Ni un “tiro al aire” más; la decencia es para no vivir huérfanos de dignidad.

El consenso más sórdido imperialista es el cultural porque negocia el recibimiento de los individuos a costas de que estos dejen constancia de una marca deponente en el espacio, del contexto sociopolítico que se intenta abandonar y vilipendiar a por una sustentabilidad middle class, en estos tiempos precaria. El sometimiento al dominador desde una disposición incondicional de dominado.

La periodista cubana Nora Gámez radicada hace relativamente poco tiempo en los EE.UU., ha publicado el 5 de noviembre de 2014 en el Nuevo Herald de La Florida1 un breve comentario sobre el libro “Back Channel to Cuba, The Hidden History of Negotiations between Washington and Havana”, de los investigadores estadounidenses Peter Kornbluh y William LeoGrande; ya comentado en un artículo aquí en Suramérica Press; y que fue presentado hace unos días en La Habana.

Acerca de algunos aspectos enfocados en el libro se ha reflexionado en aquel artículo. El asunto ahora radica en el tono insinuante que la periodista cubana, graduada y ex profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, manifiesta en ese libelo floridano sobre un conflicto político harto sensible para Cuba y del que el gobierno de los EE.UU. es el máximo responsable en su estrategia cincuentenaria de tratar de rendir por hambre y acoso político a la población, y a la revolución cubanas.

Lo más sórdido que se podría barruntar o promover es que existiesen conqueteos por parte del gobierno revolucionario con algunos de los presidentes de los EE.UU. a espaldas del pueblo de la Isla. Al enunciar, sin cuestionamientos, que existió una propuesta de Raúl hacia Barack Ussaín Obama de abrir un “canal de comunicación secreto” de negociación entre ambos gobiernos y que tal propuesta fue rechazada por Obama, se insinúa que el gobierno revolucionario cubano intentaba “reptar” hacia una posibilidad de consenso con la política angloestadounidense para atenuar o si fuese posible ir evaporando el bloqueo yanqui propuesto como ley por Helms y Burton, y codificado en tiempos de la presidencia de Clinton –otro demócrata. Y que el Premio Nobel de la Paz, rechazó dicho “•canal de comunicación secreta” porque se salía de las normas vigentes de negociación oficial. Y es que a toda costa se trata de eludir la integridad (en cubano “verocos”) de liderazgo indispensable para atreverse a rectificar tamaño error histórico de la política angloestadounidense contra Cuba, que siempre hedió a genocidio.

El otro enunciado sin cuestionar es el que expresa que: “Los servicios de inteligencia en Cuba, como lo querría la CIA, quieren a sus tres hombres de regreso y ven a Alan Gross como la única carta que tienen para traerlos de vuelta. Ese es el punto más difícil en la perspectiva más amplia de cambiar el marco de las relaciones.”

Aparte de la estolidez que manifiesta equiparar a los servicios de inteligencia cubanos con la CIA, insinuando que los tres Héroes Cubanos Antiterroristas injustamente presos en los EE.UU., eran agentes enviados desde la isla intentando agredir a la seguridad estadounidense, hasta “malanga” conoce que Allan Gross era un contratado por la USAID –contratante de la CIA-, para actos de espionaje y subversión comprobados. Y que Barack Ussaín Obama lo dejó literalmente “tirado” en La Habana. Hasta el presente no ha movido una uña presidencial por él.

Es comprensible que se quiera anotar algunos puntos cuando mal discierne que: “Aunque la retórica nacionalista sigue fuerte en los discursos políticos y los medios de prensa cubanos, Kornbluh cree que “la Revolución cubana ya no está intentando consolidarse sobre la base del nacionalismo y el antiimperialismo. Cuba solo quiere respeto mutuo y tener una coexistencia pacífica”. La señora Gámez está consciente que para el gobierno revolucionario de Cuba en inconcebible el respeto mutuo y la coexistencia pacífica sin defensa incondicional de la soberanía de cada país, y sin antimperialismo. Quizás eso fue lo que la incomodó del contexto.

Lo sabe concienzudamente la señora Gámez, porque hasta el otro día era una ciudadana cubana viviendo en la isla e integrada a esta sociedad. Y jamás la vi desfilando “de blanco” contra algo aquí. Y porque, además, tuvo la posibilidad de publicar con libertad en revistas especializadas de prestigio académico científico2.

Así es que lo mejor ante asuntos tan serios es evitar que se le escape otro “tiro al aire” desde “afuera” intentando distorsionar la verdad de los problemas. Desmantelamiento del bloqueo criminal de la política de los EE.UU. contra Cuba; o que se escondan su buena voluntad en los bolsillos. La justicia social avanza en el mundo, no tan lentamente. Nada solventa a la falta de dignidad. Cada persona tiene el reverendo derecho de moverse hacia donde se sienta mejor, pero no a lucrar con la angustia, el sacrificio y el derecho de los otros con que sentirse y lucrar mejor adonde va.

Desde el litoral oeste de La Habana marxista, revolucionaria, martiana y bolivariana. 05/11/2014.

1 Nora Gámez Torres. Raúl Castro propuso a Obama un ‘canal de comunicación secreto’. El Nuevo Herald. 10/06/2014.
http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cubaes/article2524350.html
2 Nora Gámez Torres. Escuchando el cambio: reguetón y realidad cubana. TEMAS. No. 68: 56-65, octubre-diciembre de 2011.