La derecha venezolana no dialoga, impone una salida antidemocrática

Del “golpe suave” de las manitos blancas a la violencia terrorista

La grave situación desestabilizadora que han generado los sectores de ultraderecha venezolana aplicando un modelo terrorista de sabotajes y asesinatos de venezolanos, y me refiero a todos los compatriotas o ciudadanos, porque las acciones violentas no reconocen toldas políticas, porque son indiscriminadas y afectan a toda la población, ya que se aplican cortes de calles con barricadas violentas para evitar que los vecinos salgan a trabajar, los niños a sus colegios, o se aplica el amedrentamiento de los comerciantes para que no abran sus negocios, creando de esta manera el modelo de violencia del paramilitarismo terrorista en Venezuela.

Han sido muchas las víctimas de esa violencia planificada, porque se ha montado una peligrosa farsa al decir de que son los estudiantes los que piden la salida de Maduro, ellos son dirigidos por los sectores de ultraderecha: el detenido Leopoldo López, la diputada María Corina Machado, el gobernador Capriles y el Alcalde Mayor Ledesma, que han mantenido sus ataques al modelo democrático venezolano. Este sector fascista niega el carácter constitucional del presidente Nicolás Maduro, tal como desconocieron del 2002 al 2004 al presidente Hugo Chávez, solicitando un Referéndum revocatorio donde salieron derrotados por más del 60%.

Encuestadoras reflejan que la mayoría de los venezolanos no quiere violencia
Una encuesta realizada por la empresa Internacional Consulting Services (ICS) arrojó que el 85,3% de los venezolanos está en desacuerdo con las guarimbas -protestas violentas en jerga local- montadas por los sectores de la ultraderecha. Esas acciones violentas que implican cierre de vías, han causado 13 muertos y 149 heridos, además de daños a instituciones del Estado, destrozos y cierres de las vías y servicios públicos, y forman parte de un plan golpista contra el Gobierno nacional.

Simón Córdoba, representante de la consultora, informó a Venezolana de Televisión (VTV) que el 81.6% de los consultados considera que las protestas de la derecha han sido violentas. Sobre la preservación de la paz y la democracia en el país, el 91.3% respondió que es muy importante, y el 54,8% afirmó que la democracia está garantizada. Asimismo, el 52,3% de la población afirmó que la libertad de expresión está muy garantizada, y el 54,2% dijo que los derechos humanos están respaldados. En cuanto a la actuación de los órganos policiales, el 65,2% considera que están apegados a la ley. La encuesta realizada por ICS es desarrollada en 1.400 hogares del país, tiene un margen de error de 2,7% y un porcentaje de confianza del 95%.

También es oportuno señalar que el más reciente sondeo de opinión realizado por Hinterlaces dice que 83% de los venezolanos rechaza los hechos violentos de calle generados por sectores de la derecha. Informó el director de la agencia encuestadora, Oscar Schemel; “Alrededor de 83% de los venezolanos no apoya la violencia”, dijo al ser entrevistado en el programa Primera Página del canal Globovisión, donde destacó que sólo dos de cada 10 venezolanos están de acuerdo con “la idea de salir a la calle para provocar una salida rápida o inmediata” del gobierno nacional.

“Hay, definitivamente, una vocación democrática, constitucional, pacífica, en una aplastante mayoría de los venezolanos”, resaltó al referirse a los resultados del estudio Monitor País. “No es cierto que la sociedad civil está en la calle. Las manifestaciones se han concentrado en el corredor electoral de la oposición y muy, muy especialmente, en los sectores de clase media, y eso evidentemente no es el país”, señaló.

Denunció que en Venezuela han instalado una “clínica de masas orientada a provocar una acumulación de angustias, a provocar un proceso de neurotización” sobre la base de informaciones relacionadas con la economía. Señaló que este tipo de “clínica de masas” ha sido aplicada en varios países y citó como ejemplo el caso de la primavera árabe.

Advirtió que en lo sucesivo se hará notorio el proceso programado de acumulación de angustia para generar un eventual “desbordamiento” o respuesta neurótica por parte de la población.

Sin embargo, indicó que no es cierto que el país esté “encendido” y que la sociedad civil esté en la calle, como pretenden hacer ver algunos medios y voceros de la derecha. Destacó que Venezuela es un país pacífico, tranquilo e institucional, “que sigue apostando a las salidas electorales” y aseveró que las manifestaciones violentas de los últimos días no son espontáneas, sino focalizadas y programadas, con el objetivo de salir del gobierno nacional.

“Todavía la Revolución Bolivariana tiene niveles de respaldo y aceptación muy importantes en los sectores populares. Esta condición no la pueden subestimar, ni ignorar las fuerzas de oposición que pugnan o trabajan para convertirse en una alternativa”, dijo. Señaló que 71% de los encuestados piensa que la vía para la resolución de las diferencias políticas es la constitucional. “El voto sigue instalado profundamente en la cultura política del venezolano”.

