Estados Unidos perdió terreno en Bolivia

Ahora su cooperación se limitará a temas de capacitación y a otros que puedan coordinar en su debido momento con la administración de Evo Morales.

El encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, Larry Memmott, anunció el viernes 5 de abril que su país pondrá fin a la cooperación en la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, con la entrega de ocho helicópteros UH-1H, una nave King Air y tres aeronaves Hércules C-130, que eran usados para combatir el tráfico de drogas, en coordinación con Estados Unidos.

“Estados Unidos va apoyar a otros niveles, no es que la ayuda se retira sino que están redimensionando en otros aspectos, por ejemplo en el tema de la capacitación, entiendo que se va repotenciar con otro tipo de ayuda más que todo en cuestiones de capacitación al personal de la Policía antinarcóticos y otros, lo cual es bueno y pone en manos de las propias autoridades bolivianas elementos técnicos y de conocimiento para que ellos mismos puedan trabajar de manera más eficiente”, afirmó el funcionario estadounidense en Bolivia.

En la misma sintonía, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, explicó en La Paz que la donación de las aeronaves representa un paso adelante en el proceso de nacionalización de la lucha contra el narcotráfico, ya que “los helicópteros operan de acuerdo con planes de operación nacionales”, y ratificó que las naves están en condiciones adecuadas para operar. Es decir, Estados Unidos aminora su participación en suelo boliviano merced al planteo soberano de la administración de Evo Morales sostenida hace largo tiempo. Las acciones de seguridad, antidroga y demás políticas públicas se deciden y se ejecutan bajo el manto democrático y de autodeterminación del gobierno boliviano.

También se expresó sobre el tema el representante en Bolivia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onucd), César Guedes. Aseguró que “esta decisión es un derecho soberano que debe ser tratado desde un enfoque global”.

Es menester recordar que el presidente Evo Morales expulsó a la Agencia Antidroga de Estados Unidos (DEA, por la sigla en inglés de Drug Enforcement Administration) a fines de 2008. También le dio salida a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y al embajador del país del norte por sus constantes violaciones a la soberanía boliviana.

El hecho de luchar contra la injerencia estadounidense enquistada, le costó a Bolivia que desde Washington se comenzara a cortar el presupuesto destinado a ayudar en la lucha contra el narcotráfico (un recorte de 13,2 millones de dólares a principios del 2006) mientras que inversamente aumentó el presupuesto destinado a financiar a los partidos políticos de oposición y a los movimientos separatista a través de la Agencia del Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID).

El proceso de nacionalización de la lucha contra el narcotráfico en Bolivia representa un paso adelante en la constante tarea que del gobierno liderado por Evo Morales con el objetivo de fortalecer la soberanía política establecida.

Por Juan Manuel Suárez |Desde la Redacción de APAS
10|04|2013