Nada es casual, todo es causal…

En América el coronavirus ’se llevó, 9 ministros de salud

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici) La pandemia del coronavirus es presentada como un problema sanitario; y puede que en parte tengan razón.
Pero ello en verdad forma parte del discurso de la derecha y el neoliberalismo que a la vez, oculta que esta pandemia también es un problema político. Para mejor demostrarlo, allí están los déficits de personal y de equipamientos; allí están los resultados de los ajustes y el desinterés manifiesto de las políticas anti-sociales, y antipopulares.
Porque cuando la derecha y el neoliberalismo dice que se debe “ajustar” en salud, lo hace para con los sectores populares, los más desfavorecidos, los empobrecidos, los abandonados. Porque ellos -los que implementan tales medidas- no tienen problemas económicos, y ese ajuste jamás de los jamases los afectarán.
Acaso se ha visto en algunos de estos países americanos a un Ministro de la Corte de Justicia internado en un hospital? Acaso se ha visto a un presidente de una Cámara de Diputados en un dispensario? Acaso se ha visto a empresarios como Sebastián Piñera, Paolo Roca, Mauricio Macri, Ricardo Martinelli, Horacio Cartes, Vicente Fox, Donald Trump o Michel Temer, realizando una cola en un hospital para sacar turno a las 5 de la madrugada…?
No. Ni los verán jamás de los jamases.
Por ello, cuando se deja de invertir en salud, en programas sanitarios, en acciones de prevención, en educación y formación, en disponer de más y mejores camas y espacios, en modernizarse con nuevos equipamientos, lo que se hace es abandonar la salud de las grandes mayorías de cada nación.
Y ahora, con la pandemia del coronavirus, ello ha salido a la luz. Han quedado expuestas las consecuencias de esas malditas políticas. De allí que no podemos decir que el problema sea solo “sanitario”. Quien ello sostenga busca ocultar la verdad, y seguramente su complicidad (por acción y/o inacción).
Argentina se ha caracterizado por tener un avanzado sistema de salud gratuito. Con todos los defectos y fallas que se le puedan achacar. Pero con grandes ventajas y llegando en todo el país a todos los sectores sociales. Por ello, cuando llegan gobiernos derechistas y neoliberales como el de Mauricio Macri (2015-2019), no dudan en ir de frente a atacar este sistema de manera planificada.
Igualmente, no pudieron destruir todo. Hicieron muchísimo daño, pero quedó mucho en pie. Y esa base es la que tomó el gobierno de Alberto Fernández para afrontar la pandemia. A partir de allí, tomar decisiones importantes; tanto que son reconocidas, valoradas y destacadas a nivel mundial.
Aunque la oposición neoliberal y derechista del gobierno peronista se encargue, junto a la irresponsabilidad de los medios monopólicos de (des)información de ocultarlo y atacarlo.
Lo cierto y concreto es que el continente americano no puede ocultar la realidad, y allí están los despidos de ministros de salud para mostrar sus falencias. Ningún país ha podido escapar a esta pandemia, ni siquiera aquella que cuentan con delirantes gobernantes y acompañantes dirigentes, que se burlan y la desafían como espantapájaros en medio del huracán que está arribando.
Quienes imaginaban que se trataba de una suerte de ‘gripe más fuerte’, temporal y rápidamente pasajera, se han equivocado. Por ello, en medio de sus fracasos, apelan a cambios de figuritas. Sacan un ministro y ponen a otro, Cuando no se trata de recambios de nombres y apellidos, sino de políticas.
Un hecho que se agrava porque desconocen que están en medio de una situación económico-financiera de irresolución. Para peor: de agravamiento. Porque los ‘remedios’ que les exigen desde las potencias occidentales aplicar a sus sociedades, no tienen por fin curar la ‘enfermedad’, sino… agravarla.
Las clases dirigenciales de los países americanos (salvo honrosas excepciones) están colonizadas y formateadas para responder a lo que les sugieren / indican / exigen, el FMI, el Banco Mundial, los acreedores internacionales y desde centros de poder como Washington, Londres, París, Berlín y hasta Madrid…
De los nueve cambios de funcionarios producidos en países americanos, solamente el de Nicaragua es el único caso que se puede citar en un país que está alejado de toda sumisión a las potencias occidentales. El resto ha sido: Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Panamá y Perú.