La MUD no dialoga, impone sus condiciones de un gobierno de transición

Pero al ver esta encuesta surge una pregunta y todos los miembros, de la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), aplican su política del yo no fui, pero como dicen los refranes “el que calla otorga”, dándole rienda a la violencia terrorista, porque sus propuestas desconocen las elecciones democráticas, no respetan el voto del pueblo venezolano, solo proponen una transición con un gobierno de facto, para “sacar a Maduro” como dicen sus consignas de calle.

Esta nueva iniciativa de la derecha en sus demandas políticas es en realidad un golpe fascista, porque no respeta los mecanismos democráticos establecidos en la Constitución de Venezuela, ellos tienen un mecanismo de revocatorio a los 3 años del mandato de presidente Maduro, como le realizaron en el 2004 contra el Comandante Chávez. Pero la MUD es consciente que no tienen los votos para solicitar esta acción constitucional, como no tienen los votos para el revocatorio del mandatario venezolano.

Consideramos importante caracterizar el denominado “golpe suave”. Para lo mismo hacemos referencia a un trabajo enviado por Nicolás Ramón Contreras Hernández, donde se caracteriza el llamado “golpe blando” o “golpe suave”. Es una estrategia de “acción no violenta” ideada por el politólogo y escritor estadounidense Gene Sharp a finales del siglo pasado, y ampliamente utilizada en el mundo durante la última década. En una ocasión, Sharp señaló que “La naturaleza de la guerra en el siglo XXI ha cambiado (…) Nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas”.

En ese sentido, Sharp expone que “En los Gobiernos, si el sujeto no obedece, los líderes no tienen poder. Estas son las armas que en la actualidad se usan para derrocar Gobiernos sin tener que recurrir a las armas convencionales”.
Para el norteamericano, actualmente la guerra “cuerpo a cuerpo” no es eficaz y, además, implica enormes costos económicos y de movilización. Ejemplo de ello son las costosas operaciones militares de Estados Unidos en países como Irak y Afganistán que se han extendido por más de una década.
Por ello, Sharp apuesta por una serie de medidas que van desde el debilitamiento gubernamental hasta la fractura institucional, “Como sería el caso de lo que está ocurriendo en Venezuela”, de acuerdo con el presidente ecuatoriano Rafael Correa, entre otros expertos.

El autor del polémico ensayo titulado “De la dictadura a la democracia”, que describe 198 métodos para derrocar Gobiernos mediante “golpes suaves”, considera que la estrategia se puede ejecutar en cinco pasos recopilados por la agencia Russia Today (RT):

- “La primera etapa es promover acciones no violentas para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores.
- La segunda etapa consiste en desarrollar intensas campañas en ‘defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos’, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el Gobierno en el poder.
- La tercera etapa se centra en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la manipulación del colectivo para que emprenda manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones.
- La cuarta etapa pasa por ejecutar operaciones de guerra psicológica y desestabilización del Gobierno, creando un clima de ‘ingobernabilidad’.
- La quinta y última etapa tiene por objeto forzar la renuncia del Presidente de turno, mediante revueltas callejeras para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. Paralelamente, se prepara el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país”.

Este modelo golpista choca con la unidad cívico militar y el pueblo consciente

Por último nos parece importante señalar que esta estrategia es la que intenta aplicar EEUU con el trabajo sucio de la ultraderecha venezolana, con la complicidad de la MUD. Los sucesos de Ucrania mostraron la aplicación de ese modelo, en el caso venezolano es diferente porque está montado sobre falsos positivos en el marco de una campaña internacional financiada por EEUU, por los medios privados y la farándula internacional aupada por dinero y miles de imágenes falsas, sobre represiones, torturas y muertes en Venezuela.

Estamos en una coyuntura muy delicada, la decisión de EEUU de financiar esta aventura intervencionista ha chocado con un pueblo organizado y consciente de la paz, de no permitir ser provocado por los terroristas formados por seudos estudiantes, paramilitares y mercenarios, igual al modelo Libio o la intervención en Siria, el pueblo Sirio ha luchado con las Fuerzas Armadas, para detener y derrotar la agresión externa.

Ante esta realidad solo la unidad y la firmeza del pueblo bolivariano, con la participación de las Fuerzas Armadas leales a la Constitución y al Modelo Democrático, y el respeto al voto para elegir al presidente constitucional, permitirán la defensa de la revolución bolivariana. Porque las calles, las ciudades, las regiones deben ser de todos los venezolanos, no pueden ser del libre albedrio del terrorismo fascista, de la muerte como principio de la “presunta libertad”, de una derecha que solo piensa en sus ganancias y en la venta de PDVSA y otras empresas estadales al imperio de EEUU y al capital internacional.

diegojolivera@gmail.com

Publicación Barómetro