Ahora, levantar el bloqueo de Cuba

Niko Schvarz    15.Ago.2015    Opinión

Faltan muy pocos días para que se concrete el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba. El próximo viernes 14 de agosto se hará presente en La Habana el secretario de Estado John Kerry, en su primer viaje a la isla, para instalar la sede diplomática de los Estados Unidos con rango de embajada.

Es la actitud recíproca de lo que sucedió en Washington el pasado 20 de julio, cuando el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla inauguró la embajada cubana, que ya está funcionando en el viejo edificio cercano a la Casa Blanca que albergaba desde el año 1916 la Legación de la República de Cuba. De esta manera, el viernes 14 culminará un aspecto fundamental de los acuerdos alcanzados entre los presidentes Barack Obama y Raúl Castro en sus diálogos iniciados el 17 de diciembre del pasado año 2014, lo que fue refrendado, con el apoyo de toda la América Latina y caribeña, en la VII Cumbre de Panamá de abril pasado, en la cual participó Tabaré Vázquez por Uruguay. Ahora, el gran tema que sigue pendiente es levantar el bloqueo comercial, económico y financiero que mantiene Estados Unidos contra Cuba desde 1962, 53 años atrás.

Este tema fue planteado en forma categórica por el canciller cubano Rodríguez Parrilla en la conferencia de prensa conjunta con su homólogo John Kerry en el Departamento de Estado, luego de izada la bandera cubana en su representación diplomática. Señaló que “eliminar el bloqueo es esencial para avanzar”, recordando los ingentes perjuicios que el mismo causa a la isla desde hace más de medio siglo. Sobre este aspecto se registró una respuesta positiva de Kerry, quien expresó que era deseo del gobierno de Obama levantar el embargo, expresando su esperanza de que ello ocurriera “pronto”.
Al respecto, el gobierno de Obama debe vencer la oposición tenaz de los republicanos en el Congreso, donde detentan la mayoría, y en particular del ultraderechista sector del Tea Party y de los representantes cubano-americanos de esa tendencia regresiva. El gobierno cubano ha planteado que Obama ponga en juego sus facultades ejecutivas para zanjar la cuestión en interés de ambos pueblos. Ya se han dado pasos en esa materia. Por decisión del presidente Obama, Cuba fue retirada de la lista de la lista de estados “patrocinadores del terrorismo” (en la que fue colocada por una verdadera aberración) . Al mismo tiempo, se vienen intensificando ostensiblemente los viajes entre Cuba y Estados Unidos, así como el reencuentro de familiares cubanos residentes a uno y otro lado del estrecho de la Florida, eliminándose muchas trabas y requisitos. Ello sin duda se incrementará aún más con la plena normalización de las relaciones diplomáticas bilaterales.

Al confirmar su decisión de viajar a La Habana el viernes 14 para reabrir la embajada de su país, John Kerry agradeció “a nuestros amigos del continente que nos instaron muchas veces, durante décadas, a que normalizásemos las relaciones y ahora han acogido con beneplácito la decisión de hacerlo” e introdujo este concepto fundamental: “Nada hay más inútil que vivir en el pasado”. Aseguró que el presidente Obama y él creen que “podemos satisfacer las necesidades de nuestro pueblo con políticas para mejorar el futuro. Después de todo, no hay nada que perder y mucho para ganar. Alentando los viajes entre nuestros respectivos países, el intercambio de información, de ideas, la reanudación del comercio y también la remoción de los obstáculos que han dificultado que las familias se visitasen”. Dijo que este cambio no será inmediato, que habrá momentos de alegría y también de frustración, que se requerirá mucha paciencia y, por lo tanto “debemos comenzar ya este viaje, porque es un viaje que debimos haber comenzado hace mucho tiempo. Con la apertura de nuestras embajadas y la visita del canciller (cubano a Washington) estamos dando un paso histórico en la dirección correcta”.

