SurAmericaPress

Imprimir

No es injusto que Bolivia demande volver al mar

Andrés Solíz Rada :: 16.07.15

Durante su viaje de retorno al Vaticano, el papa Francisco aseguró que “no es injusto” que Bolivia se plantee volver al mar y que una mediación papal sería el “último paso” para encontrar una solución negociada a la demanda boliviana, pero siempre y cuando ambos países estén de acuerdo.

“Siempre hay una base de justicia cuando hay cambio de límites territoriales y sobre todo después de una guerra. Entonces, hay una revisión continua, una revisión de eso. Yo diría que no es injusto plantearse una cosa de ese tipo, ese anhelo”, señaló el Pontífice
Esas palabras fueron expresadas por el papa Francisco durante la rueda de prensa que ofreció a los periodistas que lo acompañaban a bordo del avión de Alitalia, luego de visitar –entre el 6 y el 12 de julio- Ecuador, Bolivia y Paraguay, en su segundo periplo por tierras latinoamericanas, el primero por decisión propia.
De acuerdo con reportes periodísticos, el Santo Padre contó que en 1961, cuando estudiaba Filosofía, durante una clase con un profesor que había llegado de Bolivia vio un documental llamado Diez estrellas, en el que mostraron nueve departamentos y al final un décimo en el que sólo se veía el mar, sin ninguna palabra.
“Eso me quedó grabado, se ve que hay un anhelo, después de una guerra de ese tipo surgen las pérdidas y creo que es importante primero el diálogo, la sana negociación. En este momento el diálogo está detenido, obviamente por ese recurso (que presentó Bolivia contra Chile) ante La Haya”, explicó Francisco.
Consultado sobre si él estaría dispuesto a mediar entre Chile y Bolivia en el conflicto marítimo, el Papa consideró la posible mediación “como algo muy delicado” y que sería “como el último paso”, siempre y cuando ambos países estén de acuerdo.
Puso de ejemplo la intervención del Vaticano para evitar una guerra entre Argentina y Chile, con “San Juan Pablo II interesándose”, pero aclaró que en aquella ocasión ambos países estaban de acuerdo.
En 1977, Argentina y Chile estuvieron al borde de una guerra por las posesiones de islas e islotes ubicadas dentro y al sur del canal Beagle, y al este del meridiano del cabo de Hornos y sus espacios marítimos adyacentes.
El conflicto llegó a su punto culminante el 22 de diciembre de 1978 cuando las Fuerzas Armadas de Argentina se dispusieron a ocupar las islas en disputa, pero la intervención de Juan Pablo II evitó la guerra y condujo una mediación que llevó a la firma del Tratado de Paz y Amistad el 29 de noviembre de 1984.
En el caso boliviano, el 14 de febrero de 1879, Chile precipitó la Guerra del Pacífico al invadir el departamento del Litoral y tras ese conflicto bélico, en el que también participó Perú como aliado de Bolivia, el país perdió 120.000 kilómetros cuadrados de territorio y 400 kilómetros de costa. En 1904, ambas naciones firmaron el Tratado de Paz, por el que el país trasandino consolidó bajo su soberanía los territorios usurpados.
Desde entonces, Chile se comprometió en varios momentos históricos a devolver a Bolivia una salida soberana al mar, pero todos los procesos de diálogo fracasaron por la sistemática política dilatoria que asumió la diplomacia chilena.
Esa conducta dilatoria, el incumplimiento de acuerdos y la inobservancia chilena del Tratado de 1904 obligaron al gobierno boliviano a demandar a Chile ante la Corte Internacional de Justicia el 24 de abril de 2013, para que ese alto tribunal le obligue a negociar una salida soberana al mar en base a los derechos expectaticios adquiridos por Bolivia y generados por las promesas incumplidas por La Moneda.
Por eso adquiere enorme trascendencia que el papa Francisco haya asumido que la demanda boliviana de reintegración marítima “no es injusta”, porque prueba la existencia de un problema irresuelto entre los dos países y su llamado al diálogo es un pedido para buscar una solución negociada y pacífica para que Bolivia retorne al mar.
En ese contexto, que Chile haya recibido la posición papal con cautela y como respuesta planteara el inmediato restablecimiento de las relaciones diplomáticas, refleja que su férrea posición de que “no hay asuntos pendientes con Bolivia” se agrieta ante el creciente pedido internacional para que repare una injusticia histórica cometida con Bolivia.


http://suramericapress.com :: Versión para imprimir