Alemania en recesión técnica; Estados Unidos va hacia la bancarrota

La crisis llega a China, la OCDE anticipa recesión total en 2009.

Alemania, primera economía de la zona euro, entró en recesión técnica al registrar una disminución de su Producto Interno Bruto (PIB) durante dos trimestres consecutivos, según un comunicado oficial publicado el jueves por la Oficina Federal de Estadísticas (Destatis).

En el tercer trimestre, el PIB disminuyó 0,5% respecto al anterior, anunció la oficina según una estimación provisional.

La situación es claramente peor a la que preveían los economistas citados por la agencia Dow Jones Newswire, que apostaban por una disminución del 0,1%.

El miércoles, mientras el que el consejo de ministros aprobaba un paquete de 15 medidas para sostener la economía, los “cinco sabios”, un grupo de economistas de alto nivel y consejeros del gobierno, emitían críticas al respecto.

Líder mundial de la exportación, Alemania está tremendamente debilitada por la actividad a la baja de sus principales mercados y el descenso de los niveles de consumo.

Según los economistas, habría que lanzar lo antes posible un plan de inversiones públicas, principalmente en las infraestructuras de transportes y en educación, aunque eso implique aumentar la deuda pública.

Ese pronóstico cobra mayor cuerpo en el terreno financiero que sumergida en un vaivén de incertidumbre económica, pese a los buenos propósitos de algunos gobernantes europeos, estos estan siendo arrastrados hacia un abismo: recesión total!.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) vaticinó en ese sentido una recesión del 0,3 por ciento en los países desarrollados en 2009, con un retroceso mayor de Estados Unidos, según un analisis elaborado por la agencia cubana de noticias Prensa Latina.

“En un informe difundido este jueves en París, la OCDE, que agrupa a las 30 economías más ricas del mundo, admitió que se avizora un panorama bastante negativo el próximo año, con una contracción generalizada”, subraya esa fuente.

Según la entidad, Estados Unidos sufrirá la marcha atrás del 0,9 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) antes de comenzar a recuperarse en 2010, Japón lo haría en 0,1 por ciento y la zona euro en 0,5 por ciento.

Se trata de un giro muy negativo en el pronóstico de la OCDE con respecto a su informe de junio pasado, en el cual había previsto un crecimiento del 1,7 por ciento, al tiempo que daba por concluida la peor parte de la crisis financiera internacional.

De todos modos, dibujó un horizonte más optimista en 2010 en el cual supuestamente se dará un incremento del 1,5 por ciento para el conjunto de los 30 integrantes del grupo, con subidas del 1,6 por ciento (EE.UU.) y del 1,2 del Eurogrupo.

Quiebra de empresas

Respecto al desempleo, la OCDE adelantó que pasará de 5,9 por ciento en 2008 para toda la organización, a un 6,9 por ciento en 2009 y 7,2 en 2010. Aumentará drásticamente en la zona euro, con 8,6 por ciento el próximo año y nueve por ciento en 2010.

En Estados Unidos se espera una desocupación de 7,3 y 7,5 en 2009 y 2010, respectivamente, mientras en Japón será de 4,4 en esos dos años subsiguientes.

Dentro de este concierto, el PIB de Alemania se redujo un 0,5 por ciento en el tercer trimestre, lo que supone la primera recesión técnica de la principal economía de Europa en cinco años, según datos publicados hoy por la Oficina Federal de Estadística.

Estados Unidos hacia la bancarrota

La firma American Express, la mayor empresa de medios de pago de Estados Unidos y de tarjetas de créditos, se acogió a los planes de rescate del gobierno estadounidense, al igual que otras instituciones de este país, sumido en la mayor crisis financiera de los últimos 100 años.

American Express (AmEx) se convirtió en banco comercial para acogerse a ayudas de la Reserva Federal (FED) o Banco Central, al igual que hicieron en septiembre las grandes entidades de inversión Goldman Sachs y Morgan Stanley, entre otros.

La FED permite a los bancos comerciales utilizar la deuda de sus clientes, incluida la de las tarjetas de crédito, como garantía colateral para los préstamos que ofrece con descuento a una tasa del 1,25 por ciento.

Esta empresa se suma al reparto de dinero que la administración de George W. Bush despliega como despedida de su mandato a todos los ejecutores del
neoliberalismo financiero que durante 30 años se enriquecieron con el dinero de los contribuyentes.

