Una izquierda socialista sin proyecto de futuro es estéril

Hay amenazas vitales sobre la humanidad y el planeta sin que la izquierda socialista los considere siquiera en su discurso.

No pasa lo mismo con el empresariado global.

El subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, Zhu Min, declaró que “los líderes del mundo están buscando nuevos modelos en Davos este año” [Xinhua].

Desde hace mucho el grupo Bilderberg considerado como el verdadero gobierno mundial proyecta la creación de un gobierno global con ejército e ideología únicos, un banquero participante explicó sin rodeos: “Guste o no guste tendremos un gobierno mundial. La única cuestión es si será por concesión o por imposición”. Propone una disminución de la población, un crecimiento económico cero… Tiene una visión de largo plazo.
En Chile antes del inicio de la dictadura en 1973 estaba listo el texto con su plan para lo económico, político, represivo, educacional, ideológico.
Estados Unidos sigue una estrategia militar permanente para alcanzar sucesivamente sus fines. Obama lo explicitó sosteniendo que el presupuesto de defensa norteamericano “seguirá creciendo porque tenemos responsabilidades mundiales que demandan nuestro liderazgo” [Amy Goodman, Rebelión]. Como prueba los capítulos Irak, Afganistán, Libia, Siria, Irán, Líbano, estaban decididos antes del año 2000 y en 2012 se puede decir lo mismo sobre Rusia y China.
Organizaciones de izquierda en cambio se quedan en lo inmediato, en el tiempo corto, sin decir hacia adónde se dirigen. Agitan un cambio constitucional y electoral, el fin del neocapitalismo, reformas previsionales, educativas, aumento de impuestos a los ricos o exigen más trabajo… Con frecuencia no mencionan la palabra socialismo.
Es claro que hay muchas diferencias entre ellas, pero la división no impide que cada una señale el norte/sur que le permita ir realizando sus luchas de manera consecuente en el tiempo.

El capitalismo necesita crecer y si lo hiciera al 3% durante el siglo 21 doblaría el producto cada 23 años y lo multiplicaría por 16 el 2100, por 64 el 2180… No es sostenible y tendrá que desaparecer [Roderick Smith]. La gran burguesía lo sabe e incluye en su preparación de vías.

Esa debilidad vital el socialismo no la incluye en su proyecto y discurso y una de sus tareas es analizar este y todos los datos de futuro para formular una propuesta política científica al pueblo.

Solo con una visión de conjunto se encantará de manera permanente las voluntades necesarias para ir creciendo durante el cumplimiento de las fases que lleven a un socialismo sostenible solidario.
“La política para mí es el combate amplio y resuelto de las ideas”, dice Fidel Castro. Un socialismo tras coyunturas roba la fuerza motriz de la nueva sociedad, el ideal.

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