Un estudio en Gran Bretaña identificó a los principales grupos de riesgo

Factores determinantes para contraer el coronavirus

Marcelo Justo    21.May.2020    Europa

El fuerte impacto de estos los factores socioeconómicos y étnicos vaticina un futuro problemático para la relajación del confinamiento anunciada por el gobierno.
Edad, pre-condición médica, clase, etnia y género son los factores principales de muerte por coronavirus en el Reino Unido, según los últimos datos de la “Office for National Statistics (ONS)”.

Los dos primeros forman parte del consenso de epidemiólogos a nivel mundial, pero la ONS sorprendió con la medición socioeconómica y étnica. El fuerte impacto de estos dos factores vaticina un futuro problemático para la cuestionada relajación del confinamiento anunciada por el gobierno de Boris Johnson el domingo que dio como resultado más visible escenas de apiñamiento en el transporte público que podrían volver a disparar las cifras de contagio.

Los datos oficiales de la ONS revelan que hay más de 40 mil muertos por el coronavirus sumando los decesos tanto en hospitales como residencias de ancianos y hogares de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Según cálculos de la London School of Economics y del Financial Times esta cifra trepa a 60 mil si se le suma el número de fallecidos en exceso respecto a la misma época de años previos, muertes que no fueron certificadas como debidas al covid-19. Dependiendo de la cifra que se adopte, el Reino Unido está en segundo o tercer lugar a nivel mundial, después de Estados Unidos en ambos casos y delante o detrás de Rusia.

Siguiendo los datos de la ONS, se puede ver que la enorme mayoría – unos 31 mil – pertenece a la franja de 65 años para arriba. El contraste de este grupo etario con los 401 muertos menores de 45 es abismal. Un capítulo especial son las muertes en residencias de ancianos: 12526, es decir más de una cuarta parte de la cifra oficial. Según la London School of Economics, el número real es de 22 mil muertos en Inglaterra y Gales (es decir, sin contar Escocia e Irlanda del Norte)

El segundo factor predecible de la medición del ONS es la condición médica e inmunológica. Una cuarta parte de los fallecidos en hospitales británicos tenían diabetes, un 18% demencia, un 15% problemas respiratorios graves y un 14%, enfermedad crónica de riñón.

El factor socio-económico fue la que levantó más olas al revelar una vulnerabilidad de clase frente al virus. Según la ONS, los llamados “blue collar workers”, trabajadores manuales con baja remuneración, son cuatro veces más pasibles de morir por el covid-19 que los “white collar workers”, trabajadores de oficina y sectores profesionales.

El profesor de epidemiología de la London School of Hygiene and Tropical Medicine, Neil Pearce señaló que la diferencia se debe al grado de contacto humano de estos trabajos. “Se sabe que los índices de salud de la clase trabajadora son peores que los del resto de la sociedad. Pero el exceso numérico que vemos acá se debe a que la mayoría de estos trabajos requieren un contacto directo con otras personas”, dijo Pearce.

En su relajamiento de la cuarentena el pasado domingo el gobierno recomendó continuar con el tele-trabajo para los que pudieran hacerlo. Los trabajos de oficina se adaptan a esta posibilidad que evita el contacto humano directo diario. Muy diferente es la situación de trabajadores del transporte público, guardias de seguridad, albañiles, limpieza y empleos fabriles, ni qué hablar trabajadores de la salud. Según un relevamiento del matutino The Guardian, el coronavirus causó la muerte de 180 médicos, enfermeras y personal administrativo o de limpieza del Servicio Nacional de Salud (NHS).

Los datos sobre impacto étnico parecen un sub-factor de este fenómeno socio-económico. Un informe del “Institute for Fiscal Studies” halló que el porcentaje de muertes entre británicos negros y de origen pakistaní era 2,5 veces mayor al que se reportaba en los hospitales ingleses para la población blanca. En abril el The Guardian llegó a una conclusión similar. De los casi 13 mil pacientes fallecidos en hospitales hasta el 19 de ese mes, un 19 por ciento pertenecían al grupo conocido por la sigla BAME (Black, Asian and Minority Ethnic).

Más misterioso para las estadísticas británicas y mundiales, es la diferencia de género. En el porcentaje de muertes por 100 mil personas en el Reino Unido los hombres prácticamente duplican a las mujeres. El tipo de empleo y el tabaco son dos factores que podrían explicar esta diferencia.

El impacto del relajamiento de la cuarentena
El actual relajamiento de la cuarentena está añadiendo un previsible factor de riesgo: el transporte público. El plan gubernamental es más una expresión de deseos que una estrategia. Una palanca central es que «los que puedan ir al trabajo lo hagan»: la otra palanca es que eviten el transporte público «if possible». El primer ministro Boris Johnson recomendó el desplazamiento en coche, bicicleta o a pie.

Es una estrategia hueca. Hay un nutrido número de personas que no tienen coche o bicicleta. En ciudades de la dimensión de Londres, que tiene el máximo número de afectados (22 por ciento a pesar de solo representar el 15 de la población total), ir a pie ida y vuelta puede implicar viajes de dos o tres horas diarias. Las escenas de apiñamiento público en subtes, colectivos y trenes que se vieron desde el miércoles, primer día efectivo de relajación de la cuarentena, son el caldo de cultivo perfecto para una multiplicación de los contagios que en total ya suman 236 mil casos detectados.

Los sindicatos, que han aumentado su presencia pública con la crisis, criticaron duramente al gobierno. Frances O´Grady, secretaria general del equivalente de la CGT, la Trade Union Congress, condenó la insensibilidad e improvisación del plan. “Nos tratan con increíble indiferencia. Están liberando una estampida de gente sobre el transporte público que no está listo para absorberla”, señaló. Otros dirigentes sindicales acusaron al gobierno de usar a los trabajadores como “carne de cañón”.

Es posible que la silenciosa apuesta gubernamental sea a la “inmunidad de manada” como remedio a la crisis económica que, según vaticinan distintas proyecciones, alcanzará una caída de 15 por ciento del PIB. El gran problema de esta estrategia es que depende de una premisa no verificada: que una vez contraído el virus se generará una inmunidad que, al ser masiva, lo irá eliminando al neutralizar su posibilidad de reproducción.

La primera objeción a esta premisa es que la ciencia ignora el grado de mutabilidad del virus. La segunda es que si el contagio no resulta en inmunidad se estará abriendo la segunda puerta del infierno, similar al del rebrote de la llamada gripe española en 1918.

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