Cuba hacia el 2015.

La accountability que atenaza a la cultura política socialista durante la implosión imperialista de lo político. (II)

Las armas necesarias al interior de nuestro modelo socialista para discernir las reales intenciones de la política angloestadounidense con relación a Cuba.

VI. El poder imperialista y su producción de conocimiento contra el grado de cultura política socialista pertinente.

Pese a los sensibles avances en las ciencias sociales que hoy estudian a la sociedad cubana, se percibe –paralelamente-, un “academicismo neutral” que lidia por “descubrir” en qué y hacia dónde debe encaminarse el actual modelo de sociedad cubano -evitando siquiera rozar con el marxismo-, contra una transición socialista sustentable mediante soporte teórico crítico imprescindible a la praxis política.

La torpeza epistemológica mutila a la destreza cultural que exige la memoria común (memoria histórica o memoria a largo plazo) durante la socialización del pensamiento crítico. La praxis desde el pensamiento crítico socializa al grado de cultura política socialista pertinente contra la “espontaneidad de las masas” que somete a los individuos tergiversando a la intelección del paso del tiempo; su gasto irrecuperable. Las nostalgias sopeadas en la añoranza por una burguesía “boyante” ejerciendo el “derecho a la libre expresión”, durante la guerra económica y política angloestadounidense -y nuestros propios errores- son descontextualizados por ese “academicismo neutral”.

La academia angloestadounidense genera una incesante producción mercantil (de teoría) que se des-comercializa con rapidez. Existe una relación innegable entre poder político y producción de conocimiento que es al mismo tiempo producción de poder político para el ejercicio de la dominación.

Lo que se cataloga en el contexto académico global como producción de cuerpos dóciles, no es sino una perentoriedad de la dominación capitalista. No solo para la generación incesante de plusvalía; sino para el control –y si es necesaria la destrucción-, de la diversidad de ecosistemas donde trascurre la cotidianidad existente. Sometiendo al grado de cultura política socialista pertinente a la violencia social en sus variadas opciones.

Por esos rumbos llegó la noción imperialista actual de que sobra gente en el mundo sometido a su racionalidad genocida. Es aceptar la existencia de personas que políticamente valen nada. El proceso anterior se blinda con la socialización de que resulta parafílico pensar tanto en el poder político, en vez de adherirse al consumismo incoercible. Se evita que avance dentro de las pugnas del pensamiento social la necesidad de la toma del poder político para el cambio radical anticapitalista.

Ciertas acciones públicas de movimientos sociales, sobre todo en Europa exigen una socialización sin la toma del poder político. O pasan de las revoluciones ante el “temor” a una toma de poder no socializado. Lo que demuestra trastornos evidentes en el grado de cultura política.

Es indudable que para la materialización de proyectos de emancipación socialista hay que asumir una producción de conocimiento que pueda transformarse en poder político contra la dominación imperialista.

La noción del tiempo y el progreso de la modernidad se someten a la temporalidad (calendario) del capitalismo; es la condición cultural del capitalismo colectivo, en tanto, herramienta de dominación que subordina a la diversidad de culturas políticas a las normativas de ese calendario. Es decisivo discernir que el de los Estados Unidos es un gobierno que genera y socializa una cultura política profundamente anti-intelectual.

La pugna cultural entre el capitalismo y el socialismo es despolitizante del lado del capitalismo, y amenaza con trastornar a la temporalidad acumulativa misma de la cultura cubana como fundamento de la praxis política socialista posible. Por su fuerte implicación antisocialista. Se manifiesta en la pasividad subjetiva “anticapitalista” cuando el capitalismo en crisis reajusta la reproducción de su poder. Para el capitalismo es vital la preservación de su poder sobre mayorías despolitizadas.

El disenso crítico anticapitalista cultiva a la política -aun si las rectificaciones corren el riesgo de ser contaminadas por la ineptitud político/cultural-, a la memoria histórica o memoria a largo plazo que se manifiesta durante su socialización. La deshistorización y la despolitización del poder capitalista invalidan a la memoria histórica para endilgarle un compromiso social manipulable durante la desigualdad que se agudiza con la crisis actual del sistema burgués.

