Golpe de Estado

Bolivia, Golpe de Estado, Dictadura cristiana y genocidio en ciernes

Las matanzas premeditas y libres de responsabilidad (caso Cochabamba, La Paz) de indígenas movilizados en resistencia contra el Golpe de Estado y en defensa del Estado Plurinacional, evidencian que en Bolivia se vislumbra un genocidio en ciernes. Guatemala lo sufrió a finales del pasado siglo. Hoy, aún lloramos. Como humanidad, aún estamos a tiempo para evitar el lamento boliviano de mañana.

Ante la violenta interrupción del gobierno constitucional de Bolivia, y que en una semana de gobierno de facto ya masacró más de 30 indígenas en resistencia, centenares de heridos y número desconocido de detenidos, aún existen seres humanos que niegan que en Bolivia se haya consumado un Golpe de Estado. En todos los idiomas, Golpe de Estado significa: “interrupción violenta de un gobierno constitucionalmente constituido”. Es decir, quitar a un gobierno democrático constitucional, sea mediante amenazas, violencia física o asesinato. En Bolivia, actores internos (cívico-cristiano-militar), financiados por actores externos (gobierno de los EEUU), mediante amenazas incluso al Presidente del Estado (40 mil dólares pusieron de recompensa para quien les entregase a Evo Morales), secuestro/torturas de funcionarios públicos, destrucción y tortura de periodistas afines a las organizaciones indígenas, destrucción de bienes públicos… obligaron a Evo Morales a elegir entre su vida o su renuncia. Morales renunció para preservar la “tranquilidad social boliviana” que había construido en casi 14 años de gobierno. Luego de la ruptura violenta del gobierno constitucional, en Bolivia se instauró una Dictadura letal cívico-cristiano-militar, que en cuestión de horas, devolvió a Bolivia, a las épocas más oscuras de la “venganza racial y religiosa”. La autoproclamada Presidenta Añez, respaldada por la Biblia, Cristo y Donald Trump, desata una de las iras religiosa raciales fundamentalistas más sanguinarios contra todo lo que “aparente y respire” a indígena en resistencia. No sólo masacran colectivos indígenas, sino que por Decreto liberó de responsabilidad penal a todo militar que asesine a indígenas. Al parecer, la consigna es: “Mata más indios y sé más patriota y cristiano”.

Esta Dictadura legitimada en la Biblia y en el Cristo blanco, por Decreto transfirió 5 millones de dólares de presupuesto extra para que los militares compren armamento y municipios para disparar a mansalva contra los “enemigos internos del Estado”, los indígenas. De esta manera, no únicamente buscan escarmentar a los “indios” insubordinados en resistencia, sino restaurar la República criolla simbólicamente superada por el proyecto de Estado Plurinacional en el último decenio. Expulsa del país a todo periodista o comunicador extranjero que se atreva a transmitir en vivo las acciones de resistencia indígena y las masacres. Cerró todos los medios de comunicación del Estado Plurinacional. Persigue y asesina a los comunicadores comunitarios, incluso en el acto de transmisión en vivo. La autoproclamada Dictadura cristiana, ahora, prepara el “terreno de operaciones mediáticas” para cerrar el Órgano Legislativo (controlado por el partido político del gobierno derrocado), y así anular vía Decreto los resultados de las recientes elecciones generales (donde salió ganador Morales por encima de 10% con relación a su contrincante inmediato). Colocar, también vía Decreto a sus nuevos vocales de Organismo Electoral. Y, sobre todo, llamar a nuevas elecciones generales, vía Decreto, eliminando legalmente al Movimiento Al Socialismo (MAS). “El indio insubordinado nunca más debe gobernar”, al parecer es la consigna. El objetivo es aniquilar políticamente al sujeto sociopolítico indígena, y así evitar cualquier posibilidad de retomar el poder político y afianzar el Estado Plurinacional. Detrás de este objetivo está la entrega de las reservas de litio, gas y agua dulce a las corporaciones transnacionales, al igual que las decenas de empresas públicas creadas en los últimos 14 años del gobierno de Morales.

Los pueblos indígenas y sectores sociales históricamente excluidos saben por experiencia que la nacionalización de las reservas de gas y petróleo fueron los vehículos que convirtieron a Bolivia en el “país exitoso y modelo socio económico” en plena crisis mundial. Saben que la reprivatización de estos bienes los convertirá nuevamente en el país pordiosero. Los pueblos indígenas y campesinos saben que uno de los últimos vehículos que sacará por completo a Bolivia del empobrecimiento es el aprovechamiento/industrialización de las reservas de litio (principal reserva mundial en Bolivia). Por eso están dispuestos a evitar, incluso con el sacrificio de sus cuerpos, cualquier intento de privatización del litio y de las reservas de agua. Pero también es evidente que los agentes principales del sistema-mundo-capitalista están desesperados por apropiarse y controlar, incluso a la fuerza, las reservas mundiales de litio, agua, hidrocarburos, etc. Y para ello, incluso harán que desaparezcan estados naciones o plurinacionales asentadas sobre dichas reservas. Las matanzas premeditas y libres de responsabilidad (caso Cochabamba, La Paz) de indígenas movilizados en resistencia contra el Golpe de Estado y en defensa del Estado Plurinacional, evidencian que en Bolivia se vislumbra un genocidio en ciernes. Guatemala lo sufrió a finales del pasado siglo. Hoy, aún lloramos. Como humanidad, aún estamos a tiempo para evitar el lamento boliviano de mañana.