Después de todo, ¿qué proyección del mundo es defendida por Paulo Guedes?

Frente a tantos desmantelados, con tanto absurdo por delante del gobierno de Bolsonaro y la alineación externa subordinada, combinándose con la propuesta despótica de dependencia poscolonial, la pregunta sigue siendo: después de todo, ¿qué quiere Paulo Guedes? A escala de país vemos los proyectos, uno más nefasto que el otro. Pero a escala mundial, ¿qué implicaría?

En este texto trato de hacer una síntesis de la distopía ultraliberal, que marca el período actual del capitalismo globalizado y las debilidades evidentes que un proyecto de este tipo genera para países como el nuestro, eterno casi poder de la Semiperiferia. Por lo tanto, busco reforzar algunos aspectos centrales ya señalados por mí y que docenas de otros analistas han estado haciendo incesantemente en Brasil, desde la reelección de Dilma Rousseff implícita en dar mucho espacio en la política económica a lo que ya ha surgido lo peor Brasil y América Latina. No es que el proyecto anterior fuera “socialista”, ni llegó a ser “socialdemócrata”, pero señaló algún hito de crecimiento con un desarrollo limitado del capitalismo periférico.

Lejos de ser el proyecto socialista y democrático que defiendo, no estaba alineado con la total subordinación reiniciada con el “gobierno de Joaquim Levy” a finales de 2014. Desde entonces, el país ha sido empujado cuesta abajo, por la suma de las mentes colonizadas internas, el sabotaje de la industria nacional (teniendo en la punta el desmantelamiento de los complejos de petróleo y gas; construcción pesada e ingeniería naval) y el desmantelamiento de la protección social.
En las líneas que siguen, observamos los males a escala global que el pinochetista a quien Bolsonaro llama “Ipiranga post” quiere presentar nuestra sociedad.

Características fundamentales de la hegemonía ultraliberal (a través del capital financiero) a escala mundial
El “súper” ministro de economía que no entiende nada y no quiere nada para entender la política industrial, no hace el menor esfuerzo para defender la industria instalada en Brasil. La verdad sea dicha, una parte importante del segundo sector, empezando por los estafadores de FIESP – aquellos que impusieron una agenda aceptada por el ex presidente y luego tiraron de su alfombra – no quieren nada en su defensa. Sí, defienden, y ardorosamente, sus ventajas básicas dentro de la correlación de la distribución de poder espacial. Las dos barreras clásicas que se encuentran en cualquier manual de economía política que proporciona: la política-institucional (donde las potencias fáticas son más accesibles a la parte superior de la cadena alimentaria en diferentes espacios geográficos) y la las regulaciones tienden a proteger a aquellos que ya se han establecido y están componiendo el parque “productivo”.

Resulta que, con una intensidad creciente, las “industrias” tropicales o los parques industriales que no dominan las cadenas de valor con alto valor añadido, dependen cada vez más de los insumos importados, con los precios cotizados en dólares. Por lo tanto, los “industriales” saben que, en promedio, la inversión productiva, que genera empleo vivo, directo y regular, tiende a tomar alrededor de 10 a 12 meses para pagar.

Mientras tanto, la voraz cadena de capitalismo en la acumulación financiera quiere ver objetivos alcanzados cada 4 meses en promedio. Esto implica que, para la acumulación de los accionistas de control, accionistas mayoritarios y juntadirectiva en el anglicismo colonizado, la propia industria es un parque “industrial” (o un parque de importación de casas para llevar a cabo la fabricación de prefabricados) como institución intermediaria con las autoridades establecidas y capaz de ofrecer “garantías” (incluso con operaciones muy apalancadas) para convertir el proceso financiero.

Los efectos de la no protección de esta industria, “perezoso” ya que puede ser más que nefasto. En términos de sociedad, el empleo vivo industrial garantiza o puede garantizar empleos indirectos, como en las cadenas de sistemas alrededor de los parques automovilísticos. Pero si todo está desnacionalizado, si no hay un sector de autopartes incrustado en los fabricantes de automóviles, por ejemplo, la “fábrica” se convierte en una maquiladora como en el norte de México. Empleos precarios, abusos de mujeres y alta rotación de la fuerza de trabajo constituyen el tejido social “ideal” para el dominio de los cárteles mexicanos de la droga. No se equivoquen, con la excepción de Sinaloa, un estado con una agricultura próspera, los otros estados mexicanos con fuertes cárteles establecidos territorialmente también son casillas de maquiladoras que satisfacen el apetito voraz del TLCAN contra el que Donald Trump afirma hipócritamente querer estar en contra.