Inhabilitar a la autoproducción socialista posible trastorna al valor de uso de lo necesario despolitizando a la justicia social efectiva. Aliena sus actos contra el desamparo aplicándoles valor de cambio desde la despolitización imperialista.

Tras la violencia en la implosión imperialista de lo político ronda la amenaza de una esterilidad del discernimiento en la cultura política socialista. Todo lo que urge rectificar para la transición socialista o lo que urge alcanzar para el cambio radical socialista posibles, podría enfilarse hacia el tamiz de terciopelo de una pasividad espiritual que margine a los conflictos antagónicos en la lucha de clases mediante la culturización burguesa.

El discernimiento actualizado de una cultura política en tanto producto a largo plazo de la Historia, es su praxis durante el compromiso radical socialista mediante el disenso anticapitalista necesario –ahora en peligro de pasar de moda-; teniendo en cuenta que si el intelecto no se desarrolla en un contexto teórico cultural anticapitalista los conceptos efectivos estarían ausentes de esa praxis.

Si la estolidez política ambiente somete a la destreza cultural necesaria, cuando su praxis debe socializar al fundamento socialista de lo político para la subversión anticapitalista contra la “espontaneidad de las masas”, la despolitización camuflará al desplazamiento de la sígnica del código angloestadounidense hacia esa cotidianidad como la cultura (política) posible.

¿Cuál es el consenso político impuesto por la hegemonía capitalista?

El que establece que estar en contra de los intereses de su poder sitúa en medio de un desierto saturado de convocatorias. Muchas convocatorias a la violencia “despolitizada” –sobre todo “naranja”-, con que enganchar en el aire todo lo que lancen desde adentro de ese consenso.

La praxis política de la sociedad no puede someter a su acumulación histórica, lo que equivale a la des-socialización del proyecto socialista. Hasta el momento se había inferido la interacción entre Estado y política a través de la subordinación del proyecto de emancipación socialista (cultura) al poder político.

La praxis socialista, aplicando el grado pertinente de cultura política en democracia, está implicada en el empoderamiento amplio del pueblo políticamente organizado como la manera esencial de la cultura.

La rectificación radical socialista cultiva el disenso anticapitalista mediante ese empoderamiento amplio de los ciudadanos. En la participación de una forma culta de la praxis política socialista durante la interacción entre lo político (el Estado, aun cuando equivocadamente la política aún se semantiza de manera reduccionista, como la administración y el orden) y lo cultural (el proyecto emancipatorio socialista) sin subordinarse al poder insuficientemente socializado.

¿Cuál praxis, entonces, contra la implosión imperialista de lo político?

La rectificación radical socialista se alcanzará y superará a sí misma, en tanto expresión del grado de cultura política pertinente, dependiendo del nivel de intelección crítica anticapitalista que alcancen durante la autoproducción democrática, empoderada y libre, los individuos en pos de un proyecto de emancipación social.

VII. De los mecanismos para que el aparato administrativo necesario en las empresas, en el Estado sea totalmente transparente.

La ineptitud se oferta en la deslealtad política. Que los burócratas sean traicionados porque sufren a otros burócratas es un sarcasmo que encubre los efectos del insuficiente grado de cultura política socialista pertinente durante el control democrático sobre la burocracia misma. Recomendar a la herramienta que los anglos llaman accountability quizás sea el consuelo de una decencia que resta lealtad política a un asunto tan grave durante la rectificación radical para una transición socialista posible.

A partir del empoderamiento de los sujetos concienciados en democracia efectiva el compromiso del poder político con un proyecto de emancipación socialista debe equivaler al control sobre la política, por parte del grado efectivo de ese empoderamiento popular en pos del proyecto de emancipación. El poder político somete al proyecto de emancipación mediante mecanismos que respondan a intereses individuales en una circunstancia histórica determinada dentro de la compleja sistémica social.

A estas alturas de la crisis integral capitalista el significado operativo de accountability ha variado sensiblemente como para invocarlo al referirse al control social durante la rectificación radical socialista posible.

No existe contraloría efectiva sin lealtad política culta en la decencia individual comprobada, si se quiere que aquella deje de atenazar, para amansarlo, al grado pertinente de cultura política socialista. La mayoría de a pié es la que sufre a esa asfixia en su propia yugular. De ahí lo perentorio del empoderamiento popular políticamente organizado para una contraloría permanente y vinculante sobre el orden y la administración del sistema. No parece viable una economía socialista sostenible, ni autoridad delegada por el pueblo políticamente organizado sin lealtad política crítica cultivada, por orgánica, a prueba de un ataque nuclear.

La transparencia en la rendición de cuentas pública es un compromiso que tiene que pesar sobre quien la asuma. A partir de que sea interiorizada con la tranquilidad y relajación que propicia el ejercicio de una autoridad abstracta hiede a individualismo desleal en la incultura política socialista que ordeña a dos vacas a la vez: la del interés público democrático que se delega en alguien; y la del interés individual que acosa a esa delegación.

Las burocracias que mutan en castas generan más o menos los mismos vicios y problemas. La diferencia está en sus efectos. No es lo mismo la accountability para supervisar y custodiar al acopio parasitario de plusvalía capitalista, protegiéndolo de lacras y procesos ilegales internos o extraterritoriales que provoca, y de los que, a su vez, se aprovecha, (16) que la contraloría ejercida de manera delegada y legalmente vinculante por el pueblo políticamente organizado en democracia, que asuma la rectificación radical socialista posible en medio del asedio insoportable por parte de la política angloestadounidense durante más de medio siglo; que es una actividad importante de esa accountability. Deberá ser un modo de control nuevo por diametralmente distinto del capitalista.

Bajo el peligro consuetudinario de los delegados desleales resultaría quimérica tal rectificación radical socialista. La esencia de una accountability posible ya no es sino la de custodiar a la acumulación parasitaria capitalista.

Esa autoridad abstracta ronda la testa de cualquier individuo subjetivado como ciudadano. Evitarla o salir de ella es agobiante y exige, hoy, un adiestramiento consciente -de la agudeza (política) culta, el pudor, la lealtad y la honestidad ciudadanas-; casi relegado al Libro Rojo de las especies en vías de extinción.

La autoridad abstracta custodia al poder a su vera. En el contexto local cubano puede implicar a la potestad omnívora con que “re-distribuir” lo escaso desde una noción políticamente desleal a la delegación democráticamente recibida del soberano; haciendo implotar a los actos efectivos de justicia social. Si es cierto que la palabra burocratismo encuentra su sentido peyorativo en la necesidad del ordenamiento en todas las estructuras sociales, en todos los modos de producción durante toda la historia, la deshistorización a que ha sido sometido el concepto anglo de accountability no hace sino agudizar los trastornos a los que la sistémica capitalista somete a su ordenamiento social.

La red humana contemporánea está contenida en la conveniencia burguesa dentro de la lucha de clases. Es cultural para su manipulación política. La economía global manifiesta a esa conveniencia como su noción del sentido.

El ordenamiento y control de la sociedad son constantemente separados de su interacción equilibrada con el grado pertinente de cultura política socialista, en tanto, conveniencia cultural durante la manipulación política de cualquier contraloría alterna a su dominación. Los errores e inconsecuencias en la contraloría socialista pueden manifestarse como actos de sometimiento a esa dominación en crisis(17).

Las normativas que propician la emergencia de un sistema, para su ordenamiento no tienen que desembocar en algún nodo de esa conveniencia cultural. La eficacia del funcionamiento social (sus mecanismos) es hija de la responsabilidad; un término en castellano insuficientemente analizado al efecto.

Existe aún la “tendencia” cultural de resignarse a cualquier forma de autoridad que implique a un poder circunspecto desde esa misma lógica del sometimiento: estatal, político, cultural, profesional, religioso o de familia. No es todavía una tradición sujetar a esa autoridad a debate crítico permanente en su organicidad. Generalmente las personas prefieren vivir bajo el “sosiego” del sometimiento acrítico a una autoridad. La vigencia y salud, políticas de una revolución socialista son ajenas a la apropiación individualista de una porción del poder social.

El Poder Popular es (debe ser) una autoridad delegada por esa contraloría popular políticamente organizada, en democracia. La rendición de cuentas establecida desde 1976 en Cuba, aún es un proceso lastrado relativamente por el insuficiente grado de cultura política socialista pertinente; que equivalga al de cultura general. Los mecanismos eficaces, legalmente vinculantes para custodiar al sistema en la rectificación radical de la transición socialista posible dependen de la energía democrática de esa contraloría popular que reajuste radicalmente a todas las implicaciones éticas y profesionales que pudiesen estar involucradas en el término anglo accountability; ya desajustado en demasía por los intereses del acopio parasitario capitalista.

