Venezuela

Golpe fascista, mentira mediática y una mano extranjera

Niko Schvarz     28.Feb.2014    Opinión

En acciones mancomunadas, el gobierno y el pueblo de Venezuela están enfrentando con decisión el intento de golpe de Estado fascista que se viene incubando y ejecutando por parte de las fuerzas opositoras de la derecha, que cuentan con fuerte apoyo del extranjero y de sus cadenas mediáticas. El presidente Nicolás Maduro ha formulado un llamado a la paz de máxima amplitud y convocó a un diálogo a todos los gobernadores, sin distinciones, al tiempo que el pueblo se moviliza en las calles (como sucedió en gran escala en Caracas el sábado) bregando por la paz y el cese de las acciones criminales y vandálicas.

El llamado ha tenido resonancia en América y en el mundo, y ha sido acompañado por pronunciamientos coincidentes formulados por el Papa y en forma unánime por organizaciones internacionales múltiples entre las cuales destacamos, en nuestro continente, la CELAC, la UNASUR, el MERCOSUR con la totalidad de sus miembros y su Parlamento, el PARLASUR, integrado por representantes de diversas tendencias, entre otras. En Uruguay se ha pronunciado el gobierno, el Frente Amplio y sus partidos, así como la central obrera PIT-CNT, que realizó un acto por la paz en Venezuela y en apoyo a su gobierno.

Las maniobras golpistas se intensificaron considerablemente a partir del 12 de febrero pasado, con el intento inequívoco de reeditar el golpe de Estado de abril de 2002, que secuestró al presidente Chávez e instaló por 72 horas al usurpador Carmona Estanga en el Palacio de Miraflores, y que fue seguido por el prolongado paro petrolero, todo ello desbaratado por la acción del pueblo. La intentona golpista actual produjo hechos de tremenda gravedad: al menos 10 muertos y 137 heridos (entre ellos decenas de efectivos de la fuerza pública) según la fiscal general Luisa Ortega. Las depredaciones y actos de destrucción del patrimonio público fueron de desusada intensidad: estaciones y subestaciones de electricidad y de telecomunicaciones atacadas con bombas molotov, incendiadas y con los cables cortados, además de estaciones de metro arrasadas y de ataques al transporte público y a sus trabajadores. Se incendiaron omnibuses y tanques de combustibles y se inutilizaron 12 mil líneas telefónicas de CANTV, lo que dejó temporalmente sin teléfono a medio país. Hechos de esta naturaleza se multiplicaron en el estado de Táchira, fronterizo con Colombia, donde se recogieron 180 toneladas de escombros producto de las depredaciones, en el de Miranda (con Henrique Capriles como gobernador), en el de Lara y su capital Barquisimeto, y otros. En varias ciudades fueron destruidas unidades de Metrobus, lo que obligó a la suspensión de esas líneas de transporte de pasajeros. En la ciudad de Maracaibo, estado de Zulia, asaltaron un camión con 32 toneladas de carne y lo incendiaron. Esto forma parte de la campaña de las fuerzas golpistas de provocar el desabastecimiento de productos y la consiguiente elevación de los precios de los artículos esenciales, la elevada tasa de inflación que hoy sufre la población en su conjunto. (Recuérdese que en 1970, frente al gobierno de Allende en Chile, Nixon dijo que su objetivo era “hacer chirriar la economía”). Estos y otros hechos similares de violencia inaudita fueron señalados por el presidente Maduro en una comparecencia difundida a todo el país, junto con Diosdado Cabello y Rafael Ramírez y rodeados por trabajadores de las empresas atacadas. En dichas empresas y en fábricas y centros populares se han estado constituyendo en estas horas los comandos populares antigolpistas. Maduro denunció también agresiones perpetradas contra sus nietos. Para que se vea hasta dónde llega la vileza de los golpistas.

De todo lo que antecede nos enteramos mayormente a través de las trasmisiones de Telesur. Las grandes cadenas de información internacionales ocultan estos hechos. Pero hay más: tergiversan sistemáticamente todo lo que realmente ocurre en Venezuela. Esta campaña de mentiras ha adquirido en estos días, proporciones desmesuradas, con la característica de atribuir al gobierno venezolano hechos brutales de represión que acontecen en otras latitudes. Pero esta maniobra ha quedado desenmascarada de punta a punta. No es nuevo que esas cadenas, tipo CNN, mientan descararadamente. Lo nuevo en este caso es la amplitud gigantesca de la maniobra y la forma contundente en que ha sido descubierta en sus entretelas, hasta los más mínimos detalles. Se publicaron, en ese sentido, varias series de dos imágenes contiguas: la primera tiene una leyenda que culpa de un acto de represión al gobierno venezolano; al lado está la misma imagen, exactamente, con la leyenda real, totalmente diferente.

