La resurrección de Fernando Lugo

A escasos días de los comicios presidenciales, el derrocado jefe de Estado paraguayo y actual candidato a senador por el Frente Guasú (“grande”, en guaraní) explica por qué decidió presentarse a elecciones en un sistema institucional que hace nueve meses lo destituyó como primer mandatario en un sospechoso juicio parlamentario.

En Semana Santa, la figura es ineludible: el ex presidente paraguayo Fernando Lugo resucitó. Por lo menos, políticamente, claro está. Nueve meses atrás, Lugo caía al abismo luego de ser derrocado como jefe de Estado en un juicio parlamentario dantesco y revanchista. Esa noche de junio de 2012, Fernando Lugo se iba del Ejecutivo dando una conferencia de prensa junto a los pocos asesores que le habían sido fieles hasta el final. No murió combatiendo como el presidente Salvador Allende, pero el derrumbe de su proyecto político parecía languidecer para siempre. Ahora, Lugo está de pie y volvió a caminar y militar el interior profundo de su país, donde fue obispo del distrito de San Pedro hasta que renunció a la Iglesia para poder ser candidato presidencial en el año 2008 por la Alianza Patriótica para el Cambio, un frente heterogéneo hegemonizado por el conservador Partido Liberal. Eso sí, Lugo no retornó a su punto de partida para llevar la palabra del Cristo de los pobres sino que lo hizo para hacer pie en la tierra colorada guaraní como candidato a senador por la fuerza política que construyó desde cero cuando arribó al Palacio López en 2008, el Frente Guasú (FS), un espacio de centroizquierda respaldado por muchas organizaciones sociales y rurales que reivindican a los gobiernos populares de la región.

El viernes 22 de marzo al mediodía, el ex jefe de Estado paraguayo encabezó un acto en una pequeña comunidad rural en la provincia nororiental de Canindeyú junto al candidato presidencial por el FS, el médico Aníbal Carrillo. El calor y la humedad semitropical se hacían sentir tanto como el fuerte sonido de las chicharras. Lugo vistió un atuendo cómodo y ligero: pantalón negro de lino, una chomba blanca de cuello mao y sandalias. Su asesor de prensa había prometido a Miradas al Sur que el candidato a senador por el Frente Guasú atendería telefónicamente cuando finalizara la charla política con los vecinos. Finalmente, Lugo tomó el celular. Habló sereno, como siempre. Advirtió que se tiene fe en la elección, que los paraguayos volverán a confiar en él y sus compañeros. “Con mi gobierno quedó claro que otro Paraguay es posible”, sentenció.

–Usted fue derrocado por el actual sistema democrático paraguayo, ¿por qué sigue confiando en la vía electoral?
–La vía electoral, quitando los vicios del sistema, es el único camino que evidencia la voluntad del pueblo, de forma más cercana a la realidad. Ciertamente, en este gobierno golpista, en el que las autoridades electorales son funcionales a los partidos que justamente rompieron el orden democrático y el estado de derecho en Paraguay, estamos expuestos a todo tipo de arbitrariedades y fraude, pero confiamos en el pueblo, en la gente, que será la verdadera protagonista del proceso electoral.

–¿Qué errores piensa que cometió durante su presidencia, en el sentido de no haber contado con la suficiente fuerza política para detener el golpe?
–Mi gobierno se caracterizó por ser inclusivo y pluralista, lo que no puede ser considerado un error en democracia. Esto tuvo su alto precio, por tratarse de sólo cuatro años y meses tras un siglo de hegemonía oligárquica, que no tolera la dignificación del ser humano, del ciudadano de a pie, porque estrecha su margen de manipulación económica. El rumbo que tomó la región para otorgar el poder real a la mayoría popular es motivo de profunda preocupación de las minorías dominantes y de potencias mundiales habituadas al abuso ilimitado de las riquezas naturales de América latina y a la explotación de su gente. La línea de mi gobierno se fue alejando desde el inicio del mandato de su ocasional aliado político, el Partido Liberal que, aparte del color, no se diferencia en las prácticas habituales de su par Colorado. Tal vez el estupor macabro causado por la masacre de Curuguaty (N. de la R.: un supuesto enfrentamiento entre hacendados y campesinos que, finalmente, precipitó el juicio político a Lugo) imposibilitó que veamos la gran similitud de lo ocurrido en Venezuela y Honduras. Por otro lado, la posibilidad de que hubiera más víctimas mortales en enfrentamientos callejeros con civiles me obligaron a resignar decisiones que bien podían haber cambiado el rumbo de los acontecimientos.

