Sigo con mis dudas respecto a Allende

En recientes declaraciones públicas y contestando al Presidente Evo Morales, el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, ha sostenido que Salvador Allende nunca ofreció salida al mar a Bolivia porque éste reconocía los tratados. Circunstancia que sin embargo, no corresponde a la realidad de los hechos. Efectivamente:

A inicios del Gobierno de Salvador Allende, por encargo y en representación del Presidente de Bolivia General Juan José Torres, me visitó en Santiago el entonces Presidente de la Sociedad de Escritores de Bolivia señor Néstor Taboada Terán, quien más tarde recibiera el Premio Nacional de Literatura. Venía en su nombre a replantear la aspiración boliviana de una salida soberana al mar Pacífico, a favor de su País. Esta, como se sabe requeriría la anuencia de Perú. El hecho de militar los tres Presidentes Torres, Velasco Alvarado y Allende en Partidos Políticos de izquierda, podría facilitar su importante misión.

De inmediato llamé al Presidente Allende -me desempeñaba como Secretario General de la Juventud de la Presidencia de la República- y él nos recibió a la mañana siguiente, sin mayores protocolos. Hay fotografías que así lo confirman: una de las cuales aparece justamente en la portada de un libro escrito por Néstor Taboada, en donde él reproduce gran parte de nuestro diálogo. Destacando la afirmación de Allende: “soy un hombre de América”. Es más, publicó en breve en una revista de circulación internacional un extenso artículo refiriéndose a la materia. Más adelante, Salvador Allende hizo también hincapié en lo delicado del tema en la medida que las Fuerzas Armadas pudieren oponerse. Y a esas alturas, manifesté que el problema histórico-político se había producido fundamentalmente porque a cambio de esa salida Bolivia no ofrecería en caso ninguno compensación territorial. Por lo cual, señalé, que ésta podría ser reemplazada por aguas que derivaran de Bolivia hacia Chile. Como por ejemplo, del lago Titicaca o del río Pilcomayo, con gran beneficio para el Norte de nuestro País. Y, le ofrecí al Presidente redactar un Informe o Propuesta sobre esta materia, lo que él de inmediato me encomendó. Y el cual le fue entregado en menos de 48 horas.

En dicho documento, además, pongo énfasis en que debía tratarse de “UN ACUERDO FRATERNO Y PRAGMATICO”. Y, años más tarde estando yo en Bolivia como asesor en la Presidencia de la República, el Presidente Víctor Paz Estenssoro no tan sólo complementó este carácter sino que lo enriqueció, afirmando un hecho, ciertamente, de la más grande importancia: que Chile y Bolivia tenían economías “complementarias”… Expresiones que fueron destacadas en primera página del diario principal de Bolivia, “Presencia”.
Tanto fue el interés del Presidente Allende que, al mismo día siguiente nos
citó junto con el Ministro de Relaciones Exteriores, Clodomiro Almeyda. Y en la ocasión, expresó que deberíamos viajar a Bolivia a hablar con el Presidente Juan José Torres, directamente, él en su calidad de Ministro y yo como Plenipotenciario. Razón por la cual le expresé al Ministro: “Clodomiro, ¿podríamos viajar mañana mismo?”. Me miró y se rió, diciéndome: “Mario, ¿acaso tú no crees en la Revolución del General Torres?” Le contesté: “Si creyera, te diría que viajáramos de inmediato”. Porque yo tenía la convicción de que se produciría una vez más, otro golpe de Estado en Bolivia. Entonces Almeyda me agregó que demoraría algunos días… La Historia confirma que a los pocos días -justamente- un golpe de Estado derribó al Presidente Torres…

Bien es verdad, que Salvador Allende en caso ninguno y por criterio político, anticiparía públicamente esta Resolución de tan grande importancia. Pero, es evidente que el hecho de encomendarnos viajar a La Paz a Clodomiro Almeyda y yo, de lo que se trataba precisamente era de avanzar positivamente en dicho propósito. Lo cual se confirma por la circunstancia de que el Presidente chileno también habló con Velasco Alvarado.

