Francia busca a cómplices de los atacantes

Eduardo Febbro    13.Ene.2015    Europa

La aparición de un video de Amedy Coulibaly, luego de que éste secuestrara a decenas de personas en un supermercado judío de París y muriera en el asalto policial, incita a pensar que hay personas de su entorno capaces de pasar a la acción.

La búsqueda de posibles cómplices activos de los hermanos Kouachi y de Amedy Coulibaly ocupa en adelante la atención de las autoridades, quienes, como la sociedad, descubren la colección abrumadora de errores cometidos por los servicios secretos franceses en su misión de vigilar a los medios islámicos extremistas. La aparición de un video de Amedy Coulibaly puesto en Internet, luego de que éste secuestrara a decenas de personas en un supermercado judío de París y muriera en el asalto de la policía, incita a pensar que hay personas de su entorno capaces de pasar a la acción. Obligado por la sangrienta contundencia de los hechos a tomar medidas, el Ejecutivo anunció la movilización de 10.000 militares en el marco del plan antiterrorista VigiePirate. Los puntos sensibles del territorios estarán bajo control militar a raíz “de la amplitud de las amenazas existentes”, dijo Jean-Yves Le Drian, el ministro de Defensa. Cuatro mil setecientos policías y gendarmes se encargarán a su vez de proteger las 717 escuelas y centros de culto judíos en Francia así como otros ejes confesionales bajo amenazas.

Para Francia, el peligro está lejos de haber desaparecido. En una entrevista con RMC y BFM TV, el primer ministro francés, Manuel Valls, declaró que “consideramos que hay cómplices posibles”.

La publicación de un video con la reivindicación de los dos actos terroristas cometidos por Amedy Coulibaly no sólo prueba la existencia de un círculo en movimiento, sino también aporta una prueba suplementaria sobre la ineficacia de los servicios secretos. En el video titulado Soldado del califato, Coulibaly se hace responsable del asesinato de una mujer de la Policía Municipal y del secuestro en el supermercado kosher. Las imágenes revelan también muchas otras cosas sobre la vida de este joven de un suburbio francés. Por ejemplo, el video comienza con imágenes tomadas en la cárcel de Fleury-Mérogis, la más grande de Europa, donde Coulibaly estuvo detenido en 2008 por actos delictivos. Por extraño que parezca, esas primeras imágenes corresponden a una película filmada en secreto dentro de la cárcel para denunciar las espantosas condiciones de detención en ese centro penitenciario.

El terrorista y otros cuatro presos habían logrado así mostrar a la opinión pública la vetustez de las instalaciones y la inhumanidad de la vida en la cárcel. Montado de manera bastante profesional y acompañado por versículos del Corán el video de 7 minutos es una amplia confesión de quien se hace llamar por su nombre de guerra, Abou Bassir Abdallah al Ifrisi. Coulibaly cuenta que trabajó con los hermanos Kouachi “un poco juntos, un poco separados, para que las cosas tengan más impacto”. Luego, el terrorista justifica sus actos como represalias ante los ataques occidentales contra el grupo Estado Islámico. El hombre revela que, en 2014, cuando salió de la cárcel, recorrió las mezquitas de Francia, “sobre todo las de la región parisiense. Están llenas de hombres vigorosos y de jóvenes deportistas”. Esta frase significa que, apenas liberado –mayo de 2014–, Amedy Coulibaly ya estaba radicalizado y se dedicó a recorrer las mezquitas buscando gente como él sin que las autoridades encargadas de vigilar esos centros de culto se dieran cuenta de nada. A pesar de que estaba ligado a figuras del terrorismo internacional, los servicios secretos no lo pusieron en el radar. Fuentes de la Inteligencia francesa revelan hoy detalles escalofriantes sobre las fallas.

En el diario Le Monde, una fuente cercana a la investigación cuenta que “la información de los servicios no estaba actualizada. De las diez direcciones comunicadas, varias eran ajenas a los sospechosos o estaban perimidas. Por ejemplo, en lo que toca al domicilio de Coulibaly, hacía dos años que su compañera no lo ocupaba y él mismo nunca fue ahí cuando salió de la cárcel”. En cuanto a los hermanos Kouachi, ambos fueron vigilados. Los últimos seguimientos se detienen en 2014, unos seis meses antes del atentado a Charlie Hebdo.

El Ejecutivo debe ahora revisar el funcionamiento de los servicios de inteligencia y, al mismo tiempo, tomar medidas nuevas sin caer en la tentación de una suerte de Patriot Act a la francesa (dispositivo adoptado por George W. Bush después de los atentados del 11 de septiembre). La oposición conservadora presiona al gobierno para que proceda de la misma manera. El gobierno parece convencido de que la clave está en un control reforzado de Internet. Sin embargo, como lo prueban sus respectivas biografías, los hermanos Kouachi y Amedy Coulibaly no se radicalizaron en la red sino en la cárcel. Mañana, miércoles 14, volverá a aparecer en los kioscos la revista satírica Charlie Hebdo. En un principio se anunció una tirada de un millón de ejemplares, pero serán tres millones. El semanario tendrá 8 páginas y será traducido a 16 idiomas. Los sobrevivientes de la revista no renunciaron a la provocación. La tapa tiene a Mahoma como figura con un cartel que dice “Yo soy Charlie”. El abogado y dibujante de Charlie Hebdo, Richard Malka, explicó que lo asombroso hubiese sido que no apareciera ninguna figura religiosa: “Nosotros nos reímos de todo: de la política, de las religiones. Es un estado de ánimo”.

Por Eduardo Febbro/página12
Desde París