El burka y el capitalismo

Pablo Jato    23.Abr.2010    Destacados

En Bélgica están a punto de aprobar una ley que prohíbe el uso del hyyab y
del burka, igual que en Italia, Francia, Holanda y Dinamarca, aunque el
pionero de esta cruzada moderna es Nicolas Sarkozy que consiguió aprobar
una ley en el 2004 que prohíbe todo símbolo religioso en las escuelas.
Pero el capitalismo, que todo lo devora, lo mastica y lo digiere para
vendérnoslo a cualquier precio, ha abierto la puerta a una polémica que
debería hacer reflexionar a aquellos que hoy señalan con el dedo y
prohíben estas prendas.

En junio del 2009, Sarkozy dijo que el burka constituía “una ofensa a la
dignidad de las mujeres” pero un mes más tarde, 22 famosos diseñadores
como Nina Ricci, Carolina Herrera o John Galliano, director artístico de
Christian Dior que ha creado prendas para Carla Bruni, presentaban en la
pasarela de París su diseño de la abaya, una túnica negra que visten
millones de mujeres árabes, complementada con velos y reinventada según
estos “artistas” para los desfiles de alta costura del 9 de julio. El
diseñador español David Delfín, en las últimas pasarelas europeas incluida
la de París, presentó su nueva línea de diseños basados en el burka.
Diseños exclusivos, caros, de firma y ejemplo de “creatividad” moderna.
Burkas de colores para hombres y mujeres.

Burkas de alta costura, que a ojos del mandatario francés no serán una
ofensa para las mujeres; simplemente es un negocio. ¿Le prohibirán al
poderoso mundo de la moda francesa comercializar “su” producto? La mujer
que quiera llevar uno de estos carísimos y extravagantes diseños ¿será
también sancionada por la policía en la calle?

¿Quién tiene más “derecho” a llevar un burka; una mujer convencida de su
carácter social, religioso y cultural (por muy retrógrado y machista que
nos parezca) o una señora de la alta sociedad que lo ha comprado en una
tienda de diseño y lo usa solo porque está de moda? En caso de que se
volviera un éxito y moviera millones de euros probablemente los
diseñadores defenderían la prenda con mil argumentos. ¿Debemos prohibirlo
o restringirlo solo para usos comerciales?
Parece que tenemos que elegir entre ser capitalistas o fundamentalistas.

En ese mismo año, en el 50 aniversario de la creación de Barbara Millicent
Roberts, nombre completo de la muñeca Barbie, se realizó una subasta
benéfica, y entre los objetos subastados destacaba una Barbie con burka,
que forma parte de la colección de 500 barbies negras realizadas para esta
ocasión por la artista italiana Eliana Lorena expuestas desde 19 de
noviembre, en la galería “Il Serraglio” de Florencia.
¿Arte o incitación a la discriminación? ¿Reivindicación o negocio? ¿Debe
entrar la policía rompiendo las ventanas de la galería para detener a la
creadora y censurar la muñeca? ¿Es la muñeca Barbie un juguete sexista por
llevar burka o por llevar minifalda y tacones? Al capitalismo le da igual
con tal de que se venda. Las armas de guerra son una ofensa a la raza
humana mucho más grave, pero ningún líder europeo se niega a
comercializarlas ni las prohíbe con tanta ferocidad.

Los europeos que hoy tanto se ofenden y se abanderan en la lucha contra la
desigualdad, no siempre fueron tan abiertos de mente. Represiones
religiosas aparte, no hace ni un siglo que las mujeres pueden llevar
pantalones sin que nadie se escandalice. La vieja Europa obligó a las
mujeres a usar falda. ¿Es la falda un símbolo de represión y
discriminación machista? Las mujeres no podían ni montar a caballo, sin
embargo la falda no ha sufrido el castigo.

¿Qué pasaría si en México, en Ciudad Juárez, comenzaran a venderse (por
ejemplo) burkas antibalas que impidieran a los delincuentes y mafiosos
saber quién va debajo, si es hombre o mujer, si va armado o no… Supongamos
por un momento que el burka antibalas se convirtiera en un superventas y
que una mujer mexicana llegara a Bélgica con dicha prenda puesta, y no por
motivos religiosos si no de seguridad. ¿Cómo actuaría la ley?

La verdad es que tal y como está el mundo, incluso a mí me dan ganas a
veces de salir a la calle cubierto de arriba abajo.