Años más tarde, como es de conocimiento público, otro Presidente de Chile, Augusto Pinochet, adoptó similar posición. Y, como es sabido, se produjo el divulgado “Abrazo de Charaña” con el General Hugo Bánzer Suárez. Dicho “Acuerdo”, sin embargo, fue rechazado por numerosos bolivianos, suspendiéndose por varios años el diálogo.

Cuando asume en Bolivia Víctor Paz Estenssoro, encontrándome en la Paz, fui electo por amplia mayoría como Presidente de “Chile Democrático”. En la ocasión, se encontraba de visita en La Paz la Senadora Julieta Campusano, quien también me dio su apoyo, inclusive firmando el texto del “Acuerdo”, que luego la prensa divulgó. Y fue justamente en ese período, cuando la prensa internacional dio a conocer la noticia de que a propuesta del Almirante Le Main en Chile, se estaría ofreciendo en arriendo o en venta la Isla de Pascua. Hecho que me pareció de la mayor gravedad. Motivo por el cual redacté una declaración pública que le entregué al entonces Presidente del Círculo de Periodistas de Bolivia, años más tarde, Senador Independiente y luego, Ministro de Hidrocarburos de Evo Morales, Andrés Soliz Rada. El era representante de France Press y mi declaración pública apareció publicada íntegramente en el diario “Le Monde”, lo que me comunicó el propio Andrés Soliz. En lo principal, yo sostenía que si eso fuere efectivo, significaría colocar a Chile en el centro mismo de la guerra de las galaxias.

Ello provocó que el Cónsul General de Chile en La Paz, Patricio Rodríguez, me llamara telefónicamente para yo concurrir al Consulado. Donde me manifestó que el Gobierno no veía con buenos ojos esa declaración mía… Por tal motivo y muy molesto, le manifesté que debía llamar de inmediato al propio Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, don Jaime del Valle, para yo hablar con él. Sorprendido ante mi reacción, tuvo sin embargo la gentileza de llamar inmediatamente al Ministro Del Valle, con quien sostuve un prolongado diálogo. En lo esencial, me manifestó que no habría tal arrendamiento ni tal venta. Y, como yo había dicho que se divulgaba esa propuesta pero nada se hacía para tratar con Bolivia el problema de la salida al mar, le pedía autorización para hacerlo. Y tuvo la deferencia de concedérmela: justamente este respaldo viene de encuentro con el manifiesto interés del propio Presidente de Chile, Augusto Pinochet. Y yo de inmediato di a conocer estos hechos en la prensa boliviana y comencé a reunirme con diversas autoridades, básicamente reiterando la propuesta que se hiciera con Salvador Allende.

De todo lo cual, se desprende inobjetablemente que Salvador Allende y Augusto Pinochet -con reconocida experiencia y conocimientos en materia de geopolítica-, coincidían absolutamente en lo esencial. Y es extremamente lamentable, que jamás se recuerde ni enfatice este hecho tan importante. Porque se dieron pasos muy significativos, entre los cuales, se fue de Embajador a Perú a solicitud mía, un ex-profesor en la Universidad de San Marcos de Alan García a la sazón Presidente de Perú, -jefe del Partido de Gobierno, ex-Vicepresidente de la República de Bolivia y Presidente del Senado- Ñuflo Chávez Ortiz. Quien, al poco tiempo me llamó por teléfono de Lima comunicándome que Alan García había dado su anuencia… ¡Desgraciadamente, en ese mismo lapso de tiempo, aquí en Chile el Almirante José Toribio Merino, se oponía “enérgicamente” al referido acuerdo.
Cumple destacar otro hecho no menos importante: el llamado “Conflicto Latente” entre Chile, Bolivia y Perú, reviste una extraordinaria significación. Y está en la base misma de una verdadera integración latinoamericana.

Concluyo, lamentando profundamente que la verdadera historia de América, aún no ha sido escrita o es ignorada…

Mario Osses Quiros