Documentos de inteligencia estadounidense revelados por Wikileaks

Estados Unidos espió a Japón

Las escuchas incluyen a altos funcionarios del gobierno de Abe, así como el Banco Central japonés y empresas privadas como Mitsubishi. EE.UU. compartió su información con Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido.

Estados Unidos espió a altos responsables del gobierno de Japón, reveló ayer la web especializada en filtraciones Wikileaks, poniendo a Tokio en una posición delicada frente a su aliado norteamericano, al que el gobierno conservador de Shinzo Abe se esforzó en acercarse.

El portal fundado por Julian Assange publicó la lista de “35 objetivos secretos de (la Agencia de Seguridad Nacional) NSA en Japón, entre ellos el gobierno japonés y empresas japonesas como Mitsubishi”, señaló Wikileaks. La lista de objetivos de intercepciones telefónicas incluyen el conmutador de la oficina del gabinete japonés; el secretario ejecutivo del jefe del Gabinete, Yoshihie Suga; una línea descripta como Línea Vip Gubernamental; Numerosos responsables del Banco Central (BoJ), incluido el gobernador Haruhiko Kuroda; numerosos teléfonos dentro del Ministerio de Finanzas japonés; el ministro de Economía y Comercio Yoichi Miyaama: la división de Gas Natural de Mitsubishi y la división de Petróleo de Mitsui. El espionaje se remonta al primer y breve mandato de Abe, que comenzó en 2006. Abe regresó al poder a finales de 2012. Esta acusación de vigilancia a un aliado cercano a Estados Unidos por la NSA llega tras la revelación sobre el espionaje de Estados Unidos a otros aliados como Alemania o Francia.

“Los documentos muestran la profundidad de la vigilancia al gobierno japonés y el hecho de que se recopilaron y analizaron las informaciones de numerosos ministerios y servicios gubernamentales”, afirma Wikileaks.

Demuestran “un conocimiento detallado de deliberaciones internas de Japón sobre temas como las importaciones de productos agrícolas y las discrepancias comerciales (o) las posiciones japonesas en la ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio”, entre otros, apunta el portal de filtraciones.

Washington también recopiló información de “la correspondencia de Tokio con organizaciones internacionales como la Agencia Internacional de la Energía, memorandos sobre la estrategia del país en sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos y la Unión Europea, así como el contenido de una reunión informativa confidencial del primer ministro”.

Estas revelaciones llegan en un momento delicado, pues Abe pretende que el parlamento apruebe pronto las leyes que permitirían desplegar a las Fuerzas de Autodefensa niponas –nombre oficial del ejército– para ayudar a un aliado, en primer lugar a Estados Unidos. Esta reinterpretación de la constitución pacifista del país es muy contestada por la oposición y entre los japoneses.

“Es un contexto de intenso acercamiento con el aliado norteamericano. La administración Abe invirtió mucho en la relación desde su llegada al poder”, indicó Céline Pajon, investigadora en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) especialista en Japón.

“Y al mismo tiempo, la situación es muy delicada para Shinzo Abe a nivel nacional. Esta noticia provocará sin duda una reacción muy fuerte”, explicó Pajon. “Si esto es cierto, Japón pedirá explicaciones a la parte americana, pero es poco probable que eso tenga un impacto en el fondo de las relaciones bilaterales”, afirmó por su parte Yoshinobu Yamamoto, profesor de política internacional en la universidad de la prefectura de Niigata.

Las revelaciones de Wikileaks coinciden también con las discusiones del partenariado Transpacífico (TPP), un acuerdo de libre comercio entre 12 países de Asia Pacífico. El TPP “también es un tema muy sensible para la población japonesa y para muchos grupos de presión agrícolas” en Japón, apuntó Céline Pajon. “En estos documentos vemos que el gobierno japonés está preocupado por lo que debería y no debería decir a Estados Unidos para evitar comprometer sus relaciones diplomáticas”, comentó el fundador de Wikileaks, Julian Assange. “Sin embargo, ahora sabemos que Estados Unidos escuchaba todo y leía todo y pasaba la información de las deliberaciones del liderazgo japonés a Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido. La lección para Japón es la siguiente: no esperen que la vigilancia global de una superpotencia actúe con honor o respeto. Sólo hay una regla: no hay reglas”, añadió.

La editora de las investigaciones de Wikileaks Sarah Harrison dijo: “La publicación de hoy nos muestra que el gobierno de Estados Unidos apuntó a la industria sensible japonesa y a la política del cambio climático. Las proposiciones sobre la efectividad de la industria del Japón y del cambio climático ¿serían diferentes hoy si sus comunicaciones hubieran estado protegidas?”. Las autoridades japonesas no habían reaccionado aún a la información en la tarde de ayer.