La invisibilidad del socialismo sistémico

Rómulo Pardo Silva
31.Oct.2011 :: Opinión

Algunos afirman que no hay izquierda. Lo cierto es que poco se escucha del socialismo no capitalista.

Por supuesto, aunque no son muchos en la actualidad, hay socialistas sistémicos. En parte la causa de que casi no se les vea se debe a ellos mismos.

Con el propósito de eludir su debilidad política se unen hasta confundirse con los izquierdistas, progresistas, demócratas, del capitalismo, prohibiéndose decir lo que pudiera quebrar la relación que les permite ser aceptables. Encerrados en los límites que les fija el discurso díscolo en el sistema coinciden con ellos en condenar el atropello a los derechos humanos; demandar cambios constitucionales; exigir medidas contra la cesantía; poner fin a la pobreza; pedir salud y educación de calidad para todos, mejoramiento de los sueldos, aumento de impuestos a los ricos…
El costo es no mencionar su propuesta de establecer el sistema socialista; ocultar aquello a que se han comprometido.

Como consecuencia la batalla ideológica en los medios de información, sindicatos, gremios, juventudes, centros de estudio, colectivos sociales, se da solo entre posiciones burguesas que se disputan la gestión política del capitalismo, derecha-izquierda, demócratas-republicanos, conservadores-socialdemócratas, neoliberales-liberales…
El silencio socialista sistémico condena a los pueblos a la perspectiva de vivir siempre bajo la voluntad de los empresarios.

Otros socialistas que sí dejan claro su programa sistémico frustran también su desarrollo en las masas centrando su discurso en consignas de lucha, armas, héroes muertos, algún llamado a “empezar a dar miedo”…
En lugar de demostrar primero la necesidad objetiva del socialismo, de una vida humana sustentable, solidaria, justa, segura, armónica con la naturaleza, humanista, por la que si es necesario hay que luchar, se obsesionan en hablar de una violencia sin un fin superior civilizatorio capaz de encantar.

A las dos conductas anteriores se suman con frecuencia un fraccionamiento de pequeños caudillos, falta de trabajo constante, de eficiencia para gestionar sus acciones y una relación autoritaria con los simples ciudadanos envuelta en un lenguaje presuntuoso.

Los socialistas sistémicos deben ser ellos mismos, dar la batalla de sus ideas y prácticas, guste o no a los intelectuales y políticos acomodados en el capitalismo. Aceptar que en este momento les corresponde ser una minoría que trabaja para su crecimiento.

Fidel en vísperas de la votación en la ONU sobre el bloqueo imperial de medio siglo no tuvo temor en decir de manera firme y reflexiva que la OTAN de Francia, Reino Unido, Italia, España, Turquía… es genocida. No transó su pensamiento pese a lo cual votaron por Cuba.
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Rómulo Pardo Silva
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