El deporte, el ser social y su formación socialista

El deporte como actividad necesaria de los trabajadores de la producción y los servicios técnicos y profesionales es el tema de este corto artículo donde puntualizo algunas ideas que sirven de argumento a la tesis antes expuesta.

 El deporte, como la cultura y la recreación, ejercitados en sus múltiples manifestaciones, en los tiempos libres del joven, adulto o de las personas de la tercera edad, constituyen factores esenciales para la formación bolivariana de la personalidad culta, sana y alegre, es decir, feliz, en condiciones de alta seguridad y estabilidad política que debe proporcionar el sistema socialista venezolano, según el desideratum del Libertador, de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y del Plan Nacional Simón Bolívar impulsado y liderado por el Presidente Hugo Chávez Frías.
 
 Las organizaciones sociales y políticas impulsoras del proceso bolivariano deben contribuir, junto a las dependencias administrativas en los entes públicos, a desarrollar las actividades deportivas, culturales y recreativas, y a crear las condiciones necesarias para lograr el desarrollo armónico e integral de los trabajadores que les permita alcanzar los altos fines y objetivos del Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación.
 
Estas actividades bien dirigidas, organizadas y llevadas a la práctica sistemáticamente, contribuyen poderosamente a la formación de los valores humanos y patrios, fortalecen los principios y normas de la ética socialista que consolidarán las convicciones y creencias personales, base de la conducta revolucionaria, y desarrollan las capacidades físicas e intelectuales de los trabajadores quienes en el período de tránsito se educan con sentimientos cada vez más profundos de orden estético, patriótico y solidario con las causas más nobles del mundo.
 
El mundo actual de alta tecnificación y complejas tecnologías presuponen personas muy inmersas física e intelectualmente en el ambiente técnico en relación directa con máquinas, aparatos, herramientas y utensilios que le demandan al ser humano mayores capacidades visuales, auditivas, psicosensoriales, cardiovasculares y cognitivas, las cuales sólo pueden ser desarrolladas mediante la práctica deportiva, los ejercicios físicos, las manifestaciones culturales y las actividades de esparcimiento, donde se ejercitan los valores antes mencionados en ambientes altamente motivadores para las psiquis de cada trabajador.
 
De esa forma y mediante la práctica de esas actividades, se contrarrestan los nocivos efectos sobre el cuerpo y mente humana de las actividades técnico-profesionales y sus variadas posturas que conducen a las llamadas enfermedades laborales.

La práctica deportiva por los colectivos laborales coadyuvan a fortalecer las relaciones humanas y con ellas  a propiciar mejores estados psicológicos para un mejor clima y desarrollo organizacional que redunde positivamente en la salud de cada trabajador, lo cual ha sido ampliamente demostrado en recientes investigaciones científicas.
 
El trabajador que además practica deportes estará mejor formado “en el espíritu y en el corazón” como lo pedía Bolívar para los jóvenes en su artículo  “La Instrucción Pública”escrito en 1825.
 
La práctica del deporte contribuye al desarrollo de esas “normas, valores, principios, que tienen que ver con el principio de la justicia y que están en la conciencia social”. El deportista aprende a respetar las reglas del juego, al árbitro, al espectador y a sus compañeros de equipo y hasta al adversario, porque ese “algo que está adentro de cada uno y del corazón social”, la práctica del deporte lo saca y lo potencia. Aquello que “sentimos como un deber de humanidad y que tiene que ver con el sentido moral que une a todos los hombres” como lo señala el Proyecto Nacional Simón Bolívar,  se eleva con la práctica deportiva sistemática y organizada, sin dudas.
 
Según el eminente científico alemán, Kurt Meinel, especialista en biomecánica deportiva, “los movimientos efectuados en el deporte son fenómenos complejos. No son simples procesos mecánicos-biológicos, sino funciones que tienen un profundo sentido y un carácter de superación del rendimiento humano; son formas de relación activa de la totalidad del hombre con su mundo exterior. En el deporte -continúa explicando Meinel- los movimientos son específicamente activos y por ello mismo, sólo pueden ser comprendidos con cierta exactitud mediante un estudio lo más multifacético posible”.
 