Veamos algunos ejemplos:

- Se presenta la imagen de una supuesta estudiante venezolana tomada por el cuello y siendo arrastrada por guardias nacionales. En realidad, corresponde a estudiantes reprimidos en Chile en octubre 2011, en el curso de la campaña por una educación pública universal, gratuita y de calidad.
- Se presenta la imagen de “una inmensa rolo de cadena que hicieron en Táchira contra Maduro”, con personas tomadas de la mano con franelas color amarillo, símbolo del partido opositor Primero Justicia. La imagen corresponde a una cadena humana realizada en Cataluña, España, en setiembre de 2013 en pro de la independencia.
- Se publicó la foto de un supuesto estudiante venezolano golpeado por “los asesinos del PSUV”. En realidad corresponde a Unai Romano, joven retenido, golpeado y torturado por la policía española en 2013.
- Se publicó la foto de una mujer con el torso semidesnudo siendo arrastrada por oficiales de policía aduciendo que ello ocurría en Venezuela. El hecho en realidad ocurrió en Egipto en 2011.
- Se publicó la foto de un perro sometido a maltratos con la leyenda de que la Guardia Nacional Bolivariana no perdona ni a los perros. La foto corresponde a un perro griego llamado Loukanikos que participó en las manifestaciones de protesta en ese país.
- La imagen de un niño llorando, herido presuntamente en Táchira por “huestes bolivarianas”, corresponde en realidad a Siria. Se difundió la imagen de un joven practicando sexo oral a dos policías señalando que era un estudiante apresado por policías venezolanos, cuando se trata de una página pornográfica editada en Estados Unidos que ha sido recortada para eliminar la inscripción POLICE de los uniformes. En otros casos las imágenes atribuidas a Venezuela corresponden a Siria (se muestra una serie de cadáveres como si fueran estudiantes venezolanos, cuando se trata de muertos en la guerra civil en ese país asiático), a Bulgaria y a Río de Janeiro.

Reiteramos que en todos los casos se presentan los pares de imágenes, absolutamente idénticas, con las leyendas cambiadas. El desenmascaramiento de la maniobra es concluyente.

La técnica del “golpe suave” en cinco pasos

En noviembre de 2013 el presidente Maduro alertó que sectores de la oposición, con financiamiento de Estados Unidos y apoyo de la cúpula empresarial y de la Agencia Central de Inteligencia, planeaban un “golpe blando” en Venezuela. Desde mediados de febrero el gobierno bolivariano denunció que el país es víctima de una estrategia conocida como “golpe de Estado suave” a través de acciones desestabilizadoras orquestadas desde el extranjero y enfocadas en aspectos como como el boicot económico, la manipulación informativa, la movilización y la infiltración de gente violenta en manifestaciones, entre otras acciones. El denominado “golpe blando” o “golpe suave” es una estrategia de acción no violenta ideada por el politólogo estadounidense Eugene Sharp a fines del siglo pasado y ampliamente utilizado en la última década. Según un resumen informativo, Sharp señaló que “la naturaleza de la guerra en el siglo XXI ha cambiado. Nosotros combatimos con armas psicológicas, sociales, económicas y políticas. Éstas son las armas que en la actualidad se usan para derrocar gobiernos sin tener que recurrir a las armas convencionales”. A su juicio, la guerra “cuerpo a cuerpo” ya no es eficaz, y además implica enormes costos económicos y de movilización, como lo demuestran las gravosas operaciones militares de EEUU en Irak y Afganistán, extendidas por más de una década. Por ello Sharp apunta a una serie de medidas que van desde el debilitamiento gubernamental hasta la fractura institucional. Según el presidente ecuatoriano Rafael Correa, esto es precisamente lo que está aconteciendo en Venezuela.

La primera etapa consiste en promover acciones no violentas para generar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción y divulgación de falsos rumores. La segunda implica desarrollar intensas campañas “en defensa de la libertad de prensa y los DDHH”, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno. La tercera se centra en la manipulación del colectivo para emprender manifestaciones y protestas violentas, afectando las instituciones. La cuarta etapa incluye operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”. Y la quinta y última tiene por objeto forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras, mientras se prepara el terreno para una intervención militar, se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.