–Su coalición, el Frente Guasú, ya estuvo en el poder. ¿Por qué deberían volver a votarlo los ciudadanos paraguayos?
–Porque el Frente Guasú, con su candidato a presidente Aníbal Carrillo, presenta las propuestas más creíbles y realizables en la realidad del pueblo paraguayo. Justamente, por haber estado en ejercicio de gobierno, los paraguayos comprobaron que otro país es posible: con programas sociales, salud pública universal, educación gratuita hasta la educación media, asistencia a la tercera edad y pueblos originarios, que ahora fueron drásticamente interrumpidos por el gobierno de facto. Cualquier otra candidatura representa un tremendo retroceso hacia el conservadurismo, la marginación y la criminalización de la lucha por reivindicaciones sociales, cada vez mayor; principalmente, contra la gente del campo.

–¿Qué puede contarle a la comunidad paraguaya residente en Argentina sobre el candidato presidencial del Frente Guasú? ¿Por qué decidió usted candidatearse al Senado?
–Aníbal Carrillo Iramain es médico, con militancia a favor de causas sociales que se remontan a su adolescencia, durante los años más duros de la dictadura. Su trayectoria es reconocida, así como su profundo compromiso humano hacia los humildes. Es, además, el único candidato cuya reputación es inatacable, a diferencia de aquellos presidenciables sobre los que pesan serias acusaciones y sospechas de corrupción o de delincuencia. Mi candidatura al Senado obedece al pedido unánime de todos los partidos que conforman el Frente Guasú por la necesidad de recuperar la democracia y soberanía del pueblo, ahora expuesto a la amenaza de instalación de un sistema neoliberal salvaje, orientado al enriquecimiento de la misma minoría que fraguó el golpe.

–¿Por qué la izquierda, o el progresismo paraguayo, llega con tres listas a las elecciones de abril? ¿Fue imposible lograr la unidad?
–Lastimosamente, la inmadurez política en un caso y, ahora podemos decir, el buscar destruir de raíz el proyecto progresista en Paraguay al ceder a turbios intereses económicos en el otro, dan como resultado el espectro actual. El Frente Guasú está, sin embargo, con grandes expectativas en estas elecciones. Debido a que somos conscientes de la enorme responsabilidad que implica recuperar la democracia en Paraguay y seguir en el proceso irreversible de integración regional, para el bien de nuestros pueblos y las generaciones futuras.

–¿Qué puede decir de Horacio Cartes? ¿Es un nuevo exponente del Partido Colorado o replica el viejo esquema del caudillo fuerte que controla todo el aparato del Estado?
–El Partido Colorado tiene un esquema que, por más que cambie de rostros, sigue siendo el mismo. Siendo que por más de sesenta años le funcionó y desean, fervientemente, volver al mismo sistema clientelista que lo sostuvo durante tanto tiempo. Que el millonario Horacio Cartes haya elegido al Partido Colorado para lanzarse a la política es un hecho que evidencia su línea de pensamiento.

–¿Cómo analiza al gobierno de Franco durante estos meses? ¿Tuvo algún tipo de huella política, cultural o ideológica?
–Ninguna, en absoluto. Pasará a la historia como un liberal golpista del siglo XXI.

–¿Por qué la burguesía local guaraní tiene un discurso tan antirregional y habla de una nueva Triple Alianza contra Asunción?
–La profunda herida de aquella guerra infame es, hábilmente, aprovechada para manipular a la ciudadanía poco informada para crear resentimiento contra las sanciones que nos aplicaron los bloques regionales y que mantienen aislado al Paraguay a nivel mundial. Es utilizada también para desviar la atención de los hechos de fondo. Hoy, con la implantación del discurso anti-Mercosur se busca tapar los hechos de la masacre de Curuguaty que, indudablemente, fue provocada por grupos de poder y, muy probablemente, con apoyo extranjero para justificar el golpe parlamentario, del cual fue víctima todo paraguayo que haya expresado su voluntad en el año 2008, independientemente de su preferencia política.

–¿Qué deberían hacer los países del Mercosur para lograr reducir las asimetrías comerciales de Paraguay con los países vecinos? ¿Argentina y Brasil mejoraron el vínculo con su país sobre todo en lo referido al patrimonio energético común– durante su gestión?
–En términos relativos, desde 2008 se avanzó reduciendo las asimetrías comerciales del Paraguay con los demás miembros del Mercosur. Si bien es cierto que seguimos en situación de desventaja, existe la voluntad de nuestros vecinos para superarlas, en franco beneficio de todos.

–¿Ahora que está retirado de la vida sacerdotal, piensa casarse en el futuro?
–No sé. Es difícil, pero prefiero no decir “nunca”.

Emiliano Guido
eguido@miradasalsur.com