Otro problema grave en la fanfarria de liquidación del parque industrial y la transnacionalización de todos los sectores de una economía instalada es la complacencia, o el énfasis de la economía primaria - agro mineral - exportador como parte fundamental del país. Como hemos explicado en textos anteriores, en el capitalismo integrado, la simplificación de una economía es la certeza de su subordinación. Cuanto más compleja sea una economía, más capacidades tendrá y menos “expuesta” será a los ataques especulativos a los productos co-modificados (cuya composición de precios pasa por el comercio de mercado de futuros), y también a las acciones de otros centros de salida (como la disputa entre Arabia Saudita y Rusia en la producción de petróleo y derivados, por ejemplo). Sintéticamente traté de exponer sobre lo relevante que son dos afirmaciones en la economía de un país:

Tener industrias, porque aquellos que no tienen son rehenes de acciones de tipo sabotaje o guerra económica, tomando por ejemplo el bloqueo más largo como ejerció el Imperio contra Cuba o sanciones contra Irán alcanzando su capacidad médico-hospitalaria en el tratamiento de enfermedades crónicas;
Tener estas industrias en terminadas con la complejidad económica necesaria para, al estar en el Sistema Internacional de economías capitalistas integradas (y en ellas se incluyen China, Rusia e India, a pesar de que en los dos primeros Estados el capital está subordinado al poder Ejecutivo tecno político-militar), no está determinado por conglomerados económico-financieros que controlan (aunque parcialmente) las cadenas de valor globales.

En este sentido, dos elementos implican una importante composición de dominio interno para proyectar el poder a escala mundial. Incluso los países que no tienen fuerzas militares pertinentes, o al menos no tienen una capacidad militar con una presencia global (como los EE.UU.), ascendentes (como China) o de importancia regional (como Rusia, la India y la Unión Europea), necesitan desarrollar empresas de empresas transnacionales, vinculadas a los bonos del Tesoro de los países de origen o al menos a los países de origen (ya que una parte importante de las empresas transnacionales tienen su sede formal en jurisdicciones especiales a través de sociedades financieras para la evasión, elusión y la imposición de divisas).
En la Segunda Guerra Mundial, Alemania Occidental (y luego el país unificado), Corea del Sur y Japón son ejemplos de cómo es posible diseñar y generar excedentes de poder dotando al capitalismo dentro de sus fronteras con cierto grado de cohesión social y apostando por la planificación para desarrollar industrias integradas de alta tecnología. Por lo tanto, el cuarto sector, la investigación y el desarrollo (I+D) es fundamental para la competencia capitalista global. Quien tiene el control, quién no tiene depende.

Aquellos que confían en tales conglomerados económicos y financieros pueden utilizarlos como elementos de presión externa o internalización de intereses, como la presencia de 5G bajo códigos fuente chinos que aterrorizan a la seguridad nacional de Estados Unidos, o las redes sociales ya conocidas que operan como un motor de “revoluciones de color” o maniobras electorales, como los acontecimientos que han ocurrido en América Latina en los últimos dos años. No habría Silicon Valley sin contratos del Pentágono. Es tan simple como eso. Pero nada impide la acumulación financiera a todas las escalas, disminuyendo el poder de los Estados no para el cogobierno de una economía, sino en los conflictos distributivos, haciendo que la captura del aparato estatal sea fundamental para aumentar la concentración de la riqueza y la asimetría de poder. Operando a favor de esta acumulación a escala mundial, tenemos los brazos largos del sistema financiero y la legislación favorable al capital volátil, la intensa y extrema movilidad del capital y la integración de sistemas de crédito bajo vigilancia electrónica permanente.

El uso y uso de jurisdicciones especiales - “paraísos fiscales” - offshore (en tesis, islas con regímenes legales distintos) o en tierra (como los estados de Nevada y Delaware en los Estados Unidos continentales) no es exclusivo para las personas jurídicas, sino también para las personas que alcanzan cifras considerables. Es como si para el patrón de riqueza actual es una ventaja estratégica en la acumulación utilizar todas las capacidades del sistema financiero, tanto formales bajo algún reglamento, como complementarios, como las empresas subsidiarias en “paraísos fiscales” (ya demostrados en artículos anteriores), así como las operaciones de riesgo y la banca en la sombra (todavía no abordado por mí).

Por lo tanto, la financieralización se convierte en el régimen estándar de acumulación de todos los que tienen fortunas financieras. Suena a redundancia, pero es el gobierno del poder del capitalismo mundial en el siglo XXI. No conozco grandes empresas que cotizan en bolsa, de cualquier país, que no cotizan financieramente o que no tienen la presencia de fondos de inversión en la participación. Resulta que este concepto de “inversión” también es común. Supuestamente, la inversión es arriesgada y se lleva a cabo en “capital productivo” y la aplicación es la línea D-D-D-D, está destinada a juegos de azar financieros, relaciones con poderes de facto, operaciones cortas, apalancamiento casi criminal y otra irresponsabilidad capitalista típico de comportamiento depredador.

Por lo tanto, para existir en el Sistema Internacional de manera soberana y con cierto grado de autodeterminación, un país del tamaño del Brasil no debe exponerse a tal grado de presencia dominante externa. Por ejemplo, permitiendo la presencia de capital transnacional en todos los sectores con participación en licitaciones públicas sin restricciones, desnacionalización del suelo y subsuelo, pérdida de la industria de la guerra, concentración del sistema financiero (empresas que “tal mercado de capitales”), no defender el capitalismo que sigue generando empleos vivos y directos practicados en Brasil, y aceptar la condición de exportador de materias primas o materias primas debilitada por determinaciones de precios externos (como la compra de china o la disputa de seguridad energética entre sauditas y rusos).

