Guatemala: Elecciones del 2015 y remembranzas del proceso electoral 2011

Proceso electoral 2015

El Baile de las Máscaras. No, no se trata de la opera de Giuseppe Verdi, basado en el libreto de Eugéne Scribe, tampoco del poema de Mijaíl Yúrievich Lérmontov( 1814-1841),del poeta romántico ruso, prohibido por la censura zarista, ni de los bailes folklóricos que conmemoran la conquista en las ferias de tradición popular. Lo que podrían tener en común con el título de este texto es su sentido metafórico, la máscara como disfraz, de ocultar la identidad verdadera, asociado a un ritual festivo donde todo está permitido, sean improperios, insultos, coqueterías y falsedades, que tienen un periodo de tiempo establecido- tras el cual todo retorna a la normalidad y el olvido.

Los últimos procesos electorales han respondido plenamente a cómo se expresa la política en tiempos del capital. Todo se vende, todo se compra. Tras las apariencias sonrientes, se esconden verdades ocultas; las cajas de Pandora de los intereses corporativos y espurios. Se expresan mil y un palabras, cancioncitas como parte de una obra teatral, en la cual la audiencia y los actores tienen la certeza, que todo lo dicho, tiene poco que ver con la realidad y la verdad. El deterioro de las prácticas políticas, carentes de ética, de bases filosóficas, o ideológicas, responde a la lógica del capital en su sentido más perverso

El inicio del proceso electoral 2015, se desarrolla sin embargo, en un contexto político de crisis, reacomodos e incertidumbre. El destape de estructuras mafiosas de corrupción enquistadas en el Estado por parte de la CICIG; MP y la Embajada de los EEUU, que derivó en masivas movilizaciones ciudadanas, la renuncia de la Vice-Presidenta y el derrumbe del proyecto político del Partido Patriota, corona finalmente el fin de una gestión gubernamental desastrosa en materia de derechos humanos, transparencia, efectividad de las políticas sociales e impulso de un modelo de acumulación basado en el despojo y lógica entreguista, que agudizó contradicciones estructurales largamente acumuladas.

Pero no se trata solamente de la crisis de una gestión gubernamental, sino una profunda crisis política que atraviesa los tres organismos del Estado, cooptados por los intereses de una clase dominante y capitales mafias que con el afán de preservar sus privilegios, bloquea de manera sistemática cualquier iniciativa que posibilitaría romper el histórico cerca que ha existido para efectuar profundas reformas, que abrirían el cauce hacia un modelo político democrático y económico generador de bienestar, equidad y justicia social.

Hasta el momento, la oferta electoral está dominada por partidos de derecha y extrema derecha con candidatos presidenciales procedentes del empresariado, de la banca y exmilitares cuyas propuestas para el país significarían el continuum de un modelo económico basado en la acumulación por despojo, el entreguismo a empresas transnacionales y privilegios para la clase dominante.