Es la cultura de la responsabilidad efectiva en la praxis política socialista, ante sí y ante lo otro o los otros a través de esa contraloría popular. No es dejar al término anglo accountability en un limbo lingüístico monopolizado por la cultura capitalista, sino ubicarlo en su hermenéutica político-cultural históricamente contextualizada; liberando al grado de cultura política socialista pertinente.

La indigencia intelectual propagada por el sistema capitalista en crisis, oculta que a través de la economía se toman decisiones políticas que afectan según el lugar que se ocupe en la pugna de fuerzas entre clases sociales antagónicas. En medio de la volatilidad de la dimensión social “clase media” (18) que la plutocracia imperialista global apenas necesita, las formas de control imperantes refieren a esa acumulación parasitaria ejerciendo contraloría coercitiva sobre la sociedad para la despolitización de la decencia y la eticidad ciudadanas.

La cultura burguesa obliga a la cotidianidad a manifestarse dentro de la reproducción social a través de su valor de cambio. Si tenemos en cuenta que en el “socialismo real” del siglo veinte la política, la ideología y la economía integraban a un mismo monopolio administrativo; y en el capitalismo el sometimiento al capital es una relación de poder parasitario, nos percataremos de la conservación y custodia de ese sometimiento. La autoridad del poder político para la exclusión social somete a la cultura para borrar señal alguna de democracia. Obliga a concentrarse hipnóticamente en los desarrolladores de prueba del sistema capitalista, contra el pensamiento crítico, los cuestionamientos a esa autoridad; y los desafíos contra ella.

La incultura política manifiesta en el analfabetismo funcional trastorna al grado de cultura política socialista pertinente. Siempre es conveniente para la dominación imperialista la amnesia social que descarte que la legalidad sea culturalmente política.

Se origina el conflicto de que los actos de justicia social sean reajustados en su discernimiento por algunos de los beneficiados a partir de su valor de cambio despolitizado. Aún existe cartilla de racionamiento; atención médica (universal) e instrucción escolar gratuitas con una enorme inversión social a su haber, subsidios al consumo doméstico de energía eléctrica, al costo del pasaje en el transporte público urbano y a la tarifa telefónica. Aunque todavía lejos del equilibrio social sustentable, la permanencia del sistema socialista cubano no es un azar de los misterios en las ciencias sociales.

La convocatoria a una revolución “naranja” no comienza por los actos de violencia en espacio público; el sometimiento cultural a la dominación política capitalista, mediante sus relaciones sociales de producción la precede.

A riesgo de la despolitización de los problemas y asuntos sociales se acercan a tres las generaciones sin vivencias de la época anterior -1959/89-, a la actual. Está creciendo la que no vio a Fidel Castro Ruz al frente del gobierno revolucionario. Si de algo puede servir la memoria activa en la acumulación cultural, este es el momento; porque el ejercicio del poder hegemónico imperialista es deshistorizado.

En el ámbito internacional la clase trabajadora perdió, mediante la desindicalización forzosa, protagonismo para organizarse y enfrentar al mundo trastornado por la precariedad laboral del capitalismo vigente.

La incultura política es letal; siempre se está colimado por una vigilancia imperialista que antes de patrullar asesina. La rectificación socialista radical cubana posible enfrenta a los residuos de un Miami que persiste como referencia a una porción incómoda de su memoria histórica. Durante la crisis (aun si para la rectificación) de valores, se retrocede hacia referentes burgueses (19). El capitalismo acopia de, e intenta someter a la bisagra entre acumulación histórica y modelo de sociedad (posible); blinda a ese proceso con la agresión militar.

El acopio rentista, por improductivo puede alcanzar su clímax en el riesgo para la sustentabilidad socialista que encarna una autopretendida clase media portátil: el funcionariado con ingresos relativamente modestos que busca subvertir las disposiciones económicas que rocen con aspereza a nacionales o extranjeros con capital privado acopiado mediante vía non sancta, buscando imponer una semántica trastornante de producción (20).