Para avanzar más rápido se requiere siempre de un centro de estudios del deporte, “lo más multifacético posible”, donde se combinen los estudios de fisiología del deporte con los de psicología deportiva, biomecánica y bioquímica del deporte, entre otras ciencias aplicadas y de los trabajos específicos que permitan hacer más científica la práctica deportiva, tanto de atletas de alto rendimiento como de los trabajadores en general. En esa vía se encamina la Universidad Deportiva del Sur (UDS) creada en Cojedes, Venezuela, a la cual aporta sus experiencias, entre otras instituciones, el poderoso Instituto Superior de Cultura Física (ISCF) de Cuba creado en 1973.
 
En cuanto a los trabajadores, de lo que se trata no es de hacer cualquier deporte, ni cualquier ejercicio físico, sino de practicar aquel o aquellos deportes que necesite el trabajador para tener las capacidades necesarias que le permitan alcanzar los objetivos laborales que en conjunto conforman los objetivos del Plan Nacional, los cuales proporcionarán mayor suma de felicidad, mayor suma de seguridad y mayor suma de estabilidad.

Practicar el deporte sin atender a las particularidades y consecuencias morfológicas de cada uno, según las edades, tampoco es lo ideal ni mucho menos aconsejable. La natación en sus diversas modalidades constituye el deporte más idóneo para cualquier edad, pero sobre todo para quienes irrumpen en la tercera fase de la vida, después de los 45 o 50, porque ejercitan todos los órganos y no dañan las estructuras óseas mientras desarrollan los planos musculares de una forma armónica e integral. 
 
En principio, teniendo en cuenta la población laboral que debería ejercitarse en el deporte, se debe conocer las propiedades o características esenciales, las contradicciones inmersas, las causas, las leyes y las tendencias  del desarrollo motor de los adultos, de la mujer y de los integrantes de la tercera edad a la hora de planear la actividad deportiva para los trabajadores, y que esos estudios constituyan las primeras charlas motivadoras a los trabajadores.  
 
Con ello se quiere decir que la práctica deportiva de los trabajadores no debe ser un proceso completamente espontáneo, de principio a fin, ni reducido a los deportes que más gustan. Si bien debe haber espontaneidad para la incorporación y estadía, también debe  prepararse un plan para la promoción y ejercitación física consciente y debidamente razonada sobre la base de las indicaciones de expertos que conocen los problemas físicos que generan los diversos trabajos.
 
“Mucha más importancia tiene -dice Meinel- el efecto negativo de muchos trabajos profesionales que no requieren en absoluto movimientos totales del cuerpo. Por ello, debe crearse una compensación con la práctica de la gimnasia, el deporte y el juego, para la conservación de la capacidad de rendimiento motriz, así como de la salud y las fuerzas y del placer en el trabajo, hasta una edad avanzada”.
 
Si el amor al trabajo comienza a ser el motor principal de la sociedad en el tránsito al socialismo, según lo visualizó el Che Guevara, debido a que la lucha de clases en esas sociedades de tránsito, donde ya no dirige ni domina la burguesía, va cediendo su lugar como motor principal del desarrollo social, entonces Meinel tiene mucha razón al ver en la práctica deportiva una actividad que permite conservar el placer de trabajar hasta edades avanzadas.
 
La práctica masiva del deporte, de las manifestaciones culturales y del esparcimiento es una de las claves estratégicas -por todo lo que ello significa para el ser humano- para hacer de la construcción del socialismo una actividad agradable, “gratamente” reconfortante, como lo ha advertido el politólogo y sociólogo István Meszáros y que atinadamente menciona y nos recuerda el Comandante Chávez.
 
“El deporte es un derecho del pueblo” es la máxima que ha presidido el desarrollo pujante  del deporte en la Cuba socialista que se ha expresado en que es el país latinoamericano que más medallas de oro, plata y bronce ha alcanzado en las últimas ocho Olimpiadas  y de mejor percápita a nivel mundial, como reflejo de la alta masividad y calidad de la práctica deportiva., a pesar del  feroz bloqueo yanqui.

Hoy, Venezuela también transita por ese sendero de triunfos que jalonan los cientos de jóvenes en el deporte de alto rendimiento  con el apoyo del gobierno Bolivariano, quienes cada día más van teniendo sus relevos en el deporte de los barrios y en sus competiciones de base, donde se detectan los talentos. Así se va encaminando la Venezuela bolivariana.
 
Si el hombre y mujer ideal para crear la nueva sociedad debe ser virtuoso, talentoso y valiente, como nos lo exigió Simón Bolívar desde Angostura, la práctica del deporte es, junto al trabajo creador y liberado,  las actividades generadoras de esas tres cualidades del hombre y mujer nuevos que construirán la República que siempre hemos soñado.

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