Y será tanto más así a partir del 14 de agosto, sin duda. La nueva perspectiva está abierta de par en par. Al punto de que en la mencionada conferencia de prensa conjunta en Washington, Kerry expresó que era intención del presidente Obama poner fin al bloqueo, y que “el presidente ha llamado al Congreso a que se retire el embargo”. Añadió: “Esperaríamos que en el momento más apropiado se retire este bloqueo y que se puedan construir mayores cimientos para estas relaciones”.

Lo expresó con la misma claridad con que rechazó que Estados Unidos tuviera la intención de abandonar la base aeronaval de Guantánamo. Dijo que ese tema no formaba parte de la discusión. Es el otro gran tema que queda pendiente, ya que Estados Unidos ocupa ese territorio de manera ilegal desde comienzos del siglo pasado, y lo ha transformado en un centro de torturas, como bien sabemos los uruguayos, que recibimos en nuestro país a víctimas de esas prácticas represivas en máximo grado.

Hillary Clinton y el New York Times contra el bloqueo
El reclamo de poner fin al bloqueo contra Cuba se ha extendido en todo el mundo, cuenta con un amplísimo respaldo internacional y es ampliamente mayoritario en el sentimiento de la gran mayoría de los estadounidenses.
Una expresión categórica de esa convicción la dan las recientes declaraciones de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, que será candidata del Partido Demócrata a las próximas elecciones presidenciales del año 2016. Lo dijo en declaraciones formuladas precisamente ante el Congreso de su país, que tiene en sus manos la decisión de levantar el bloqueo. La esposa del ex presidente Bill Clinton señaló que “hay que aprovechar la oportunidad que se presenta con la normalización de las relaciones con Cuba iniciadas en diciembre pasado, porque negarse a ello sería apostar a una política que ha fracasado”. A su juicio, “tenemos que decidir entre interactuar y el bloqueo, entre apostar por una manera fresca de pensar o seguir con la dinámica de la guerra fría”. En términos análogos, el propio presidente Obama declaró que “no tenemos que estar atrapados por el pasado; si algo no funciona, lo cambiamos y seguimos adelante”.

En otra intervención, esta vez en la Universidad Internacional de la Florida, un estado particularmente sensible a esta temática, Hillary Clinton declaró: “Hemos llegado a un momento decisivo. El pueblo cubano ha esperado lo suficiente para un cambio, el bloqueo tiene que acabarse de una vez y deberíamos reemplazarlo por una estrategia más interesante”, tomando en cuenta que una gran mayoría de los estadounidenses “quiere una mejor relación con Cuba”. Obviamente este tema integrará en lugar preferencial su programa para la elección presidencial en los Estados Unidos el año próximo.
A todo esto, ha alcanzado una gran repercusión un editorial del influyente rotativo The New York Times sobre este tema candente. Mejor dicho, se trata de una serie de editoriales, que reiteran conceptos fundamentales desde diversos puntos de vista y que confluyen en la necesidad imperiosa de levantar el bloqueo a Cuba. Estos editoriales reflejan de alguna manera una opinión predominante en el país, y a la vez la consolida y extiende al conjunto de la población.

El último de estos editoriales es del lunes pasado, fecha 3 de agosto, y solicita al Congreso que ayude a poner fin al bloqueo de Estados Unidos a Cuba tras el restablecimiento de las relaciones diplomáticas mutuas. “Un número significativo de estadounidenses y la inmensa mayoría de los cubanos quieren el fin del embargo. Ha llegado la hora de que el Congreso se comprometa con la piedra angular de la política exterior estadounidense hacia Cuba”, expresa la nota. The New York Times recuerda que Cuba sigue haciendo frente a algunas de las sanciones más duras de Estados Unidos. “Es el único país del mundo que los ciudadanos estadounidenses tienen prohibido visitar como turistas”, lamenta el periódico, que se hace eco de las quejas de los empresarios del sector. El diario destaca asimismo que un número creciente de legisladores están formulando proyectos de ley para derogar el bloqueo en la Cámara de Representantes y nuevas enmiendas en el Senado para permitir los viajes a la isla. Menciona asimismo una reciente encuesta del Pew Research Center, según la cual el 72% de los estadounidenses apoya poner fin al bloqueo, e incluso que un 55% de los estadounidenses que se declaran conservadores republicanos también apoyan esta posición.

