El Salvador

Estados Unidos afianza control sobre Administración Funes

En el frágil y cambiante equilibrio de fuerzas que caracteriza a la Administración Funes, se ha producido una nueva ruptura, esta vez con la fuerza política que sostiene al gobierno, con el FMLN, partido que en menos de seis meses ha perdido dos posiciones estratégicas, en junio la de Gobernación y hoy en noviembre, la de Seguridad Publica. También en junio pasado, en el caso de Victoria de Avilés, fue la ANEP la que solicitó la destitución de la funcionaria como viceMinistra de Trabajo por su rechazo a autorizar la propuesta empresarial de 12 horas de jornada laboral.

Y puede ser que esto sea solo el comienzo, la punta del iceberg. Es un golpe serio al proceso de acumulación de fuerzas seguido por la izquierda desde su llegada al gobierno. A continuación evaluaremos algunos elementos que explican a nuestro juicio esta nueva correlación de fuerzas.

Un nombramiento a la medida de Washington

La renuncia de Manuel Melgar y el dilatado nombramiento de David Munguía Payés es la última jugada de una estrategia iniciada desde antes que asumiera Mauricio Funes la presidencia. Forma parte de la necesidad que tiene los Estados Unidos de desplazar al FMLN de posiciones de poder real y permitirle exclusivamente puestos decorativos e irrelevantes.

El mando sobre la PNC es el níspero de la discordia. Los Estados Unidos necesitan una conducción estratégica y jefaturas territoriales en la Policía Nacional Civil que respondan a sus intereses globales así como a sus planes regionales, de las ya numerosas agencias estadounidenses que funcionan en el país. El control USA sobre la PNC afianza significativamente el control USA sobre el Gobierno Funes. Y seguramente no estarán conformes hasta asegurar este control y extenderlo hacia la OIE.

Para EE.UU, el éxito o el fracaso en la compleja tarea de combatir la delincuencia y el narcotráfico son secundarios con respecto a la necesidad de garantizar el mando de la PNC. Es un problema de naturaleza política disfrazado como problema de seguridad publica. Washington avanza, toma la iniciativa, construye y fortalece alianzas. Este es el aspecto principal de la actual situación.

Un FMLN golpeado por el presidente Funes

Por otra parte, el matrimonio entre el FMLN y el Presidente Funes concluye este año 2011 con una fuerte pelea e incluso se oyen voces que hablan de un pronto divorcio. Luego de varios meses de tranquilidad doméstica, da la impresión que al Presidente Funes ya no le interesa escuchar ni mucho menos complacer a uno de sus principales aliados. Y abiertamente proclama que va a gobernar con un FMLN “cercano o lejano.”

El arrebatarle al FMLN los mandos primero sobre Gobernación y luego sobre Justicia y Seguridad, es someterlo públicamente a una humillación. Es golpearlo ante las cámaras de televisión. Atrás han quedado las promesas del largo noviazgo que sostuvieron desde que anunciaron la candidatura presidencial en un ya lejano acto en el estadio Cuscatlán. Las realidades del matrimonio se han encargado de poner las cosas en su lugar.

Y si bien el FMLN le ha cumplido fielmente al presidente Funes sus deberes conyugales de llevarlo a la presidencia con sus votos, y de proveerle respaldo político en la Asamblea Legislativa y en el Movimiento Popular, parece ser que el otro pretendiente, el siempre presente y poderoso, ha sido el que en realidad ha logrado garantizarle pagar las abultadas cuentas de sus gastos. Y esto pesa en la balanza política.

Lo único que permitirá recuperar el amor perdido será el resultado de marzo de 2012. Si el FMLN sale fortalecido de las legislativas y municipales del 2012 y todo parece indicar todavía que así será, el presidente Funes tendrá que meditar seriamente sobre sus acciones para agradar nuevamente a su pareja matrimonial. Si los resultados no son significativos para el FMLN, el distanciamiento se ahondara irremediablemente.

Lo sueños del General Munguía Payés

La cultura política salvadoreña es un cultura caudillista y autoritaria. Los Acuerdos de Paz de 1992 únicamente han modificado los aspectos más notorios de esta realidad. Tanto en la derecha como en la izquierda predomina un estilo de hacer política heredado de muchas décadas de autoritarismo imperial, oligárquico y militar.

En la mente de los sectores populares existe con fuerza la idea religiosa que solo un redentor podrá salvarlos. Y todavía quedan ancianos y ancianas que hablan con emoción de la época del General Martínez, como una época en la que a los ladrones se les “cortaban las manos.”

Los dictadores a lo largo de nuestra historia se han aprovechado y a la vez han consolidado esta concepción del mundo. Y para un sector de la población es en la institución armada que se encuentra la llave para resolver el problema de la delincuencia, “si los políticos los dejan actuar.” Los principales medios de comunicación se encargan de divulgar y mantener esta idea vigente.

Y parece ser que los Estados Unidos han encontrado el personaje adecuado para este papel de “salvador.” Y parece ser que el general David Munguía Payés ha leído el libreto y esta dispuesto a “sacrificarse por la Patria.” Y parece ser que al presidente Funes lo han convencido de la conveniencia de esta acción. Y de ribete, hasta los poderosos caballeros de la ANEP están dispuestos a respaldar esta santa cruzada de este nuevo Cid campeador, que va a jugarse su honor de soldado en el altar del deber. Ad astra per aspera. Quizás sería mejor decir: audentes fortuna iuvat.

