Venezuela

Más allá de las elecciones

El legado y la responsabilidad que ha dejado el líder de la revolución bolivariana venezolana y poderoso impulsor de la unidad de Nuestra América Latina y Caribeña, comandante Hugo Chavez, son de un alto valor político e histórico y en esa dimensión el proceso electoral del próximo 14 de abril se convierte en un capítulo especial, puesto que el pueblo está aún altamente motivado y movilizado para defender esa herencia a través de su participación con el voto militante de honor y homenaje; y los dirigentes bolivarianos del chavismo y el PSUV asumen la tarea de encaminar el proceso antiimperialista hacia derroteros de un socialismo endógeno y latinoamericano.

La reacción conservadora, a su vez, está intentando, agrupada a través de Henrique Capriles, recuperar los espacios político-institucionales y económicos que los tenía controlados durante cuarenta años con el Pacto de Punto Fijo hasta la irrupción electoral de Chavez en 1998. La incansable acción del gobierno de Estados Unidos por debilitar y derrocar al gobierno venezolano ha pasado por varias opciones: el golpe civil-militar, la campaña mediática de desprestigio, el sabotaje económico, el padrinazgo a la oposición, el rumor sobre desaveniencias internas y ahora está impulsando nuevamente una campaña millonaria para respaldar al candidato Capriles.

En este escenario corresponde hacer algunas referencias a una de las últimas intervenciones del comandante Chavez cuando el 20 de octubre del año pasado, dos semanas después de su triunfo electoral y seis semanas antes de su último viaje a Cuba, se reunió con su gabinete de ministros y planteó varios temas. (Revista América XXI, Marzo 2013).

Se trató de una reunión, como señaló él mismo, de autocrítica, haciendo referencia a los temas que consideraba cruciales de ser abordados para avanzar en la estrategia socialista en un periodo de transición cuando se produce “el cierre de ciclo, la apertura del nuevo ciclo ante la victoria del pasado 7 de octubre, que abrió el horizonte político; y, además, la victoria popular, la victoria bolivariana, que garantiza la estabilidad del país”. Sostiene que la organización comunal de la sociedad, como la forma mas avanzada de la democracia en el socialismo, está íntimamente relacionada con la transformación de la base económica para hacerla esencial y sustancialmente democrática.

Al respecto Chavez manifiesta a los ministros “pudiéramos estar haciendo cosas buenas, pero no exactamente lo necesario para ir dejando atrás de manera progresiva y firme el modelo de explotación capitalista y creando un nuevo modelo: el socialismo venezolano, bolivariano, del siglo XXI” y añade que es necesario crear una red de lo nuevo que vaya como una gigantesca telaraña cubriendo el territorio, sino fuera así, esto estaría condenado al fracaso.

Y pregunta ¿dónde está la comuna?, no está funcionando. “Nicolas (Maduro), te encomiendo esto como te encomendaría mi vida: las comunas, el estado social de derecho y de justicia. Hay una Ley de Comunas, de economía comunal. Lo pregunté en ciudad Caribia: ¿Dónde están las comunas? ¿Dónde vamos a crear las nuevas comunas? Y allá en ciudad Belén seguimos entregando las viviendas, pero las comunas no se ven por ningún lado, ni el espíritu de la comuna, que es mucho más importante en este momento que la misma comuna: la cultura comunal”. Y en este mismo sentido hace otras referencias de su experiencia en poblaciones venezolanas, recordando las palabras de Mao Tse Tung sobre la experiencia de las comunas chinas expresada en su “Libro Rojo”.

Son palabras que reflejan la necesidad de emprender el trabajo social de organización efectiva de la conciencia política y de las instancias prácticas para emprender la tarea de construcción del poder popular en una nueva sociedad y esa organización desde abajo parece ser la más importante tarea que debe emprender el nuevo gobierno de Nicolás Maduro.

Luego el comandante manifiesta que si no se avanza en constituir y consolidar las empresas de propiedad social, en el espíritu socialista, de manera acelerada, “el mar del capitalismo que las rodea de las traga” y agrega “yo soy enemigo que le pongan a todo “socialista”, estadio socialista, avenida socialista. ¡qué avenida socialista, chico!, ya eso es sospechoso”.

Finalmente demanda la autocrítica pública como camino de reconocimiento de las limitaciones y de impulsar los cambios necesarios subrayando que “este es el gobierno revolucionario de Venezuela, ratificado por un pueblo hace dos semanas, pero también muy criticado por un pueblo, y con razones, como la falta de eficiencia” y de coordinación entre los Ministerios e instancias del gobierno. Esto debe complementarse con el reforzamiento del Sistema Nacional de Medios Públicos que recoja la opinión de la gente, de los trabajadores. “¿Por qué no hacer programas con los trabajadores, donde salga la autocrítica? No le tengamos miedo a la crítica ni a la autocrítica. Eso nos alimenta, nos hace falta”, señala.

Las reflexiones de Hugo Chavez se inscriben en el contexto en el cual el imperialismo está exacerbando las tensiones en América Latina y el Caribe buscando debilitar o frenar los procesos nacionalistas y antiimperialistas, incluida la posibilidad de crear situaciones de enfrentamiento bélico para mantener la condición colonial de las Islas Malvinas. Es el caso del desplazamiento de submarinos con poder de bombas nucleares al Atlántico Sur por parte de Inglaterra, como amenaza directa a Argentina y los países vecinos.

Por estas razones las elecciones en Venezuela se tornan estratégicas, ya que se juega el futuro de la Revolución Bolivariana y, en gran medida, el destino de la integración y la unidad de América Latina y el Caribe, tomando en cuenta que el gobierno bolivariano de Venezuela y el comandante Hugo Chavez han sido los puntales centrales de este proceso que, en los últimos diez años, dio pasos gigantescos con la formación del ALBA, UNASUR y CELAC y el fortalecimiento del MERCOSUR con la incorporación del gobierno de Caracas.

Las palabras y las prácticas que ha desarrollado el comandante Chavez en los últimos veinte años se inscriben en lo que el pensador argentino Marcelo Gullo, en sus libros “La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder de las naciones” (2008) e “Insubordinación y desarrollo. Las claves del éxito y el fracaso de las naciones” (2012), denomina la insubordinación ideológica y la insubordinación económica como requisito imprescindible para impulsar los procesos que permiten construir las naciones y, en el contexto actual, los bloques regionales y continentales que tienen en el fortalecimiento del Estado Nacional, en el impulso estatal, la primera acción de emancipación de los países de la periferia o Tercer Mundo.

En las elecciones y más allá de las mismas el pueblo venezolano, honrando a su líder y conductor, va a consolidar lo avanzando e impulsar con el nuevo Presidente, Nicolás Maduro, trabajador y político socialista y bolivariano, un proceso que requiere profundizarse para conseguir la Unidad de la Patria Grande y la liberación continental.

*Eduardo Paz Rada es sociólogo boliviano, actual Director de la Carrera de Sociología de la UMSA y CoDirector de la Revista Virtual Patria Grande.