Francisco y la opción por los pobres

El Papa Francisco envió este viernes un mensaje de esperanza, justicia, unidad y reconciliación a los habitantes de Ecuador, Bolivia y Paraguay, países a los que entre el 6 y el 12 de julio próximo realizará una visita pastoral de siete días, la primera que realiza a América Latina por decisión propia.

Si bien el Sumo Pontífice ya estuvo en tierras latinoamericanas, en Brasil entre el 23 y el 28 de julio de 2013 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro, esa visita había sido comprometida por su antecesor, el Papa emérito Benedicto XVI.

Aquella visita pastoral de Francisco a Brasil fue considerada histórica, porque fue su primer viaje al extranjero en el quinto mes de su pontificado y por el nivel de participación en sus actos centrales, estimado para la Vigilia de oración entre 2 millones y 3 millones de personas.

“Falta poco para el viaje. Con este saludo previo quisiera expresar mi cercanía, mi simpatía, mi buena voluntad. Mi deseo es estar con ustedes, compartir sus preocupaciones, manifestarles mi afecto y cercanía y alegrarme con ustedes también”, señaló Francisco en parte de su mensaje difundido por la Conferencia Episcopal de Boliviana.

“En estos días previos a nuestro encuentro, doy gracias a Dios por ustedes, y pido que sean perseverantes en la fe, que tengan el fuego del amor, de la caridad y que se mantengan firmes en la esperanza que nunca defrauda. Les ruego que unan sus oraciones a las mías para que el anuncio del Evangelio llegue a las periferias más alejadas y siga haciendo que los valores del Reino de Dios sean fermento de la tierra también en nuestros días”, aseguró el Vicario de Cristo.

El 13 de marzo de 2013, en la Capilla Sixtina del Vaticano, el cardenal primado argentino Jorge Mario Bergoglio –quien asumiría su pontificado como Francisco- fue electo como el Papa número 266 de la historia y sucesor de Benedicto XVI debido a la renuncia de éste. Su elección fue realizada por el Cónclave, institución creada en 1274 para la elección democrática de los papas por parte de los cardenales de la Iglesia Católica.

Su elección como cabeza de la Iglesia Católica marcó una inflexión en el pensamiento social la Iglesia Católica. Apenas tres días después de su elección y cuando fue consultado por qué había elegido el nombre de Francisco, el Santo Padre respondió: “Francisco es el hombre de la paz. Y así, el nombre ha entrado en mi corazón: Francisco de Asís”.

“Para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la creación (…) ¡Ah, cómo quisiera una Iglesia pobre y para los pobres!”, pronunció entonces el Papa.

Desde que asumió su pontificado, Francisco dejó en claro su opción preferencial por los pobres, por una Iglesia comprometida con los más humildes, porque él mismo es humilde.

El 21 de mayo de 2013, Francisco causó revuelo entre los círculos más conservadores de la propia Iglesia Católica y los círculos financieros mundiales cuando deslegitimó al capitalismo. Ese mensaje moral y social de la Iglesia condenó al capitalismo “como causante de la crisis, que ha enseñado la lógica del provecho a cualquier costo, del dar para obtener, del explotar sin mirar a las personas”.

Y durante su discurso en el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, realizado en El Vaticano entre el 27 y 29 de octubre de 2014, el Papa argentino dijo que “este encuentro nuestro responde a un anhelo muy concreto, algo que cualquier padre, cualquier madre quiere para sus hijos; un anhelo que debería estar al alcance de todos, pero hoy vemos con tristeza cada vez más lejos de la mayoría: tierra, techo y trabajo”.

“Digamos juntos desde el corazón: ¡Ninguna familia sin vivienda! ¡Ningún campesino sin tierra! ¡Ningún trabajador sin derechos! ¡Ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo!”, exhortó Jorge Bergoglio.

Así piensa Francisco, el Vicario de Cristo, el primer Papa latinoamericano, al que millones de bolivianos esperamos con los brazos abiertos.