Hegemonía en juego, el mundo también

Rusia, tras la ofensiva en Ucrania, el enemigo a vencer

Estados Unidos no quita el dedo del renglón. Continúa la ofensiva en contra de Rusia en la palestra mundial. Hay varios frentes abiertos, pero el más amenazante sigue siendo el de la guerra en Ucrania.

Al menos, el escenario donde se decidirán las jugadas más perversas del ajedrez geopolítico con el uso de la violencia, en contra de civiles inocentes en el este de dicho país. Con un aliado claramente prooccidental: el presidente Poroshenko.

Es decir, con la abierta participación militarista de la OTAN que comanda EU, lo que se pretende es cercar más a Rusia con una finalidad doble: 1) mantener a toda costa la hegemonía imperial por sobre o contra el mundo sin opositores enfrente, porque la crisis económica lo amerita y urge; 2) para obtener el control de las regiones del este europeo —otrora “comunistas”— y de Asia Central que poseen enormes yacimientos energéticos. O para arrebatarlos sin competidores, como sucede tras las secuelas del 11/S.

Ucrania es el centro de atención, con todo y aparecen también como amenazantes “distractores” el EIIL, que asesina indiscriminadamente en Irak y Siria, y la guerra perdida de Israel en contra de los civiles, también en la cada vez más mermada (cercenada judía) Franja de Gaza. Son como los varios frentes que azuzan un solo asunto: el pretexto de EU y sus aliados, mediante el uso del potencial militar de la OTAN, para amenazar o hasta invadir a Rusia. Ese es el objetivo por ahora.

¿O por qué motivo en la reciente cumbre de la OTAN, los 28 países decidieron aumentar en un mínimo de 2% su presupuesto, para “crear una fuerza de reacción rápida antirrusa”? “Acabamos de convenir un plan de despliegue para reforzar la defensa colectiva de la OTAN. Esto expresa nuestra solidaridad y nuestra resolución” dijo el vocero Rasmussen en referencia a la “presencia continua” militarista en el este de Europa y en referencia a Ucrania.

Luego que no resultó la treta del derribo del avión Malasio, intentando culpar a los prorrusos ucranianos y señalar a Rusia como país orquestador, los “aliados occidentales” siguen buscando pretextos para justificar un posible ataque: la OTAN también acaba de avalar el uso de la fuerza miliar so pretexto y en respuesta a un ciberataque perpetrado contra cualquier país integrante. “Hoy declaramos que la ciberdefensa es parte de la tarea central de la OTAN en defensa colectiva”, agregó Rasmussen en conferencia de prensa el pasado viernes 5. Un nuevo pretexto.

No es el escenario de una “nueva guerra fría”, como tampoco ciertamente se trata de un hegemonismo de la OTAN, pero sigue siendo el uso de la guerra de occidente contra Rusia como potencial “enemigo” que compite y gana terreno todavía buscando alianzas con países como los de América Latina, y promueve caravanas con víveres a las zonas de civiles golpeados por la violencia, como la que se desata en el este ucraniano.

Es una ofensiva bien planeada, orquestada por un cúmulo de “aliados” europeos cuyos gobiernos tratan de salir a toda costa de una crisis que los azota y pone mal frente a sus pueblos. EU pretende ir más allá: ganarle la batalla a Rusia, salir avante sin meter tanto las manos porque lanza a sus aliados por delante, y salir airoso con el control de amplias regiones energéticas.

Con dos últimas consideraciones: salir de esa su fuerte crisis económico-financiera en puerta, y tener la fortaleza para confrontar después a China en el mercado mundial. La hegemonía está en juego. El problema es que el mundo también.