Chile, la educación gratuita y el 2015

Hace unos días la Presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet Jeria, recibió un doctorado honoris causa por parte de la Universidad Técnica de Freiberg en Alemania –país donde estuvo en exilio durante la dictadura-, debido a su compromiso con la educación gratuita en nuestro país. El Mercurio, diario ícono de la derecha y del monopolio informativo lo publicaba esa misma mañana. ¿Qué irónico no? Uno de los diarios que más ha atacado al movimiento estudiantil en su lucha por la gratuidad, publica una noticia sobre el supuesto compromiso de Bachelet con esto mientras su gobierno avanza en la dirección contraria.

Actualmente, la reforma educacional pasa por una histórica tensión de fuerzas políticas y sociales, tensión que refleja una disputa de modelos que aún no se resuelve. Por una lado están quienes defienden que la educación debe ser un derecho social garantizado por el Estado; y por otro, quienes defienden que la educación debe ser un derecho reservado sólo para una minoría privilegiada y entendido como un bien de consumo más que se puede comprar y vender en el mercado. El Gobierno de la Nueva Mayoría también está cruzado por estas mismas diferencias, por una parte está un acumulado de partidos progresistas que plantean algunas reformas al sistema educativo, y por otro, están los sectores conservadores liderados por la Democracia Cristiana y algunos lotes de otros partidos que junto a sus aliados gremiales del mundo social y los principales partidos de derecha –Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente-, han defendido el mercado en la educación y se han opuesto a estas ya tibias reformas. No ha sido fácil para el movimiento social ni para las organizaciones políticas que propugnan el cambio ganar esta batalla con la derecha chilena y sus aliados.

Nuestra posición ha sido clara, esta reforma no está hecha en los términos del movimiento social, sino en los términos del empresariado y del conservadurismo. Los datos son lapidarios, según se puede constatar en el Presupuesto 2015 presentado por el Gobierno de Bachelet, el 75% de los fondos destinados a la educación van al financiamiento de la demanda mediante vouchers –créditos y becas-, lo cual contradice la exigencia de financiamiento a la oferta mediante gratuidad arancelaria. Además, las indicaciones que había presentado la Confederación de Estudiantes de Chile - CONFECH y el Centro de Estudios de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile –CEFECh en el Congreso fueron rechazados por la bancada oficialista sin siquiera leerlas antes.

La derecha, al ver que la Nueva Mayoría está dispuesta a ceder en el grueso de sus propuestas, cuestiona incluso este Presupuesto y las pequeñas reformas de regulación del mercado educacional. Ante este escenario los sectores con más peso dentro del gobierno ceden rápidamente y se preparan para buscar las mejores fórmulas para llegar a un acuerdo ya que sería “más democrático” al incluir a la minoría parlamentaria. A pesar de las buenas intenciones de los sectores progresistas de la Nueva Mayoría es muy probable que el Gobierno, cediendo a las presiones del conservadurismo, de la iglesia y del empresariado, decida negociar a puerta cerrada con la derecha, dándole un portazo al movimiento social por la educación.

Ante esto el movimiento estudiantil y social debe saber denunciar y explicar, ya que la Nueva Mayoría -con Bachelet a la cabeza- sabrán esconder este tipo de cosas y presentarlo como un gran acuerdo. Así también las juventudes de los partidos del oficialismo criticarán a las fuerzas de izquierda que no son parte del gobierno y que hoy conducen el movimiento estudiantil. Ellos dejarán pasar estas situaciones, sin mayor autocrítica hacia su conglomerado y a sus propias filas. Para ellos la responsabilidad de todo está simplemente en las organizaciones sociales que ellos no conducen.

Si esto sigue así el 2015 será un año muy complejo para el movimiento social. Será un año en que los defensores del modelo (dentro y fuera del Gobierno) buscarán cerrar este conflicto social sin eliminar al mercado de la educación. Revestirán los cambios de grandes reformas estructurales y amplios acuerdos democráticos con la derecha pinochetista. Los perdedores del conglomerado tendrán que callar pues la presidenta promoverá y apoyará todo esto (como con la reforma tributaria). Ante este escenario tendremos que saber develar que las medidas del gobierno no avanzan en la dirección que hemos planteado cientos de miles de personas en las calles desde el 2011, que acá no se trata de sacar las reformas del gobierno sino que de eliminar al mercado de la educación.

EL próximo año el movimiento estudiantil y social debe ser capaz de convocar nuevamente miles de familias chilenas por todo el territorio para impulsar una reforma estructural en la educación. La derecha se opondrá a todo y la Nueva Mayoría seguirá entrampada en sus disputas internas para luego buscar llegar a acuerdos con los sectores conservadores, por lo que el movimiento sólo cuenta con su fuerza para construir una reforma estructural en educación. Al igual que el 2011, sólo de nosotros depende, de todas y todos, de las familias chilenas, de sus trabajadores, de los estudiantes, del pueblo de Chile, construir un nuevo Sistema Nacional de Educación Pública, Gratuita, Democrática e Inclusiva.