Almagro reconoce que operó políticamente en el golpe a Evo en 2019

En un libro titulado Luis Almagro no pide perdón de los periodistas Gonzalo Ferreira y Martín Natalevich, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) admitió haber operado políticamente para concretar el golpe de Estado contra Evo Morales en noviembre de 2019.

En un adelanto antes de ser publicado el libro, reseñado por la diaria, dice:

“‘En la caída de Evo Morales, después de 14 años al frente del gobierno de Bolivia (2006-2019), hubo una responsabilidad mayúscula de Luis Almagro, que lo admite sin ruborizarse y hasta se enorgullece de haber podido contribuir a cortar con un proceso de reelección que sobrepasaba el marco legal’. Así comienza el capítulo ‘El presidente de la OEA’, en el que Almagro cuenta sin ningún reparo cuál fue su estrategia y su rol en la salida del gobierno de Morales”.

La reseña del medio uruguayo profundiza en el rol de Almagro en el golpe boliviano:

“Los autores muestran que el rol de Almagro en la salida de Morales formó parte de una estrategia premeditada, que arrancó en 2017. Ese año, tras el rechazo de los bolivianos en el referéndum para reformar la Constitución para que Morales pudiese ser reelecto, Almagro le pidió al presidente de Bolivia que acatara el resultado. Al año siguiente, Almagro cuestionó el fallo del Tribunal Constitucional de Bolivia que daba luz verde a Morales para presentarse como candidato. Sin embargo, en 2019, Almagro viajó a Bolivia y respaldó la candidatura de Morales y dijo que era ‘discriminatorio’ no aceptar la posibilidad de que pudiera presentarse como candidato”.

En un fragmento de la entrevista de los periodistas a Almagro, este alega que la OEA debía estar en las elecciones presidenciales de 2019 en Bolivia, para asegurar que Morales no volviera a ganar: “Entonces si no estábamos, esto iba a estar muy complicado, muy complicado. Había que estar y la manera de estar era asumir determinadas responsabilidades y retos políticos. Y lo hice”.

En Twitter, el funcionario principal de la OEA dijo que no admitió nada de esto, aunque siempre se yergue en un mar de contradicciones con su sesgo político por delante: