De la Cumbre antiimperialista a la presidencia del G-77

Si ha habido algún hecho que ha precedido precisamente al nombramiento de Bolivia a la presidencia del G-77 más China -aunque en los hechos son 133 países que lo conforman- ha sido la realización hace medio años atrás (fines de julio y principios de agosto del 2013) de la cumbre Antiimperialista en Cochabamba. Por si acaso no fue en ningún momento por aquel indignante incidente de la detención del avión del presidente Evo Morales en julio del 2013 en Europa.
Y es que aquella cumbre que se realizó tenía de alguna manera materializar sus mandatos, puesto que de no ser así podría terminar testimoniando un altisonante arranque de antiimperialismo -incluso un antiamericanismo aplastante- que no identificará al mismo -imperialismo- como: un modo, una forma, una manera y un sistema de omnímoda opresión en la orbe. O sea en términos de lucha del poder: Identificar al enemigo.
Vale decir que si bien es cierto que si el imperialismo es el enemigo de los pueblos, de la humanidad y de los pobres, si no identificamos su: modo, su forma, su manera que como sistema somete solapadamente, entonces incluso ingenuamente estamos durmiendo con él. O sea, podemos llenarnos la boca de arengas antiimperialistas, expulsar embajadores que representan al imperialismo, organizar cumbres antiimperialistas, etc; pero si no generamos otro modo, forma, manera de luchar contra el imperialismo; patéticamente no pasará de ser un hecho que testimonie esa temperamental tesitura.
Es por ello que la razón radical de identificar al enemigo, tiene que ver con ese otro: modo, manera, forma de enfrentar ésta vez al enemigo, que tiene su respectiva representación en lo que es la presencia del poder trasnacional, el lobby sionista estadounidense, la banca; y todos aquellos agentes que actúan en función de fundamentar el sistema capitalista.
Es por ello que dentro los primeros principios con lo que presidirá Bolivia el G77 están:
Desarrollo integral en equilibrio con los derechos de la Madre Tierra. De la democracia representativa a la participativa y comunitaria. Los servicios básicos deben ser un derecho humano universal. Descolonizar la economía, la cultura, los saberes y el mundo. Erradicar el hambre de los países del sur y dar acceso a una salud digna. La ciencia y tecnología debe estar al servicio de los pueblos. Construir una nueva arquitectura económica financiera mundial. La soberanía sobre los recursos naturales de cada país. Crear nuevas instituciones internacionales para el pueblo y Integración complementaria, paz y relaciones internacionales.
Desde ya no serán las únicas utopías, ni transformador trabajo que le tocará desarrollar al G77; existen muchas otras más, como son las causas concretas de varias naciones, entre ellas: la cubana contra el embargo, la palestina contra la ocupación sionista, la boliviana contra su enclaustramiento. En fin son muchas, y el tiempo es breve, pero el panorama claro, que es el de luchar contra el imperialismo; tal como diría el Che: cumplir con el más sagrado de los deberes; luchar contra el imperialismo dondequiera que esté.