Referido a la realidad nicaragüense, se tienen 2.846 casos, con 91 muertes (441 casos por millón).
Los restantes 8 casos presentan:
Bolivia: La dictadora Jeanine Añez y gran parte del gabinete dio positivo al test de COVID-19. En el país se superaron los 54.000 enfermos, con casi 2 mil muertes. La ministra de Salud, Heidy Roca se recupera, ocupando el cargo interinamente el ministro interino de Defensa (¿?), Luis Fernando López. Cuando se produjo el golpe de Estado, el ministro de dicha área fue Aníbal Cruz; lo sucedió el médico Marcelo Navajas (por un mes), para hacerse cargo en abril, Roca (4.722 casos por millón).
Brasil: Es actualmente el segundo país con más casos de COVID-19 en el mundo: 2,015 millones y 76.822 muertos. Tras renunciar el ministro Luis Henrique Mandetta por diferencias con el presidente Jair Bolsonaro, llegó el oncólogo y empresario Nelson Teich. Apenas duró un mes. Lo sucedió el militar Eduardo Pazuello (9.533 casos por millón).
Chile: La situación en el país es gravísima, y el mandatario Sebastián Piñera, solo se preocupa de la faz económica. El fracaso de sus políticas lo llevó a destituir a mitad de junio a su ministro de Salud, Jaime Mañalich. Ya superaron los 323 mil contagiados y las 7.300 muertes. Fue designado en el cargo Enrique París, expresidente del Colegio Médico de Chile, que cuestionó duramente a su antecesor (16.941 casos por millón).
Ecuador: En medio de protestas e inestabilidad social, el 21 de marzo, la ministra de Salud de Ecuador, Catalina Andramuño, renunció afirmando que “Enfrentar una emergencia sanitaria sin recursos es complicado”. La sucedió el cardiólogo y epidemiólogo Juan Carlos Zeballos. El país superó los 72 mil enfermos y tiene 5.207 fallecidos (4.088 casos por millón).
El Salvador: En marzo los diputados cuestionaron a la ministra de Salud, Ana Orellana, y el presidente Nayib Bukele la echó. La sucedió el médico Francisco Alabi. El país tiene más de 11 mil infectados y han muerto 309 personas (1.728 casos por millón).
Guatemala: El 19 de junio el mandatario Alejandro Giammattei destituyó al ministro de Salud Hugo Monroy (duró 5 meses). Su gestión fue lamentable y el país soporta 33 mil infectados y 1.404 muertos. La actual responsable del área es la patóloga María Amelia Flores González (1.984 casos por millón).
Panamá: La ministra de Salud Rosario Turner fue despedida el 25 de junio por el presidente Laurentino Cortizo. Junto a ella debieron marcharse también la ministra de Desarrollo Social (Marcova Concepción) y la ministra de Vivienda (Inés Samude). Ejerce el cargo en Salud, quien era el viceministro: Luis Francisco Sucre. Con más de 50 mil enfermos, ya totalizan mil muertes (11.940 casos por cada millón).
Perú: 330.000 contagios y 12.000 muertes. El presidente Martín Vizcarra (se hizo cargo en 2018, cuando era vicepresidente) cambió a la mayoría de su Gabinete. Así, llegó al ministerio de Salud, Víctor Zamora, que el 15 de julio fue reemplazado y arribó Pilar Mazzetti. Al mandatario lo que más le preocupa es “la reapertura económica”.
Claro que la situación política peruana no es fácil desde hace años, por ello la salud es víctima de ello. Tanto que Zamora duró 117 días (sucedió a Elizabeth Hinostroza, que antes fue precedida por Silvia Pessah –renunció-, Zulema Tomas –despedida tras denuncias de contrataciones a familiares en entidades del Estado…) (10.631 casos por millón).
Si se puede realizar una comparativa, en EEUU el mandatario Donald Trump decidió darle la espalda a la realidad. El país tiene más de 3,55 millones de enfermos, con casi 139 mil muertos -el n° 1 en ambos casos- (10.723 caso por millón)). Mientras que Argentina, que adoptó una decisión totalmente contrapuesta a las políticas trumponistas, tiene 114.770 enfermos, con 2.112 decesos (2.554 casos por millón).
Nada es casual, todo es causal. Los ajustes, las políticas derechistas y neoliberales son sinónimo de muertes.