Latinoamérica se prepara para enfrentar la crisis

La crisis financiera en Estados Unidos y Europa no ha tenido impacto inmediato en Latinoamérica, todavía no aparecen bancos quebrados, aunque a mediano plazo sufrirá los recortes de sus exportaciones y fuga de capitales, estiman los expertos. Los países más afectados serán aquellos que tienen su mayor comercio con Estados Unidos y aquellos que dependen en gran medida del envio de remesas de sus emigrantes.

Las bolsas de valores de las principales economías latinoamericanas cayeron al unísono de las europeas y norteamericana, en algunos casos como en Brasil y México, de manera más pronunciada debido al peso de las sucursales transnacionales en sus economías.
Aunque la crisis no ha tenido consecuencias inmediatas -la quiebra de bancos e instituciones financieras- en algunos países ya comienza afectarse el empleo por una caída del consumo mundial. Por ejemplo en Uruguay los frigoríficos están enviado personal al seguro de paro ante la retracción de las compras de carne por Rusia y la industria automotriz en Sudamérica se estanca.
La segura retracción del comercio internacional impactará en otros sectores de las economías de exportación de los países en desarrollo y ellos afectará la recaudación de los Estados y provocará una disminución de los recursos destinados a combatir la pobreza.
El primer impacto en Latinoamérica fue el aumento de precio de la divisa norteamericana y la caída de los precios de algunos productos de exportación, como el petróleo y la soja.
El precio del dólar subió en todo el mundo debido a que ante la caída de las acciones, la gente prefirió volcar sus ahorros a comprar divisas, o por salida de capitales de diversos mercados (operación que se hace mayoritariamente en divisas norteamericanas), o para pagar compromisos (ya que no hay crédito). Los expertos prevén que esta suba cederá en el futuro.
La baja de precios de las materias primas está motivada por una reducción de las compras de los países industrializados que están suspendiendo compras por la crisis financiera y esperan por la renovación de los créditos para las importaciones.
Los productores argentinos, que vivían una época dorada por la suba del precio de la soja, enfrentan ahora una pronunciada baja de ese producto, hasta ahora la “reina” de las ventas al exterior. En pocos días la tonelada de soja bajó hasta un 45% de su valor en el mercado internacional. A principios de julio la soja se cotizaba a 600 dólares la tonelada, y el pasado fin de semana llegó a apenas 334 dólares.
Las sucursales de empresas internacionales que reducirán sus producciones, limitarán la fuente de trabajos en esos países. La industria automotriz ya está paralizando proyecto de inversión en Latinoamérica y es probable que reduzca su plantilla de trabajadores en Argentina, Brasil y México. En Argentina, General Motors, Peugeot y varias autopartistas anunciaron la suspensión de turnos.
“El mercado interno está frenando la demanda y, para 2009, ya calculamos una baja del 30% en las exportaciones. Estados Unidos nos iba a comprar 1,2 millones de unidades y ahora comprará 800.000 o a lo sumo 900.000″, declaró Daniel Benevenuti, presidente de la filial de la fabricante de neumáticos Bridgestone Firestone en Argentina.
En Uruguay, el frigorífico Florida, envió a 220 de sus 300 trabajadores al seguro de paro, tras el anuncio de Rusia, comprador del 80 por ciento de su producción, de una suspensión de compras hasta tanto no se despeje el panorama internacional tras la crisis financiera.
En México la cadena de tiendas Comercial Mexicana, una de las más importantes del país, decidió acogerse a la ley de quiebras por una deuda de 2 mil millones de dólares, y sumado a una ola especulativa, el peso cayó en picada frente al dólar.
El gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, admitió que el efecto de la crisis financiera en las economías emergentes está resultando más significativo de lo anticipado. Dijo que que el impacto de la turbulencia ha tomado por sorpresa a muchos países, incluyendo México.
“Tres semanas atrás no sentíamos ningún contagio a través de los canales financieros, pero el contagio financiero se siente ya”, expuso Ortiz durante la conferencia anual del Instituto Internacional de Finanzas. “Conforme hablamos, la falta de crédito en los mercados emergentes, particularmente en Centroamérica, Europa del Este, y ahora en Latinoamérica, está teniendo un serio impacto”, dijo.
Al mismo tiempo, el Instituto Internacional de Finanzas (IIF por su sigla en inglés), admitió que los flujos privados de capital a los mercados emergentes cayeron fuertemente. La entidad prevé que los flujos de capital hacia economías emergentes bajen de los 620.000 millones de dólares de este año a 560.000 millones en 2009, , lo que refleja “una desaceleración sustancial de la economía mundial”.
Mientras, el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, dijo que espera una desaceleración moderada de la economía de su país, de entre 4% y 4,5%, a causa de la crisis financiera global.
Mantega sostuvo que Brasil está en condiciones de enfrentar una crisis como la actual y de sustituir el mercado externo por uno interno más vigoroso.
“El mundo asiste incrédulo mientras la crisis actual revela debilidades y errores graves en la política de países que eran tenidos como modelos, países que eran presentados como referencias de buen gobierno”, criticó Mantega ante el Comité Monetario y Financiero Internacional, el principal órgano directivo del FMI.
Este lunes el Banco Central de Brasil anunció un plan de auxilio al sistema bancario mediante el cual liberará 50.000 millones de dólares para garantizar liquidez. El anuncio fue acompañado por una suba muy fuerte del Bovespa y una importante baja del dólar.
Según el Banco Central de Brasil, esa liberación de recursos se hará de acuerdo a las necesidades de liquidez del mercado. Esta política ya fue implementada en dos oportunidades los últimos diez días, aunque no tuvo resultados visibles. A su vez, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Latinoamericano de Reservas, anunciaron este lunes que pondrán a disposición de los gobiernos de esa región 10 mil 700 millones de dólares para combatir la crisis financiera.
Algunos gobiernos latinoamericanos se preparan para enfrentar la crisis con inversión estatal en infraestructura y sosteniendo los planes de asistencia a los sectores más necesitados, como forma de apuntalar el mercado interno ante del descenso de las ventas al exterior.
Desde Venezuela, quizás el país más blindado a la crisis porque hace tiempo retiró sus reservas de la banca norteamericana, se promovió una reunión de economistas regionales para analizar la crisis y proponer medidas. Dos de las iniciativas impulsadas por el presidente Hugo Chávez desde hace ya más de dos años, fueron destacadas por los economistas para enfrentar la consecuencia de la crisis en la región: los bancos de desarrollo del Sur y del Alba, y promover controles más estrictos a los bancos.