Parece que esta nueva ley esté diseñada solo para castigar a las mujeres
musulmanas y no a las capitalistas. Una ley para castigar y poner en
evidencia los extremos de algunos pueblos islámicos y no para defender la
igualdad. No soy, que conste, defensor del burka. Estoy en contra de todo
símbolo de represión y de toda acción de sometimiento por el motivo que
sea, y al igual que costumbres salvajes como la oblación, el burka debería
estar erradicado de nuestra civilización. No critico la prohibición si no
la hipocresía con que se está utilizando dicha prohibición. La falsedad
con la que convierten una tragedia en propaganda política.

Está pasando en España con el caso de Najwa, una niña de origen marroqui a
la que un colegio de Madrid prohíbe la entrada si lleva puesto el hyyab o
velo islámico, causando la protesta de muchas de sus compañeras de clase y
la ebullición de la opinión pública. Esperanza Aguirre, presidenta de la
comunidad de Madrid y miembro del partido de la derecha católica, dice que
“no debe llevarse la cabeza cubierta dentro de los centros educativos”
olvidando a las monjas que lo llevan haciendo siglos y continúan hoy
circulando por los muchos colegios que administran.

Para no quedar mal, y para no dar una imagen de acoso al Islam, se supone
que se retirarán todos los símbolos religiosos de las escuelas europeas,
incluidos los crucifijos. En Francia ya está regulado y en España ya se ha
obligado a retirarlos aunque muchos sigan en la pared. ¿Podrán los alumnos
llevar símbolos al cuello en una cadena? Quizá la prohibición es solo para
símbolos que se vean de lejos. Un velo NO, pero una cruz de plata en una
cadena a la altura del cuello SÍ. ¿Vamos a registrar a los alumnos por si
llevan símbolos escondidos?

Pasará que mientras perdemos el tiempo viendo si los alumnos llevan
pañuelos o crucifijos, ellos pasarán a las clases drogas y armas de fuego.

Hipocresía y manipulación. En el fondo todo es parte de esta nueva guerra
fría entre occidente y el islam. Nos están preparando para una segregación
masiva en defensa de nuestros “valores tradicionales”. ¿Nos están
preparando para un enfrentamiento con el mundo árabe? Creo que mi pregunta
lleva respondida bastante tiempo.

Occidente se desvía peligrosamente a la extrema derecha y parece estar
preparando el camino suavemente, vendiéndonos la vieja idea de que se
pueden defender las libertades creando prohibiciones.

Hace pocos meses, se paseaban por Europa algunos miembros de grupos
nudistas, reivindicando su derecho a poder ir desnudos por la calle. La
idea no es mala viendo el revuelo y las polémicas que levantan
indumentarias y sombreros. La policía española les escoltaba pero no
podían arrestarles porque no existe ninguna ley que prohíba ir desnudo. La
reforma del Código Penal español de 1996 ya advierte de que “las personas
que elijan vivir desnudas, pasan a ser personas con ese derecho”. El
Ayuntamiento de Barcelona editó hace ya dos años un tríptico informativo
que reconocía el derecho de los ciudadanos a ir desnudos por la vía
pública, si así lo desean. Me pregunto que dirá Dios sobre este tema.

Dentro de poco, en Europa se podrá ir desnudo pero no se podrá usar burka.
Seguramente, un nudista sería condenado a la cárcel o algo peor, en
cualquier país dominado por el extremismo islámico. No creo entonces que
les parezca injusto que se prohíba en occidente, tapar el cuerpo en su
totalidad. En España, desde 1989, el Código Penal ya no sanciona esta
opción por “escándalo público”. Me gustaría saber cómo se define en la
nueva Europa el concepto de “escándalo público” ¿ir cubierto de la cabeza
a los pies?

Son la cara y la cruz de las libertades civiles.

Todos debemos tener las mismas libertades y derechos sin que importe
nuestro sexo, nuestra raza o nuestra religión. ¿Hay que destruir todos los
símbolos para poder llegar a un entendimiento? ¿Todas las religiones?
¿Todas las ideas? Y poder disfrutar así de la libertad… ¿Tenemos que
terminar desnudos, todos, para poder comenzar a vernos como iguales?

Los desfiles de moda llevan años jugando a escandalizarnos mostrando
partes del cuerpo femenino, con un claro objetivo publicitario y
comercial. Vender no está prohibido. Y al capitalismo le da igual si el
que compra va desnudo, vestido, es árabe, judío o católico. El dinero no
tiene religión ni necesita vestirse. Claro que sin bolsillos ¿dónde iría a
parar el capitalismo?
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