Según el presidente Maduro, esta estrategia se está implementando activamente en Venezuela desde el pasado 12 de febrero.

Leopoldo López, el hombre para el puesto

Que el objetivo es el derrocamiento del gobierno, lo proclaman abiertamente los principales progenitores del golpe fascista, que han pasado a ser Leopoldo López y María Corina Machado. El primero está en prisión y su juicio tendrá lugar en 45 días. Se le imputan los delitos de incendio y daños, en carácter de determinación, instigación a delinquir y asociación para delinquir. El Ministerio Público desechó la posibilidad de procesarlo por los homicidios perpetrados el 12 de febrero, por las lesiones graves resultantes en esa instancia, por instigación a delinquir y asociación para delinquir.

Conviene saber quién es este ciudadano, que ha saltado a primer plano entre los conspiradores. El destacado analista Jean-Guy Allard, en una nota titulada: “Para destruir la obra de Chávez, la CIA apuesta por Leopoldo López, el fascista que crió”, se pregunta: “¿Qué tienen en común el general norteamericano David Petraeus, ex director de la CIA que recientemente renunció, y Leopoldo López Mendoza, jefe de las hordas fascistas que pretenden acabar con la obra de Chávez?”. Y responde: “Que ambos están vinculados a la Kennedy School of Government, de la Universidad de Harvard, conocido criadero de oficiales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)”.

A los 18 años el joven Leopoldo fue enviado por sus padres, de una opulenta familia de Caracas, a EEUU. Estudió en el exclusivo Kenyon College en el estado de Ohio (5 años a un costo de 60 mil dólares anuales) y pasó luego a la Universidad de Harvard, específicamente al Kennedy School of Government, donde obtuvo una maestría en Políticas Públicas en 1996. El estudio demuestra en forma muy documentada que la CIA tiene sus antenas puestas en ambas instituciones, donde anda a la caza de talentos para trabajar a las órdenes de sus oficinas centrales en Langley. Hay ejemplos en ese sentido también entre dirigentes políticos españoles de alto copete.

De regreso a su país, ocupó el cargo de analista, asistente al economista jefe y asesor económico en la Coordinación de Planificación de PDVSA, la petrolera nacional, gracias a su madre Antonieta Mendoza de López, que era Directora de Asuntos Públicos de la empresa. A poco andar, tuvo que comparecer ante la justicia en una causa de fraude (desviación de fondos) cometido por su madre en beneficio de las aventuras políticas de su hijo. Pronto se conectó a la CIA, mejor dicho a una fachada de la misma, el International Republican Institute (IRI) del Partido Republicano, que le extiende su apoyo estratégico y financiero. A partir de 2002 realiza frecuentes viajes a Washington, a la sede de la IRI, y se entrevista con integrantes del gobierno de George W. Bush. Después se integra a la asociación civil Primero Justicia, que habría de convertirse en partido político bajo la dirección de Henrique Capriles Radonski. El 11 de abril de 2002, Leopoldo López está en las primeras filas de la marcha de los golpistas al Palacio de Miraflores, con el subsiguiente secuestro del presidente Chávez y muerte de decenas de personas. Fue implicado en el arresto del ministro del Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, siendo cesada la causa judicial el 31 de diciembre de 2007 por efecto de la amnistía decretada por el presidente Chávez.

A fines de febrero de 2004 fue uno de los jefes de la guarimba en Chacao, donde era alcalde, en el intento de forzar la renuncia del presidente. Creó luego su grupo político, denominado Voluntad Popular. Dice el estudio que allí “López da libre curso a sus ideas extremistas de inspiración claramente nazi. También promueve las llamadas ‘Redes Populares’, una iniciativa financiada por la USAID con el objetivo de penetrar a las comunidades y romper las filas revolucionarias, al reclutar personal remunerado para las acciones desestabilizadoras”. También se señala una relación directa de Leopoldo López con dependencias de la CIA vinculadas a un intento golpista contra el presidente Evo Morales, y con integrantes de la mafia cubano americana como Armando Valladares.

Esto terminar de completar el cuadro. En estas manos está el pandero de la oposición desaforada al gobierno bolivariano.

nikomar@adinet.com.uy
Publicación Barómetro