El Clasismo: Nacimiento, desarrollo y muerte

Abordando eso gris, que parece la teoría

En el desarrollo del modo de producción capitalista, hoy en su mayor crisis, surgen en las alternativas que se dan en los distintos países, corrientes autodenominadas clasistas.

Este modo de producción, en la escala universal, produce una constante diferenciación social, aumentando la concentración de la riqueza y pauperizando a cada vez más sectores de la sociedad. Ello se expresa particularmente en el fenómeno creciente de la desocupación y el aumento de los empleos en cada vez peores condiciones.

Frente a ello han surgido corrientes nacionalistas, cristianas, socialistas que buscan paliar las consecuencias de la crisis con medidas que aprovechan coyunturas de la propia crisis.- A su vez los países que han vivido procesos revolucionarios buscan adecuar su economía para soportar en mejores condiciones el bloqueo permanente como en el caso de EE.UU. a Cuba.

La respuesta a esta proceso, origina en el seno de los gobiernos situaciones, tremendamente conflictivas, producto de la presión corruptiva a que someten a esos gobiernos los grupos inversores necesitados de favores oficiales para realizar la liquidez a la que están actualmente sometidos. La esencia del capitalismo, es la permanente circulación del dinero en búsqueda de la ganancia, no el atesoramiento. Si bien es el atesoramiento lo que resalta y provoca la lógica reacción social.

Los programas nacionales, tienen el límite que la economía permite en cada Estado, pero están sometidos a un desarrollo empresarial multinacional gigantesco en relación a las formas de producción anteriores. La seguridad social, la previsión social, la salud, la enseñanza, la vivienda, las relaciones salariales sufren deterioros permanentes, al ser sometidos a la competencia del mercado, el sistema los analiza como gastos en el factor productivo.

De todos modos apelando coyunturalmente a la suba de las materias primas estos países mantienen un importante respaldo social.

Se origina en ese marco el fenómeno autodenominado clasismo, que reivindica las revoluciones nacionales con la estatización de la economía.

Se marcan permanentemente las diferencias sociales, para acentuar los reclamos, con el objetivo no de resolver esos reclamos, sino enancados en ellos llegar a constituir una alternativa estatista ante la crisis actual del sistema.

Es por eso que a las denuncias, a las que hay que prestar atención, pues provienen muchas veces de hechos reales, no agregan ninguna propuesta de recursos para financiar los presupuestos estatales.

Cuando en el capitalismo deja de funcionar una fábrica pues no le es rentable, el clasismo reivindica su estatización, que se haga cargo el Estado dicen, sin explicar que este toma sus recursos de los impuestos y que estos en el sistema provienen de los impuestos al consumo, al trabajo y las pensiones.

Es cierto que hoy la “izquierda” ante la crisis solo ha atinado a administrar la crisis, y son importantes los casos en que lo ha hecho bien. Pero, los tiempos se acortan.

El respaldo social para la salida es fundamental, la falta de programa provoca fragmentaciones permanentes. La tarea de unificar a sus pueblos que han realizado, Lula, Chávez, Cristina, Correa, Evo, entre otros, ha contado en todos los casos con el ataque crítico del clasismo. Planteando siempre la alternativa de radicalizar los procesos con una política de estatizaciones. La derecha ve en esto la posibilidad de aplicar su política, aunque ahora siente la debilidad de los centros imperialistas en plena contradicción y jugados a la guerra suicida.

Las luchas de la clase obrera han sido dinamizadores y democratizadoras de las distintas sociedades.- La lucha de clases es un hecho real, para superarla es necesario un programa de reformas que inicie la revolución en el modo de producción (moneda única universal, impuesto a la circulación del dinero), esto es lo que hoy la izquierda no asume, dejando el espacio para que los llamados clasistas apuesten a la confrontación de clases, coincidiendo dramáticamente con los guerreristas.

Hay que ayudar a morir al modo de producción capitalista, hay que ayudar a iniciar la superación de la lucha de clases.

Sabemos que superada la posibilidad de una guerra, instauradas las reformas, iniciada la revolución en el modo de producción, queda todo un periodo histórico en que convivirán los sistemas. Se iniciará el proceso de muerte de los paraísos fiscales y de las sociedades de clase. Nosotros no somos clasistas, no creemos en el hombre de acero, creemos en una solución con todos los que están dispuestos a luchar por el bien de la humanidad.

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