El primer ministro de Suecia, Stefan Löfven aseguró que vendrán “meses difíciles” y apeló a la solidaridad para contener los contagios

Coronavirus en Suecia

Este domingo el primer ministro de Suecia, Stefan Löfven, habló a la ciudadanía en una cadena televisiva de menos de 5 minutos. Era la tercera cadena de este tipo en 30 años, y se esperaban anuncios de medidas concretas. Sin embargo el primer ministro socialdemócrata, atado en una coalición con dos partidos de derecha, se limitó a advertir que se vienen tiempos difíciles y que el gobierno podrá adoptar medidas que impactarán en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Löfven aseguró que vendrán “meses difíciles” y apeló a la solidaridad para contener los contagios.
Este lunes, el director de Epidemiología, Anders Tegnell, que asesora al gobierno, dijo que el “futuro se ve manejable” y que estiman que entre 500 y mil personas requeriran tratamiento intensivo cuando las condiciones empeoren. Adelantó que todos los gobiernos regionales están trabajando intensivos para preparar camas y centros de atención cuando la situación alcance su punto más grave. Consideró que la llegada del verano (a fines de junio) tendrá un impacto positivo para frenar la epidemia en el país.

Hasta hoy 23 de marzo al medidía, 2016 personas fueron diagnisticadas como contagiadas por el coronavirus, y 25 personas han fallecidos.
Desde varios sectores técnicos sanitarios se viene reclamando la aprobación de una cuarentena estricta, la suspensión de las clases escolares y guarderías, y medidas que limiten las aglomeraciones públicas con el cierre de determinados comercios.

Hasta ahora el gobierno solo ha sugerido, cosa que fue aceptada, suspender las clases presenciales en universidades e institutos terciarios, sus alumnos seguirán cursos a distancia, y algunos controles al ingreso de extranjeros. Suecia prácticamente no ha tenido que cerrar fronteras, ya que sus países vecinos lo han hecho y el país está aislado en este caso.

El pasado jueves, en tiempo récord, el parlamento aprobó una ley para autorizar al gobierno a suspender las clases escolares y la atención de guarderías, estableciendo además que la atención de hijos de trabajadores de 12 o 13 sectores de la economía, puedan seguir recibiendo cursos en los locales escolares. La medida busca que esas personas puedan concurrir a sus trabajos con la seguridad de que sus hijos son atendidos. Entre los sectores a los que se les garantiza continuar con las escuelas y guarderías, van desde la seguridad, salud, comercio, transporte, entre otros.

Hay otros sectores que no aparecen en la lista de beneficiarios, que para muchos también son imprescindibles, como la limpieza, que garantiza la salud en los centros educativos y de trabajo.
Algunos economistas han destacado que Suecia prácticamente no tiene deuda externa y que esta puede ser una posibilidad de conseguir créditos blandos y mandar todo el mundo para su casa, otorgando un subsidio.

Hasta ahora los beneficios ofrecidos por el gobierno, apuntan al sector empresarial, financiado parte de los pagos de seguridad social, asumiendo el seguro de desempleo (que se ha disparado). Cabe recordar que en Suecia no se paga despido, solo hay obligación de avisar con antelación que el trabajador va a ser despedido, y por lo pronto en lo que va de marzo, unos 20 mil trabajadores han sido informados de que serán despedidos.

Para los trabajadores, el beneficio otorgado por el gobierno, elimina por este período, el descuento del primer día de falta al trabajo, y la necesidad de presentar certificado médico para los restantes días de falta.

En general la población ha tratado de mantener la distancia social -cosa que se hace casi naturalmente cuando no hay epidemias- hay menos circulación en los centros comerciales, y varios comercios han recortados sus horarios de atención. Aunque la actividad económica sigue -disminuída por cuenta propia y no por decreto del gobierno- se nota un comportamiento más cuidadoso con las recomendaciones sanitarias. No ha habido aglomeraciones en los supermercados aunque en las farmacias escasea el alcohol en gel para desinfectar. Por iniciativa propia algunos supermercados han limitado la cantidad de determinados productos que se puede comprar para evitar desabastecimiento, otros han restringido el pago al contado para evitar contagios con los billetes. Prácticamente nadie usa mascarillas o tapa bocas. En el transporte colectivo se clausuraron los asientos cercanos al conductor (en Suecia se usa tarjeta o el celular para pagar el boleto) ylas frecuencias siguen siendo las mismas.

En Malmö, ciudad en la que estoy ahora, con poco más de 310 mil habitantes, y personas de 184 países, la actividad se mantiene casi normal y solo se nota la incidencia de la falta de universitarios e institutos terciarios en el transporte, y la ausencia de turistas en las calles.