El Departamento del Tesoro emitió ayer una notificación -por disposición del presidente norteamericano-, que establece un cambio en la política impositiva, mediante el cual se le rebajan a los bancos 140 mil millones de dólares.

Según el diario The Washington Post, cuando algunos legisladores se dieron cuenta del asunto, se enfurecieron y plantearon en el Congreso que la medida era ilegal, pero se abstuvieron de expresarlo en público para no afectar a las fusiones bancarias, beneficiadas por esta resolución.

Los bancos que recibieron 250 mil millones de dólares hace tres semanas, de los 700 mil millones aprobados por el Congreso, con el propósito de que reanuden los créditos al público y a las empresas, siguen usando el dinero para aumentar sus reservas, mejorar sus déficit, pagar dividendos a sus accionistas y bonos multimillonarios a sus ejecutivos.

Según los expertos, el sector empresarial de la economía real que comenzó a declararse en quiebra durante los últimos resultados trimestrales, se frota las manos para recibir su aguinaldo de fin de año.

Pero todo ese dinero solo puede provenir de tres fuentes fundamentales: aumento del gasto fiscal, préstamos del exterior y la extraordinaria -y aparentemente ilimitada- emisión de moneda, que llevó la deuda pública de Estados Unidos a superar el techo de los 10,3 billones de dólares.

Si se suman los históricos gatos militares ya incrementados y aprobados, la deuda personal que representan el 133 por ciento de los ingresos disponibles y la deuda empresarial del país, más su ahorro negativo, no sería aventurado pronosticar que Estados Unidos va hacia la bancarrota.

China también

De otro lado, la crisis financiera global originada en Estados Unidos ha tenido en China un efecto peor de lo esperado, según el director de la Oficina Nacional de Estadísticas, Ma Jiantang.

Citado por el diario China Daily, Ma dijo que esta valoración corresponde al primer ministro chino, Wen Jiabao, en un análisis de la situación.

Aunque todavía las consecuencias de lo que se califica como tsunami financiero no son evidentes en las últimas cifras de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) o del comercio exterior, los economistas ya ven síntomas alarmantes.

Estados Unidos y la Unión Europea son los principales socios comerciales del gigante asiático y cualquier disminución de la demanda en esos países y zonas influirá negativamente en China tarde o temprano, consideran los expertos.

De todas maneras, el gobierno chino ha apurado un paquete de estímulo económico de casi 600 mil millones de dólares, con el fin de resistir el impacto y lograr un crecimiento anual promedio del nueve por ciento en 2009 y 2010.

En 2007 el PIB de China experimentó un alza del 11,5 por ciento, para culminar un largo período de espectacular desarrollo, que arrojó un aumento evidente del nivel de vida del pueblo chino.

Las autoridades estiman que con una recesión mundial al doblar de la esquina, su mejor contribución a la estabilidad en el sureste asiático, la región y el resto del mundo radica en mantener su crecimiento y aumentar la demanda interna.

Los expertos indican que las inversiones extranjeras directas en la economía china, aunque subieron en octubre pero a un ritmo menor, apuntan ya hacia un declive, de acuerdo con cifras dadas a conocer por el Ministerio de Comercio.

En el primer semestre las inversiones extranjeras crecieron en 45,6 por ciento, pero la baja en el segundo semestre ya disminuyó ese indicador al 35,6 por ciento en los primeros 10 meses de 2008.

Aunque no se brindó la cifra oficial para octubre, trascendió que fue de seis mil 720 millones de dólares, ligeramente inferior al monto del mismo mes del año anterior.

El gobierno quiere contrarrestar los efectos mediante la inversión multimillonaria en obras de infraestructura, viviendas de bajo costo, reconstrucción de daños de los desastres naturales y otras.

También decidió ayudar a las ventas en el exterior mediante la rebaja de impuestos a la exportación de unos tres mil 770 productos, sobre todo a los que exigen mucha fuerza de trabajo y los de los sectores mecánico y eléctrico.

La ONU a su vez ha advertido también que estas previsiones, incluso, podrían caer drásticamente e inclusive llegar a una situación que no podría ser compensada con todo el esfuerzo que se efectúa para garantizar las economías crecientes de Japón y Europa occidental.