¿Cuál la propiedad privada sobre los medios fundamentales de producción que podría barruntarse en un país socialista como Cuba? Cierta pesadilla trastorna a la digestión de la memoria histórica. ¿Todavía en Cuba existe lucha de clases aún si de “bolsillo”? Nos acosa la molicie intelectiva que impide pensar críticamente al modelo cubano socialista posible contra el acoso imperialista.

A tales efectos interactúan la irresponsabilidad social y la incultura política contra la lealtad efectiva del individuo subjetivado como ciudadano. La des-semantización del modelo socialista posible desde una castilla burocrática ignara que intenta su autoproducción soñando con el excepcionalismo angloestadounidense; relativamente oculta en la acumulación histórica socialista. Y una conjura contra el cultivo del conocimiento actualizado, como el erario de la conciencia para el ejercicio de la libertad en la responsabilidad desde cabeza propia, durante la angustia de que la revolución no sea solamente un proceso racional, sin dejar de serlo.

La ausencia de certeza durante la rectificación del tránsito socialista para la autoproducción responsable, no justifica al desespero por “pegar” cualquiera ladrillo que aumente al relajamiento social desde la (in)cultura capitalista de masas, que divorcia a la economía de la política durante el regodeo en jolgorios globales donde dominadores y excluidos disfrutan, circunstancialmente juntos, de lo “nutritivo” que resulta ser un explotado sin molestar demasiado al explotador (21).

La indiferencia política ante los cambios durante la rectificación radical socialista aumenta el riesgo de que estos sean interpretados para el incentivo del acopio de lo presumible como capital en tanto, relación de poder, que expedite a la desocialización y a la despolitización del proyecto socialista.

Esas contradicciones deben ser solucionadas mediante una intersubjetivación políticamente consciente en democracia. Nadie podría interiorizar y defender su libertad, respetar a la libertad de los otros; cultivar, conservar y defender un espacio equilibrado de interacción social desde la insustentabilidad o la falta de actualización en el grado de cultura política socialista pertinente.

Resumen:

Las consecuencias de la interacción entre presente y pasado en pos de futuridad posible reajustan a la reproducción social a través del grado de cultura política socialista pertinente. Lo que involucra a una aptitud intelectiva eficaz contra un socialismo soportado por la banalidad.

La economía es intrínseca de la política; no hay economía a secas.(22) El control sobre la administración estatal está soportado por el grado de cultura política socialista pertinente, que equivale al de cultura general.

Desde la etapa colonial padecemos, aún, las secuelas de una porción de esa acumulación histórica culturizada para la adhesión al engaño, los trucos y el sometimiento a la codicia y al expolio, que a manera de dominación tramposa legisla a los modos de contraloría convenientes a la deshistorización en el ejercicio del poder capitalista durante la autoproducción burguesa. Esa accountability nació y ha evolucionado etimológicamente hacia los fundamentos que custodian al acopio parasitario contra el cuerpo social.

La tesis no estaría en rescatar al término “original” anglo sino en promover al ejercicio consciente de la responsabilidad desde la inteligencia política culta, el pudor, la lealtad y la honestidad ciudadana puntuales, para que se salvaguarde a la rectificación radical socialista posible por el pueblo políticamente organizado y empoderado, en democracia; salvando al grado de cultura política socialista pertinente durante la implosión imperialista de lo político.

Bibliografía:

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Senarclens, Pierre de. Las organizaciones internacionales frente a los desafíos de la mundialización. En: La gobernabilidad mundial y sus críticos. Revista internacional de ciencias sociales. Diciembre 2001 170.

Velázquez García, Mario Alberto. La construcción de la imagen de México en Estados Unidos desde una perspectiva de riesgo. Revista Frontera norte v.20 n.39 México ene. /jun. 2008.

