Crisis de EEUU: América Latina deberá mantenerse alerta y unida

Una hojeada por la turbulenta historia de los Estados Unidos nos deja la impresión de la fortaleza económica de esta nación y de su poderío industrial, entonces es fácil deducir que se encuentra donde está. Sin embargo, sin mirar su pasado es casi imposible comprender lo que le está pasando hoy por que sufre la crisis que hoy obliga al Estado intervenir y salvar la economía norteamericana precisamente aportando como Estado capitales nunca antes otorgados al sector privado alguno.

Esa turbulencia histórica está también plagada de sangre y de injusticias por doquier, desde la invasión reiterada a territorio mexicano, la expropiación de sus tierras ricas en petróleo, la invasión a Nicaragua, los atentados a Fidel Castro, la contra de Reagan -con dinero de la droga incautada por la DEA para aplastar a los Sandinistas-, la invasión a Panamá. Una descripción minuciosa no cabe para señalar las guerras provocadas por esta potencia so pretexto de la defensa de la civilidad y la democracia, pero lo que hasta hoy queda en la memoria de los asiáticos es la bomba de Hiroshima.

La guerra del Golfo Pérsico, la más reciente intervención a Libia, sin estar lejos la nueva intervención a Siria, la trillada imagen de pobreza que venden con su manipulación mediática del África, a sabiendas de la riqueza hidrocarburífera saqueada años tras año y el fallido intento de golpes a los gobiernos que implementan políticas de estado y dan soberanía en países de Latinoamérica.

La nación que impulsó el neoliberalismo y que desde los años ochenta aplica una política de inversiones sin participación del Estado e impulsa a través de su servicio diplomático y los fondos financieros internacionales que controla una serie de políticas privatizadoras en todos los países posibles; pero los primeros síntomas de una crisis dura se presentan a principios de los años 70 debido al incremento del precio del petróleo y el flujo de los petrodólares que crean dos escenarios económicos diametralmente distintos: el capital especulativo que infla las bolsas con supuestas ganancias y el capital industrial producto de la producción de avanzada con tecnología de punta. Asegurándose para sí el control de los sistemas financieros internacionales, los negocios y el control de los recursos naturales del planeta, la hegemonía sobre los medios de comunicación y sobre todo manejar el monopolio de fabricación de las armas de destrucción masiva.

En realidad la actual crisis tiene sus orígenes a principios de los ochenta porque la industria norteamericana en busca de manos de obra barata se traslada a países asiáticos para producir productos para el mercado norteamericano y mundial, ese fenómeno genera mucho capital a los inversionistas pero al interior de los Estados Unidos causa depresión económica y desempleo. Lo que viene es una secuencia de errores garrafales como el de apostar solo por la tecnología de punta y descuidarse de la tecnología intermedia industrial, así como, sobredimensionar los capitales en las bolsas para fomentar la inversión de grandes capitales prometiendo grandes ganancias que nunca fueron como las expectativas creadas.

Hoy asistimos a la crisis del modelo, no es recesión económica ni desaceleración ya no se puede tapar con un dedo la mancha negra de lo que algunos llaman la crisis estructural del poder norteamericano, los más fatalistas como el premio nobel de economía Joseph Stiglitz: “En este diluvio de malas noticias económicas, el único pensamiento reconfortante es que las cosas podrían haber sido peores: el conjunto de las tres agencias clasificadoras habrían podido bajar la nota a los EE.UU., las Bolsas podrían haber caído más aún y los EE.UU. podrían haber caído en el default de su deuda.” Afirmando que el modelo agoniza y se morirá.

Al interior de los Estados Unidos y en Europa se especula sobre un nuevo orden económico mundial con la participación de los Estados como garantes y actores principales; y si hacemos memoria todos los grandes adelantos tecnológicos los ha subvencionado el estado incluyendo la computadora y el internet, que fue parte de una inyección de grandes capitales del Estado a empresas privadas contratadas para fines estatales, espaciales y militares en una carrera desesperada para no verse rebasados por los Rusos. Ahora mismo Obama salvó a la General Motors de la quiebra y el Estado Norteamericano es dueño del 70 por ciento de esa industria.

El poderoso CITIBANK tuvo que recibir subsidio del estado, la Industria Automotriz Chrysler LO, propio para nombrar sólo algunos ejemplos, son cientos de mega empresas que han sido prácticamente estatizadas porque la inversión está acompañada de fiscalización y en algunos casos es de inversión societaria y otros de préstamos. La madre del neoliberalismo toma medidas anti neoliberales y aplica medidas protectoras socialistas pese a quien le pese.

No creo que Estados Unidos se vaya al cadalso, pero evidentemente disminuirá su poderío en el mundo. Estará con un nuevo orden en un equilibrio necesario para la humanidad, los candidatos a compartir el nuevo orden son sin duda Rusia, India, China y Brasil. Pese a la victoria de Obama, quien se alista para su segundo mandato, el sistema y poder se desgastó, sumiendo al país del Norte en el círculo vicioso de intervenciones a países estables, ricos en recursos naturales renovables y/o no renovables para salvar sus pellejos.

En todo caso América Latina deberá mantenerse alerta y unida, y por ningún motivo permitir la injerencia menos la invasión en cualquiera de los territorios de la región.

Leandra Portugal T.
La Paz Bolivia