, proporcionan una oportunidad a la policía para educar a la ciudadanía acerca de los comportamientos que ayudan a prevenir la delincuencia y abren un espacio para que los ciudadanos expresen directamente sus quejas, lo cual constituye un mecanismo público de evaluación inmediata del que hacer policial” .
Para garantizar un buen trabajo, el agente de la policía comunitaria deberá buscar en todo momento: “Conocer su territorio y ser bien conocido por sus habitantes. Su implantación y sus modos de trabajo permiten un mejor dominio del área así como un conocimiento profundo de las características sociales y culturales de la población que vive en cada barrio” .

Al respecto podríamos abrir varias interrogantes: ¿Por qué se vuelve tan necesario maquillar o dar un nuevo rostro a la institución policial de democrática? ¿Por qué se necesita que la policía esté cerca de las comunidades, de los vecindarios, “que conozca los intereses y necesidades locales? ¿Es esta la seguridad que la población paraguaya necesita actualmente y en esas condiciones?
Las reflexiones siguientes quizás puedan ayudarnos como pistas para poder responder algunas interrogantes ante este proyecto de seguridad policial que se presenta como innovador, democrático y seguro. Podemos apuntar al respecto:
- Este plan no puede ser entendido como un plan o una obra Exclusiva del nuevo ministro Carlos Filizzola, esto forma parte ya de paquete de políticas de seguridad que se vienen aplicando en nuestro país desde hace varios años atrás y que consiguió su continudad con el gobierno de Fernando Lugo (2008); una primera fase de mano dura y criminalización contra los sectores populares, consolidación de agentes especializados en lucha antiterrorista, desalojos, represiones, entre otros métodos y acuerdos llevados adelante con la cooperación internacional y especial apoyo de la policía colombiana.
- Podríamos decir que la policía comunitaria instalada hace unos días es la forma de suavizar las políticas anteriormente aplicadas (y que se seguirán aplicando en territorios determinados), y que esto es sólo un inicio, que demandará mucho empeño y mucho trabajo la consolidación de este proyecto, por lo tanto será necesario contar con el apoyo internacional de cooperación y asesoramiento, que en este caso podría ser el modelo chileno, en un estudio realizado por Hugo Frühling sobre la experiencia Chile en este tema menciona:
“Carabineros, la policía preventiva de carácter militarizado de Chile, goza de apoyo popular porque es vista como libre de corrupción y bien disciplinada. En respuesta al incremento de los robos con violencia, en los últimos tres años Carabineros ha anunciado y está implementando una serie de cambios institucionales, con el objeto de colocar más policías en las calles, de ubicarlos en sectores de patrullaje llamados cuadrantes, definidos de acuerdo con ciertas variables cuantificables, de establecer indicadores de gestión para evaluar a cada miembro de la fuerza, y de reforzar los vínculos con la comunidad”.

- Bajo este plan se demandará mayor capacitación a policías, incluso en colaboración con organismos de Derechos Humanos, aumento de presupuesto para móviles (automóviles, patrullas, motos), logísticas y mayor salario para los efectivos policiales. De hecho para el primer programa iniciado el 10 de setiembre pasado en la ciudad de Fernando de la Mora se dispusieron 228 agentes, 22 motocicletas, 3 patrulleras, 42 radios portátiles y chalecos antibalas . La intención es ampliar el proyecto a otras ciudad del departamento central.

- El coronel Enrique Muller, fundador de la policía comunitaria de Trujillo, Perú, haciendo referencia a la capacitación para los agentes menciona: “La capacitación inicial, preparó al Policía Comunitario para infiltrarse día a día en la base de una comunidad que genera graves problemas de seguridad para su entorno y lograr desentrañar lo que ocurre dentro para neutralizarlo” . (las negritas son mías)

- Aumentarán Comités de Seguridad Ciudadana, los comités recibirán apoyo y capacitación desde el Ministerio del Interior, se generará un mayor control desde el Estado a las organizaciones vecinales. Quizás aumente la sensación de seguridad en los territorios en que se implemente el programa, lo que no se traducirá a nivel nacional. Se tendrá una comunidad vigilante, en alerta en todo momento, y si se obtienen buenos resultados a corto plazo serán útiles para bolsones electorales con miras a las elecciones generales del 2013.
- La policía debe estar en los barrios no porque le preocupe la ola delictiva o la seguridad de las personas, de los trabajadores y trabajadoras, de los jóvenes, de las amas de casas, de los trabajadores desempleados/as, no; debe estar porque en los últimos años en varios países de la región, la vida de comunidad, el barrio, el asentamiento, han sido protagonistas de varias revueltas sociales, porque en las comunidades se dan muchas cosas, se tejen diferentes tipo de relaciones, se presentan diversas situaciones -y entre ellas lazos de solidaridad y de organización diferentes, que atentan contra el orden establecido-.

- La acción policial por la fuerza ya no es el mejor mecanismo para frenar a los pobres de las ciudades, por eso se recurre a otros dispositivos, de carácter democrático y preventivo más eficaces para el control de la población, y esto es un plan regional donde organismo como el BID ponen mucha atención, hoy el control del territorio y de la población cobran fuerza en el sistema de dominación y protección al modelo económico y político aplicado en los países latinoamericanos.

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Abel Irala/Serpaj Py