Chile:“Precedente peligroso”

Dos senadores chilenos que este lunes iniciaron en la ciudad de Berlín un periplo por Europa, advirtieron sobre un supuesto “precedente peligroso” a escala internacional si la Corte Internacional de Justicia de La Haya falle a favor de la demanda boliviana de reintegración marítima y obligue a Chile a negociar una salida soberana al océano Pacífico.

Los parlamentarios Ignacio Walker y Andrés Allamand iniciaron en la capital de Alemania una ronda de encuentros internacionales que los llevará también a Inglaterra.
“Queremos trasladar a la comunidad internacional los peligros de un eventual, aunque improbable fallo a favor de Bolivia”, señaló Walker, senador por el Partido Demócrata Cristiano y ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Ricardo Lagos, en declaraciones que recoge la agencia Efe.
Por su parte, Allamand, del partido Renovación Nacional y ministro de Defensa con Sebastián Piñera, indicó que la intención de Bolivia es lograr de la Corte Internacional de Justicia una “decisión predeterminada” para que se imponga a Chile la “obligatoriedad de negociar”.
En criterio del legislador chileno eso supondría un precedente “negativo” para lo que Walker califica el “corazón del derecho internacional”, como es la integridad territorial marcada desde el Tratado de Paz y Amistad de 1904.
De acuerdo con su agenda, ambos legisladores chilenos el lunes se reunieron con el Grupo Parlamentario de Amistad con América del Sur presidida por el diputado Klaus Barthel, y conformada por sus colegas Helmut Heiderich y Anette Hübinger.
Además, este martes transmitieron sus “preocupaciones” a diputados del Parlamento alemán (Bundestag) y representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores.
En ese contecto, la nueva estrategia del gobierno chileno –contenidas en una carpeta de 15 minutas de instrucciones repartidas por la Cancillería– apunta a mostrar a Chile como un país “pacifista” y “confiable” que “cumple 130 años sin guerras” y que supuestamente concedió todas las posibilidades para que Bolivia tenga acceso al mar.
El documento escrito en español e inglés también destaca el libre tránsito que gozaría la carga boliviana en los puertos chilenos, gracias al Tratado de Paz de 1904, y “el acceso privilegiado” de Bolivia al océano Pacífico.
Además, los voceros de La Moneda buscan situar a Bolivia como uno más de los 45 Estados del mundo que no tienen acceso al océano y que desde su independencia perdió 1.1 millones de Km2 y que “menos del 10%” de ese territorio “lo ha perdido con Chile”.
Es decir, Chile intenta vender en Europa una imagen muy apartada de la realidad, esa que la señala como a un país que hace 136 años, con la fuerza de las armas, despojó a Bolivia de 120.000 Km2 de territorio y de 400 Km de costa sobre el océano Pacífico.
“Chile lleva 70 o 80 años negociando, de buena fe, siempre ha estado dispuesta a seguir haciéndolo”, señaló el senador Allamand. Es cierto que cada vez que le conviene, Chile ofrece diálogo a Bolivia para presuntamente reparar aquella histórica injusticia, pero el diálogo que plantea es un diálogo de sordos, dilatorio y sin resultados.
Además, mientras Chile se presenta en Europa como un país “pacifista”, “confiable” y que “cumple 130 años sin guerras”, sus Fuerzas Armadas realizan maniobras militares y se preparan para la guerra; buscan intimidar a los países vecinos, entre ellos a Bolivia.
Entonces, que el Tribunal Internacional de Justicia falle a favor de la demanda boliviana de reintegración marítima será un “precedente peligroso”, pero sólo para la anacrónica y militarista política internacional chilena anclada en el siglo 19.
Es que a diferencia del modelo de diálogo que plantea Chile, el diálogo que propone Bolivia es un diálogo franco y abierto, un diálogo que construya puentes y no levante muros y, como dijo el papa Francisco, “todos los problemas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, razonables, equitativas y duraderas”.
Esta es la esencia de la demanda boliviana ante La Haya, para que el más alto tribunal de justicia de las Naciones Unidas obligue a Chile a entablar con Bolivia un diálogo serio y con plazos perentorios que le permita retornar al océano Pacífico.