Notas

16 “la economía global se apoya en cinco “pilares”: el comercio del petróleo; el comercio de las armas; tráfico de drogas; comercio con el oro y los metales preciosos; la prostitución y porno-business. Algunas de estas ramas tienen el carácter totalmente criminal, algunas parcialmente criminales. La nación-Estado que por definición debe luchar contra el crimen para defender los intereses estatales, nacionales, tampoco en este plano se adecua a la economía global con su gigantesco segmento criminal global. Sin embargo, la CE resuelve de una manera casi ideal la contradicción entre los segmentos criminal y legal, porque desde su punto de vista, al igual que desde el punto de vista de la economía global de las corporaciones, lo principal es el beneficio, la rentabilidad económica, y no la estatalidad o la moral.”Andrei Fúrsov. La corporación-Estado. Informe presentado en la reunión del Club “Plaza Roja”. Traducido del ruso por Arturo Marián Llanos. Andreyfursov.ru.
http://andreyfursov.ru/news/gosudarstvo_ono_zhe_korporacija/2008-01-01-6 .
17 “la crisis del capitalismo es la crisis […] de la civilización humana tal y como existe en los últimos 10-12 mil años (13 653 siguiendo la cronología hindú; 13 542 siguiendo la cronología egipcia antigua y asiria; 10 498 -10 499 según la cronología de los olmecas y los mayas).” Andrei Fúrsov. Desmontaje del capitalismo y el fin la Época de las Pirámides…
18 Ver: Albert Recio Andreu. LA CRISIS LAS ACERCA A LA CLASE OBRERA TRADICIONAL ¿El fin de las clases medias? Mientras Tanto. Lunes 3 de Diciembre e de 2012. http://www.mientrastanto.org/boletin-108/notas/cuadernode-depresion-15
Paul Mason. ¿Quiénes forman en el mundo las nuevas clases medias? Sorpresa, sorpresa. Sinpermiso.info. 26/01/14. Traducción Lucas Antón. http://www.sinpermiso.info.
Reynaldo La Cámara. ¿Una nueva clase media latinoamericana? La Haine. 12/3/2013.
http://www.lahaine.org
19 Ver: Luis Toledo Sande. ¿Museo Barbie en Cuba? Rebelión. 23-07-2014. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=187607
20 “Marx desarrolló una idea que es clave para captar su interpretación de los fenómenos sociales: la producción es también apropiación. La apropiación es un fenómeno fundamental de la producción. El concepto de apropiación señala el proceso complejo en el cual los seres humanos, al producir su mundo, se producen a sí mismos y producen su subjetividad. El hombre se apropia de la realidad porque la produce, la hace suya al crearla mediante su actividad práctica […] el modo en que se apropia de ella, la interioriza y la traduce en elementos de su subjetividad (sus capacidades, potencialidades, ideas, aspiraciones, valores etc.), está condicionado por el modo en que la produce. Producción y apropiación, por tanto, forman un todo indivisible […] Al afirmar que la propiedad privada nos ha vuelto tan estúpidos y unilaterales que consideramos que un objeto es nuestro sólo cuando lo poseemos físicamente, cuando lo consumimos, Marx destacó el carácter enajenante de una sociedad que lleva a patrón de toda la relación el vínculo entre el individuo aislado y la mercancía” Jorge Luís Acanda. Sociedad civil y Hegemonía. EDT. Centro Juan Marinello. La Habana. 2002. Págs. 214-215.
21″La victoria mayor del capitalismo es lograr que el colonizado consienta serlo, y que considere a la dominación que sufre como el único horizonte posible de vida cotidiana y cívica, al que deben sujetarse incluso sus proyectos. El colonialismo mental y de los sentimientos es una de las más graves y persistentes debilidades de nuestro campo –alguna vez le llamé “colonialismo mental de izquierda”–, y hoy constituye una de las fuerzas principales del sistema, frente a las contradicciones sin solución visible a que lo ha llevado su naturaleza actual.” Fernando Martínez Heredia. Identidad y cultura nacionales…
22 “[que] la economía se manifieste como no-política, para que a su vez la política se manifieste como no-económica […] la desigualdad social imperante en la esfera económica se presenta como no-política: [supuestamente] no hay nada de dominio y de poder –en tanto relaciones entre agrupamientos clasistas–, sino sólo operaciones técnicas, las presentes en la generación de riqueza y pobreza en el capitalismo. Las responsabilidades por la presencia de una y de otra reposan a su vez en razones puramente individuales.” Ver: Jaime Osorio. “La ruptura entre economía y política en el mundo del capital”:. Marxismo Crítico. 02/12/2013.
http://marxismocritico.com/2013/12/02/la-ruptura-entre-economia-y-pol