El periódico asegura asimismo que las críticas al deshielo entre Washington y La Habana formuladas por dos aspirantes a la candidatura republicana, Jeb Bush y Marco Rubio, pueden costarle votos entre la comunidad latina en las próximas elecciones. El periódico recuerda también las declaraciones de Hillary Clinton en el sentido de poner fin al bloqueo, y concluye con esta afirmación: “Durante décadas los presidentes y legisladores estadounidenses han endurecido y en ocasiones aflojado el embargo. Pero esas leyes y regulaciones para intentar provocar un cambio en el régimen han fallado y siguen congeladas en el tiempo”.

En realidad, como decíamos, este último editorial del New York Times es una reiteración amplificada de una serie de cinco editoriales publicados en octubre de 2014, en los cuales calificó el embargo como “insensato”. Los cinco editoriales, que vieron la luz semana a semana, son los siguientes: “Tiempo de acabar el embargo de Cuba”, 11 de octubre de 2014, “La impresionante contribución de Cuba en la lucha contra el ébola”, 19 de octubre de 2014; “Los cambios electorales respecto a Cuba”, 25 de octubre de 2014; “Un canje de presos con Cuba”, 2 de noviembre de 2014; y “En Cuba: desventuras al intentar derrocar a un régimen”, 2 de noviembre de 2014.

En el primero de ellos se dice: “Por primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública estadounidense y una serie de reformas en Cuba, han hecho que sea políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un embargo insensato”. Más adelante: “Obama debe aprovechar la oportunidad para darle fin a una larga era de enemistad y a ayudar a un pueblo que ha sufrido enormemente desde que Washington cortó relaciones diplomáticas en 1961, dos años después de que Fidel Castro llegó al poder”. Luego señalaba que como primer paso la Casa Blanca debía retirar a Cuba de la lista de estados “patrocinadores del terrorismo” (lo que ya ocurrió); y destacaba el papel positivo que estaba desempeñando Cuba en el diálogo de paz entre el gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC-EP. Hacía luego un recuento de las sanciones impuestas a Cuba por parte de EEUU desde 1961, y concluía que “el embargo ha sido un fracaso”. Revelaba que ya en esa época las encuestas indicaban que el 52% de los norteamericanos de origen cubano en Miami pensaban que el embargo debía terminar, y que una amplia mayoría deseaba que ambos países volvieran a tener relaciones diplomáticas, posición compartida por el electorado norteamericano en general. Recordaba asimismo que la administración Obama había adoptado medidas que flexibilizan el embargo (autorización de viajes, aumento de las remesas, etc.) Decía también en aquella época que una relación más saludable podría ayudar a resolver el caso de Alan Gross, detenido desde hacía cinco años en la isla (lo que ya sucedió y tuvo la contrapartida de la liberación de los antiterroristas cubanos detenidos en EEUU). Anticipaba también que este proceso se podría acelerar en el curso de la VII Cumbre de las Américas a efectuarse en Panamá en abril de 2015, y formulaba el anhelo de que Obama participara en la misma.

Todos estos vaticinios formulados por The New Times se cumplieron efectivamente. En la mencionada Cumbre se produjo un nuevo encuentro entre Obama y Raúl Castro, que permitió profundizar los acuerdos primarios alcanzados en diciembre 2014. Ahora existen perspectivas francamente positivas en estas vísperas de los acontecimientos del próximo viernes 14, esta vez en La Habana. Será sin duda un paso adelante muy significativo, que permitirá abordar sobre nuevas bases los importantes problemas pendientes, en torno a los cuales Cuba seguirá defendiendo de manera ahincada sus intereses legítimos y su soberanía nacional.

nikomar@adinet.com.uy
Publicación Barómetro