El caso de Petrobras después del golpe es ejemplar. El “misterio” de un país como el nuestro, nadando en petróleo y dotado de capacidad tecnológica para la exploración en grandes profundidades. He aquí, los accionistas minoritarios de la Bolsa de Valores de Nueva York (SEC) presentaron una demanda contra el estado brasileño y un país soberano acepta la decisión del primer tribunal federal de un tribunal de los Estados Unidos. Con esto, cambia la política de composición de precios de Petrobras, incluso con Brasil siendo soberano en extracción y casi autónomo en refinación. Los derivados del petróleo en Brasil están empezando a fluctuar bajo la presión especulativa del indicador Brent, una situación que no forma parte de la seguridad energética de los países productores, como Arabia Saudita y Rusia, por ejemplo, sino de los países compradores.

No sólo eso. Por determinación entreguista, los colonizados intentan desmantelar los complejos petroquímicos y tenemos refinerías con capacidad de inactividad (no operativa) y Brasil comprando aceite refinado. ¿Cuál es el punto? Si uno se proyecta en términos de estrategia económica, de desmantelamiento de lo que existe para ya no permitir políticas de soberanía o “más graves”, de protagonismo popular, lo hizo bien. Es el gol chileno del golpe de Estado del 11 de 11 en América Latina en 1973. Desmantelar todo lo que permite la soberanía del territorio si el poder político pasa al pueblo organizado. En el caso de Chile, el flaqueante de Allende a parte (como la composición de un gabinete cívico-militar en agosto de 1973, con una parte de los ministros de “compañero presidente” terminando en la Junta Militar, incluido el propio Pinochet), el poder real se sacudió ante la autogestión de los cables industriales y los comandos comunales. Las fuerzas militares, las venganzas-patrias, gorilas comandados por el fascista Pinochet, operan como el brazo armado del neoliberalismo extremo, o ultraliberalismo, haciendo de cada día una distopía en tiempo real.

Nada de lo que he nada nada es nuevo. Por el contrario, es de sentido común para aquellos que estudian con cierto grado de rigor tanto la economía política internacional como la globalización capitalista (reconozco que prefiero el concepto francófono de globalización). Tampoco las pretensiones de generar excedentes de poder son lo suficientemente fuertes como para generar sistemas productivos y sociedades más justos y solidarios. No se puede confiar ni siquiera en la milicada de la periferia y menos aún en el “patriotismo” de los capitanes de la industria. El gerente de negocios es un ejemplo de esto. En el Sistema Internacional, cuando partes de fracciones de clase con poder real, como la baronía financiera (también representada por Paulo Guedes) son una fuerza que genera más dependencia y entreguismo, es una señal oscura de que el mínimo de soberanía nacional nunca se logrará con esta composición. Lo contrario también es cierto.

Líneas concluyentes:
Reconozco que no abordé todos los temas relevantes en el desmantelamiento de la farsa diseñada por Paulo Guedes y su compañía de especuladores. El tema más importante hoy en día es poner fin a la farsa fiscal del fin del mundo basada en el PEC (tope de gasto), la absurda noción de que “el dinero puede terminar” y la mentira de que un país soberano puede irrumpir en su propia moneda. Es urgente debatir la Teoría Monetaria Moderna (MMT) y entrar en esta disputa sobre los más censurados de las agendas mediáticas: los editoriales de la economía siempre cautivan de los intereses parasitarios de especuladores, financieros, consultores, adivinadores con rostros y bocas sistemáticos y mentirosos que defecan teorías tóxicas de la ilusión basadas en la falsa premisa de la teoría neoclásica y otras excreciones. Le sugiero, implico, le ruego que lea las obras recientes de David Graeber y Yanis Varoufakis para desmantelar las mentiras. Textos posteriores a 2008 de lamentable globalización, como Joseph Stiglitz, Paul Krugman y Jeffery Sachs ilustran la panacea perforada defendida por el Imperio en la década de 1990.

Volviendo al desgobierno de Bolsonaro-Guedes, es importante entender mínimamente las facetas visibles de este proyecto distópico donde Brasil y sus capas populares se convierten en objetivos fáciles para el capitalismo en una posición más que depredadora. Las asimetrías entre las clases de una sociedad, entre países a escala mundial, también se producen entre empresas de diversas escalas y capitalismos (avanzados, tardíos, tardíos, periféricos y etc.).

Modernizar las ilusiones no han ido a ninguna parte más que a la capitulación, no se trata de eso. Se trata de entender el modelo pinochetista del “superministro” de la economía protofascista, una gran versión de la línea chilena y sus terribles consecuencias. Cuanto más más subordinados estemos a los centros externos de toma de decisiones (estos son estados, privados e incluso multilaterales como FMI y banco mundial), más frágiles seremos como pueblo y sociedad. Es esto, sumado a la posición interna a favor del capital en el conflicto distributivo, lo que es la “política económica” de Paulo Guedes. Es el capitalismo de desastres y se financia. Y sólo por eso debes ser detenido y derrotado tan pronto como sea posible.

Traducción al Español Por : Sylvia Ubal
blimarocha@gmail.com