67º Asamblea General de Naciones Unidas

“El mundo vive una crisis política”


Cristina Fernández culpó al FMI y sus recetas ortodoxas de promover una crisis inédita. Resaltó el rol de los liderazgos políticos para superarla en un sentido de igualdad y soberanía. Reclamó a Londres que se siente a negociar sobre Malvinas y anunció un encuentro bilateral con Irán para avanzar en la investigación sobre los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel. Abogó por una Paz con verdad y justicia al confirmar que Argentina integrará el Consejo de Seguridad en los dos próximos años.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, demandó al gobierno británico sentarse a dialogar sobre la su presencia colonial en las Islas Malvinas y la militarización en el Atlántico Sur, preservado hasta ahora como una región de paz.

Recordó que en enero del próximo año se cumplirán 180 años del despojo de que fuera víctima Argentina por parte del Reino Unido al apropiarse ilegalmente de las Malvinas. Subrayó que Londres no sólo no ha cejado en su empeño colonial, sino también se niega a discutir el tema.

“No pedimos que digan que tenemos razón, sino sólo que se sienten a dialogar, cumpliendo numerosas resoluciones de la ONU, y procedan, además, a desmilitarizar el Atlántico Sur”, manifestó.

Malvinas “no es una cuestión bilateral, sino que se ha convertido en una cuestión global, porque terminar con los últimos vestigios de colonialismo, que fue uno de los grandes logros de las Naciones Unidas, e ingresar al siglo XXI sin territorios coloniales hace también a los derechos humanos”, enfatizó.

Respecto a la amenaza de “sacar una tarjeta roja” a Argentina lanzada por la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, la mandataria subrayó que el país “no es un cuadro de fútbol, es una nación que toma soberanamente sus decisiones” y que no va a ser intimidada por el organismo internacional.

“Esto no es un partido de fútbol, sino la crisis económica y política más grave desde la década del 30 del pasado siglo”, dijo. Agregó que si de todos modos insisten en hacer comparaciones con ese deporte, el rol del presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) es más satisfactorio que el de los directores del FMI.

La FIFA, apuntó, “celebra con éxito cada cuatro años las Copas Mundiales, el FMI viene tratando de organizar la economía desde los años 80 y no lo logra, ni tampoco hace ninguna autocrítica al respecto”.

En ese sentido, la presidenta argentina llamó la atención sobre la falta de liderazgo para enfrentar la crítica situación internacional y advirtió que pretender solucionar los problemas con las mismas recetas que los provocaron es absurdo: “hoy somos los países emergentes los que tenemos que soportar que nos denuncien como proteccionistas por parte de aquellas economías que han aplicado subsidios”.

Sobre ese aspecto, estimó que “estamos ante un mundo nuevo que exige liderazgos creativos”. Consideró de suma importancia replantearse los errores cometidos y propuso entender la crisis actual desde su dimensión política: “No es una cris económica, es política”, remarcó.

Argentina, aclaró, “viene cumpliendo sus compromisos externos y lo vamos a seguir haciendo”. Desde 2003, el país experimenta “el crecimiento más importante de los 200 años de historia de nuestro país”.

Afirmó que “no venimos a darle lecciones a nadie, simplemente venimos a contar nuestra experiencia”. En ese tono, advirtió que “desde el G-20 son necesarias medidas que no se han tomado”, entre las cuales mencionó los controles sobre “los movimientos de capitales que un día golpean en un país y luego en otro”.

En otro tramo de su discurso, se refirió a la situación en el Medio Oriente y abogó por la necesidad y el reconocimiento de un Estado palestino, en consonancia con lo expresado por su par brasileña en el discurso de apertura. Criticó los programas de ajuste que se están aplicando en Europa y deploró la falta de regulación en los movimientos de capitales.

Como en anteriores intervenciones ante la Asamblea General de la ONU, abordó el tema de los atentados contra la Embajada de Israel en Argentina, en 1992, y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994. En ese marco, anunció un encuentro en las próximas horas entre el canciller argentino, Héctor Timerman, y su par iraní, Alí Akbar Salehi, para dialogar sobre el asunto.

Recordó que en 2010 y 2011, Argentina ofreció a Irán celebrar un juicio a los acusados de cometer esos atentados en un tercer país elegido de común acuerdo, en el que se respeten las garantías del debido proceso y en el que pueda haber observadores internacionales. El ofrecimiento, entonces, no tuvo respuesta.

En las horas previas a la Asamblea General de Naciones Unidas, el gobierno argentino recibió una propuesta de Irán para realizar una reunión sobre el tema. Lo acordado en ese encuentro –señaló Cristina Fernández- será consultada con los familiares de las víctimas de la tragedia -quienes designaron una comisión que la acompañó a Nueva York- así como con todas las fuerzas políticas con representación parlamentaria.

“Debo decirles que espero resultados de esa reunión. Resultados en la manifestación que ha hecho la República Islámica de Irán de querer cooperar y colaborar con el esclarecimiento del atentado. Si no lo quiere hacer frente a la Justicia argentina, o si no lo quiere hacer frente a un tercer país, esperamos de esa reunión propuestas de cómo encaminar este conflicto tan profundo”, resaltó Cristina Fernández.

Al comienzo de su discurso, la Presidenta expresó que “es imprescindible replantear desde Occidente estrategias y políticas diferentes para Medio Oriente, porque corremos el riesgo de que queriendo defender valores terminemos atacando esos mismos valores y profundizando la crisis”. Y agregó: “Es necesario tener políticas diferentes orientadas a construir una paz eficaz y duradera”.

El duro cuestionamiento a las estrategias de las potencias occidentales respecto de Medio Oriente fue el paraguas conceptual desde el cual la Presidenta anunció la reunión bilateral con Irán y manifestó el repudio de todo el pueblo argentino al asesinato del embajador de los Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens.

Por último, indicó que en el período 2013-2014 Argentina ocupará un puesto como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y lo hará -sostuvo- en representación de todos los países que aspiran a la paz como un valor universal que se construye a través de la verdad, la justicia y la igualdad.