Una ANEP humillada que busca levantar cabeza

La decisión de sustituir en mayo de este año al “blando” Carlos Araujo Eserski por el “duro” Jorge Daboub como presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, ANEP, obedeció a la necesidad en aquel momento de oponerle al presidente Funes y al FMLN un enemigo más que un adversario y de tensar las relaciones al máximo. La opinión dominante era que mediante esta táctica se lograría unificar al empresariado, arrinconar a Funes y desprestigiar al FMLN.

No sucedió así. Al final el presidente Funes mediante su “alianza estratégica” con los Estados Unidos logró salir adelante con su proyecto e incluso logró incorporar a destacados personajes del mundo empresarial al Asocio para el Crecimiento (PfG). Y lo que es más importante, el presidente Funes logró aislar a la ANEP y excluirla formalmente de estas iniciativas estratégicas. No sería extraño que tanto Daboub como Cardenal de la CSCI paguen altas facturas por sus reiterados fracasos en “confrontar al rey.”

Un presidente Funes desafiante y seguro

El presidente Funes parece que continua montado en la ola de popularidad que lo llevo a la presidencia, al menos es lo que dicen los de CID-Gallup. En abril le apuntaron un 83% y hoy en noviembre un envidiable 72%. Esto lo convierte en un presidente con muy buena salud política, a mitad del camino de su gestión. Ni el desempleo crónico ni la delincuencia galopante ni el alto costo de la vida parecen afectarle.

Esto lo convierte a los ojos de la Administración Obama en un aliado confiable. Un presidente que llega al gobierno sobre las espaldas de un ex movimiento guerrillero y que ya en la presidencia, siguiendo los consejos de su mentor Lula, se dedica a predicar cambios sin cambiar nada. Pero regala útiles y uniformes escolares.

El presidente Funes continúa su marcha desafiante y seguro, con la confianza que su voluntad pesará fuertemente a la hora de decidir la continuidad de este peculiar proceso, seguramente luego de las elecciones de marzo del próximo año. Cuenta con el respaldo de la Administración Obama, aunque los republicanos le nieguen el plácet a su emisaria Mari Carmen Aponte; de una debilitada pero activa Unión Europea.

De sus queridos amigos y patrocinadores de capital árabe-salvadoreño; del respaldo obligado tanto del minúsculo CD como del poderoso FMLN, de la simpatía interesada de GANA, PDC y PCN, y hoy de la complicidad pragmática de un sector estratégico del capital oligárquico así como del respaldo agradecido del capital transnacional. Y last but no least, el apoyo agradecido de la Fuerza Armada porque les “sacudió” a Munguía Payés.

Un movimiento popular silenciado y paralizado

Esta semana se han realizado algunos movimientos reivindicativos, en Educación, Salud, Hacienda. Son actos esporádicos. Seguramente lo mismo sucederá a principios del próximo año y antes de las elecciones de marzo. No existe una estrategia unificada ni un centro único que sirva de referente de la protesta popular. La atomización, raquitismo y falta de perspectivas sigue siendo el sello del movimiento popular y social.
Esto explica que el proyecto popular que triunfó en marzo de 2009, montado sobre una arrolladora movilización popular y una amplísima alianza de fuerzas, hoy se encuentra silenciado y paralizado, ahogado por la fuerza del imperio.

Perspectivas futuras

La clave sigue siendo la movilización popular. Si el país sigue paralizado por el miedo, el desencanto y la apatía el actual proyecto popular habrá caducado. No tuvo la fuerza suficiente para continuar marchando. Esta es una amenaza vigente. La fuerza de la izquierda política no es suficiente, se necesitan dos motores, el político y el social. No obstante esto, objetivamente este es un escenario muy difícil de realizar. Existen otros tres más adecuados a la realidad.

El curso de acción más conveniente y a la vez el más probable para este singular matrimonio entre el presidente Funes y el FMLN es el de reducir los tensionamientos y evitar que interesadas fuerzas externas determinen el rumbo del proceso. Se necesita una buena dosis de madurez de ambas partes para alcanzar este resultado que les permitirá enfrentar los desafíos de la segunda mitad de la gestión. Ambos saldrían beneficiados con este acuerdo.

El tercer escenario es el de una situación de recriminaciones permanentes y acusaciones públicas, como el que vivimos en este momento, que genere desgaste mutuo y solo beneficie a la derecha. Es una dinámica de quejas cruzadas y criticas destructivas que se va escalando hasta llegar al divorcio.

Un tercer escenario es la valoración que es mejor vivir separados y dar paso a la ruptura, al divorcio. El presidente Funes pensara que cuenta con la fuerza política para sobrevivir sin el FMLN y el FMLN pensara que le hace más daño que bien seguir amarrado a un proyecto pro-imperial altamente perjudicial para el país. Esto es una posibilidad remota, pero que no hay que descartar. El libro de la realidad se encargara pronto de mostrarnos cual es la hoja de ruta predominante.-